miércoles, 16 de septiembre de 2009

Darwin se equivoca: el apéndice es mucho más que un residuo de la evolución.

Apéndice a El Origen: «Darwin estaba equivocado»

21 agosto 2009 — El apéndice, este humilde pegote de tejido relegado a la posición de órgano vestigial por los darwinistas, está vivito y coleando con un nuevo respeto. Science Daily anunciaba los resultados del «primerísimo estudio del apéndice a lo largo de los siglos». Conclusión: «Charles Darwin estaba equivocado: El apéndice es mucho más que un residuo de la evolución. No sólo aparece en la naturaleza con mucha más frecuencia de lo que se reconocía anteriormente, sino que ha estado presente mucho más tiempo de lo que nadie había sospechado».


El apéndice humano — considerado como un vestigio de la evolución por Charles Darwin, resulta ser una «partición» de reserva a partir de la que se reinicializa la flora intestinal después que una crisis la haya «borrado» de la «partición de trabajo». Una vez más, como bien dice la Palabra de Dios en Eclesiastés, no hay nada nuevo debajo del sol. Fotografía: «Gloecknerd»

Investigadores en el Centro Médico de la Universidad Duke habían informado anteriormente que el apéndice parece «reinicializar» la flora intestinal después de una crisis (06/10/2007). Esta vez comenzaron desde las ideas de Darwin acerca de la evolución del apéndice a partir de un intestino ciego en un grupo limitado de mamíferos, pero encontraron «dos problemas fundamentales con esta idea». Por una parte, algunos animales tienen un apéndice y un intestino ciego. En segundo lugar, el apéndice está en realidad extendido en la naturaleza, lo que indica que tiene una función y que no está marchitándose como un vestigio inútil. Los investigadores de Duke creen que el apéndice tiene una función vital en el sistema inmune. Se inflama y se vuelve peligroso no debido a su inutilidad, sino debido a cambios culturales y mejoras en la higiene que dejan a nuestros sistemas inmunes «con muy poco trabajo que hacer y demasiado tiempo libre —lo que es una forma segura de meterse en problemas».

Este artículo intentaba suavizar el golpe contra Darwin diciendo que este viejo sabio simplemente no tuvo suficientes datos a su disposición. «Si Darwin hubiera conocido las especies que tienen un apéndice unido a un gran intestino ciego, y si hubiera conocido hasta qué punto está extendido el apéndice entre los animales, probablemente no hubiera considerado al apéndice como un vestigio de la evolución». Sea quien sea que tenga la culpa de este mal entendido, «quizá ya es hora de corregir los libros de texto», aconsejaba el doctor William Parker, autor principal del estudio. «Muchos libros de texto de biología siguen refiriéndose al apéndice como un “órgano vestigial”.» Parker mostraba todavía más cuidado en no ofender a Darwin. Declaró a Live Science: «No estamos diciendo que la idea de la evolución de Darwin sea falsa —esto sería absurdo, porque estamos usando sus ideas sobre evolución para realizar este trabajo. Se trata sencillamente de que Darwin no poseía la información que poseemos en la actualidad».

¿Por qué será que Darwin siempre sale bien librado siempre que sus ideas quedan refutadas? Si los creacionistas hubieran propuesto una teoría que hubiera llevado a la ciencia al error durante más de un siglo, serían hechos objeto del más grande de los oprobios sin ninguna atenuación. Darwin se libra de lo que sea. ¿En qué sentido usaron estos académicos la teoría de Darwin para realizar su investigación? Nada en su investigación indica que el apéndice emergiera de animales que careciesen del mismo. No pueden explicar su origen por ligeras modificaciones sucesivas. Todo lo que han hecho ha sido dar por supuesta la cronología darwinista de millones de años. La única ayuda que les dio Darwin fue la que podría haber dado un abogado por la defensa enseñando a un granuja como mentir ante el tribunal.

Observemos que los doctores dicen que los libros de texto siguen enseñando que el apéndice (y otros órganos del cuerpo) es vestigial. A la luz de estas afirmaciones, se debería proceder a un nuevo análisis de los pocos órganos que se citan actualmente como vestigiales de entre los más de cien que eran considerados como tales hace un siglo (20/05/2008). Consideremos cómo las falsas ideas darwinistas acerca de las amígdalas llevaron a muchas innecesarias extracciones de amígdalas hace décadas, para perjuicio de algunos de sus poseedores que necesitaban sus funciones para el sistema inmune. Esto es una atrocidad fundamentada en una ideología dogmática.

El hecho de que una persona pueda vivir sin un órgano no significa que sea vestigial. De hecho, la teoría darwinista tiene problemas para explicar la existencia de cualquier rasgo que no sea necesario para la supervivencia y la reproducción. Toda la población que carece el rasgo tiene que perecer en la lucha por la existencia para que se pueda explicar la perpetