"El sabio puede cambiar de opinión. El necio, nunca" Immanuel Kant

sábado, 6 de octubre de 2012

Hechos a la Medida


Hechos a la Medida

Introducción

Nuestro universo "Hecho a la Medida": un nuevo estudio científico evade la pregunta filosófica, "¿Quién es el sastre?"

Escoja un universo, cualquiera que sea. ¿Cuántos universos hipotéticos sostendrían la vida?

Posiblemente sólo uno, dice el autor de un nuevo estudio. Publicado en el número de julio (2001) de la revista Ciencia (Science), el informe dice que si las fuerzas físicas dentro de las estrellas fueran sólo levemente diferentes, nuestro universo estaría casi desprovisto de carbono y oxígeno, y la vida no existiría.

Los hallazgos ponen a los científicos cara a cara con la cuestión del diseño. "No soy una persona religiosa, pero podría decir que este universo está muy bien diseñado para la existencia de la vida", dijo Heinz Oberhummer, astrofísico de la Universidad de Viena, Austria.

El señor Oberhummer y sus colegas usaron computadoras para simular el proceso por el cual el helio se quema para producir carbono y oxígeno durante la etapa de “gigante roja” de la vida de una estrella. Ellos encontraron que incluso los cambios más insignificantes en cualquier fuerza nuclear, fuerte o débil, destruiría casi todo el carbono u oxígeno dentro de las estrellas - haciendo la vida imposible.

"Las fuerzas básicas en el universo son hechas a la medida para la producción de... vida basada en el carbono", dijo el señor Oberhummer a Space.com.

Es un nuevo día en el que los científicos que no son "personas religiosas" se ven en la necesidad de usar el lenguaje del diseño. El descubrimiento del señor Oberhummer se suma al enorme número de "coincidencias cósmicas" puestas al descubierto por la cosmología —intrincados equilibrios entre las fuerzas fundamentales del universo. Por ejemplo, si la fuerza de gravedad fuera sólo ligeramente mayor, todas las estrellas serían enanas rojas, demasiado frías para sostener la vida. Si fuera levemente menor, todas las estrellas serían gigantes azules, brillando demasiado brevemente para permitir el desarrollo de la vida.

En el átomo, la masa del neutrón está delicadamente balanceada con la del protón; de otra forma los protones se descompondrían en neutrones, haciendo la vida imposible.

"Imaginemos una máquina creadora del universo, con miles de botones representando la constante gravitacional, la carga del electrón, la masa del protón, y así sucesivamente", dijo Steve Meyer de la Universidad de Whitworth. "Cada botón tiene muchas posiciones posibles, y aun así el más leve cambio construiría un universo en el que la vida sería imposible". Sin embargo, cada botón está colocado en el valor exacto necesario para sostener la vida, sin ninguna razón conocida.

Como el señor Oberhummer lo dice, "no tenemos idea de por qué&Mac226; las magnitudes de las fuerzas están sincronizadas" para sostener la vida. La respuesta razonable parece ser que alguien las destinó para que fueran de esa manera.

Para evitar esa sorprendente conclusión, los cosmólogos hacen malabarismos para fabricar explicaciones alternas. Algunos adoptan la hipótesis de "muchos mundos", sugiriendo que existe un número infinito de universos. La mayoría serían oscuros y sin vida, pero por simple probabilidad unos pocos podrían ser aptos para la vida -- y por casualidad nosotros vivimos en uno de ellos.

¿Cómo estiman los científicos estas cantidades enormes de universos? Algunos dicen que los mini universos se apiñan juntos dentro de un universo más grande, como las burbujas en la espuma. Otros proponen un universo oscilante -- continuamente expandiéndose, colapsando, luego expandiéndose de nuevo para formar nuevos universos con diferentes leyes físicas. Muchísimo más extraña es la noción del físico Hugh Everett de que todos los estados posibles de la interacción de un quantum se realizan, de modo que versiones levemente diferentes de nuestro universo están constantemente separándose -- creando una infinidad de nuevos universos a cada momento.

¿Cuál es la evidencia de estos universos? No hay ninguna. Por definición, ellos no pueden ser observados. Tampoco alguno ha ofrecido una explicación científica plausible sobre como surgen. "No hay ninguna pista sobre cuáles mecanismos causales producirían tal separación", reclama el filósofo John Earman —lo que la hace semejante a un ‘milagro’ ".

Más aún, la hipótesis viola el principio de simplicidad. Como Guillermo González de la Universidad de Washington dijo a World "Invocar una infinidad de universos no observables para explicar el universo observable es una violación grotesca de la navaja de Occam", el principio de que las entidades no deberían multiplicarse innecesariamente.

Otros cosmólogos tratan de explicar el diseño mediante una filosofía cuasi panteísta que le atribuye inteligencia y previsión al universo mismo. En The Fifth Miracle (El Quinto Milagro), Paul Davies dice, "las leyes del universo están ingeniosamente ideadas para producir vida"; ellas "de alguna manera saben de antemano sobre la vida y su vasta complejidad". Este año el ganador del premio Templeton, Freeman Dyson, hace la meditación de que "el universo, en un sentido, debe haber sabido que nosotros íbamos a venir".

Por supuesto, la idea de un universo consciente, o de universos que no se pueden conocer, brotando como champiñones, va más allá de la ciencia adentrándose en la filosofía. Esto abre una nueva oportunidad para los cristianos, dice el filósofo William Lane Craig. "La cosmología ha acabado con el límite entre la física y la metafísica", dijo a World. "Y una vez que la puerta está abierta para la metafísica, usted no puede detener al teísta para que no entre por esa puerta también".

Si el universo parece ser "hecho a la medida" para la vida, tal vez la explicación más simple es que fue hecho a la medida.

Nancy Pearcey, Revista World
Copyright (c) 2000 
Todos los derechos reservados
Traducido Por Juanita Posada
Apareció originalmente en Revista World (Mundo), Septiembre 2, 2000, Vol. 15 no. 34.
Cortesía de Access Research Network

¿Dios o Papá Noël?



Todavía recuerdo una conversación que tuve hace varios años con mi hija Liza, que en aquel entonces tenía cinco años: “Papá, ¿existe realmente Papá Noël?”, me preguntó. No queriendo destruir una creencia tan querida por ella, ni tampoco dejar de decir la verdad, intenté diluir la pregunta con la frase tan trillada de “sí, Liza, ... La Navidad es un tiempo de dar y de compartir y la historia sobre Papá Noël es una forma divertida de expresar esto.”

Liza no quedó satisfecha. Estaba bien eso del espíritu de la Navidad, pero ella deseaba saber si en realidad existía un hombre que bajaba por la chimenea, y si era así, cómo era que lograba llevar a cabo este truco.

Al examinar el asunto de Dios, algunos preferirían las ambigüedades de la mencionada frase “Sí, Liza...” Sea que Dios exista o no, piensan ellos, seguramente todos podemos creer en los ideales que Él representa, los ideales que nosotros sentimos que son dignos de reverencia.

Meursault en la obra “El extranjero” de Camus, reclama no estar interesado en el asunto de la realidad de Dios. Pero la respuesta de Meursault es poco común. La mayoría de la gente, incluyendo a ateos y agnósticos, tienen interés sobre si Dios es o no real. Pero aun si la gente estuviera o no interesada en este asunto, deberían estarlo.

El asunto de la existencia de Dios no puede ser evitado totalmente, porque es una cuestión de la que depende la clase de universo en la que nosotros vivimos. Esta es una pregunta muy real y debe tener una respuesta real. Necesitamos conocer la verdad sobre Dios si vamos a vivir nuestras vidas rectamente.

La cuestión de Dios
Si Dios no existe, el cristianismo no puede ser cierto. Para la creencia cristiana es fundamental que Dios creó el mundo, que creó a los seres humanos para tener compañerismo con Él viviendo en amor y justicia, y que Él ha actuado decisivamente en Jesucristo para reconciliar a sus criaturas rebeldes con Él mismo. Obviamente, si no existe Dios, Dios no podría haber hecho ninguna de esas cosas. La razonabilidad de la creencia en Dios es claramente de importancia preeminente para los cristianos.

Es importante, por supuesto, tener claro a cual concepto de Dios nos referimos. Cuando yo uso el término Dios, me refiero a lo que los cristianos han creído por siglos. Dios es un Ser personal, cuya existencia es distinguible de la existencia de la naturaleza, ya que Él creó la naturaleza. Él es perfectamente justo y perfectamente amoroso e ilimitado en su poder y conocimiento. A Él le interesan los seres humanos y es capaz de comunicarse con ellos y de actuar en formas especiales en el curso de la historia humana natural, siendo ambas continuamente dependientes de, y activamente controladas por Él.

Ésta en ninguna manera es una descripción exhaustiva; los cristianos creen muchas más cosas sobre Dios. Pero esto debería ser suficiente para dejar claro que cuando yo hablo sobre Dios estoy hablando de una persona a la que podemos adorar y a la que podemos orar.


Claves para la realidad de Dios
¿Porqué una persona debería creer en Dios? Nuestra preocupación es si hay o no buenas razones para creer en Dios, si existe evidencia que fuera convincente a una persona dispuesta y capaz de considerar la evidencia adecuadamente.

¿Pero qué clase de evidencia deberíamos intentar encontrar? Ciertamente deseamos encontrar la mejor evidencia que podamos, evidencia que sea clara y fuerte. Hay buenas razones para pensar, sin embargo, que Dios puede no haber provisto cualquier clase de evidencia. Porque puede ser que para Dios no sólo sea importante que los humanos lleguen a conocerle; puede estar igualmente interesado en cómo ellos llegan a conocerle.

Dios desea que sus criaturas humanas le sirvan por amor, no simplemente por miedo a su poder o por un interés egoísta. Ya que Dios es Todopoderoso, es difícil ver o entender cómo una persona que ha sido claramente consciente de la existencia de Dios pudiera evitar el deseo de obedecerle, aun si odiara a Dios en lugar de amarle. Parece plausible, entonces, que Dios no proveyera evidencia de su realidad que fuera absolutamente innegable, la clase de evidencia que obligaría aún al más endurecido cínico a creer tanto si lo desease como si no. En su lugar Dios daría a los no creyentes el “espacio” para rechazarle si eso fuera lo que desearan.

Si esto es correcto, entonces es muy probable que Dios haya provisto evidencia para Su realidad y que fuera posible para un determinado no creyente no tomarla en cuenta o reinterpretarla a su gusto. Para ver la evidencia como buena debemos tener la habilidad y la sensibilidad de “leerla” e interpretarla adecuadamente. Esta habilidad de leer e interpretar la evidencia adecuadamente es al menos una parte de lo que significa el concepto de que Dios puede ser solamente conocido por la fe. Fe no es el reclamo de que Dios pueda se conocido sin buenas razones, como muchos piensan. Es, parcialmente por lo menos, un conjunto de destrezas o habilidades; es la habilidad de ver las buenas razones como buenas. La buena evidencia por lo tanto señalará claramente a la realidad de Dios, pero no lo hará de una manera coercitiva.

¿Qué clase de claves existen para la realidad de Dios? Muchos cristianos dirían que las más fundamentales y obvias son las acciones reveladoras de Dios en la historia. Ellos creen que, sobre un período largo de tiempo, Dios se ha dado a conocer a la gente. Él llamó a Abram y le convirtió en Abraham, el padre de muchas naciones. Él se reveló asimismo a Moisés y dio los diez mandamientos a los hijos de Israel. Él hizo milagros portentosos a través de profetas, tales como Elías y Eliseo. Él se reveló a sí mismo de manera decisiva en la persona de Jesús. Todas éstas y más son narradas por supuesto en la Biblia, considerada por los cristianos como una revelación “especial” de Dios, escrita por humanos a través de la inspiración divina.

Si Dios se ha revelado a sí mismo de esta manera a los seres humanos, entonces esto es evidencia considerable de su realidad. Los cristianos, que creen en Dios porque consideran que Dios les ha hablado y ha actuado a través de Jesús en la Biblia, pueden ser eminentemente razonables. Sin embargo, aun si Dios se ha revelado a sí mismo de la manera en que los cristianos creen, es de gran valor constatar si hay evidencia para la realidad de Dios que sea independiente de lo que es aceptado por los cristianos como una revelación especial.

La razón para esto es que hay gente hoy en día que con frecuencia encuentra difícil el creer que Dios ha actuado en la historia o que la Biblia sea la revelación de Dios. Ellos piensan que esto es difícil porque ya están convencidos de que Dios no existe y, de hecho, de que todo el ámbito de lo sobrenatural es un mito. Para ellos son especialmente valiosas razones de peso para creer en Dios que sean independientes de la aceptación de la Biblia o de Jesús como una autoridad.

Si hay un Dios y podemos conocer que Él existe, entonces hay pocas bases para el reclamo dogmático de que Dios no puede revelarse a sí mismo en la historia humana. Una mente más abierta a la posibilidad de una revelación especial de Dios será necesaria. Aun si un escéptico no encuentra la evidencia para la realidad concluyente, por lo menos la confianza dogmática en el ateísmo puede ser debilitada.

Si la existencia de Dios puede parecer una posibilidad genuina, entonces todos nosotros deberíamos estar alerta a cualquier evidencia que Dios pudiera proveer.


© C. Stephen Evans
Tomado de Why Believe?
Eerdsman
©Traducido por José R. Martínez Villamil

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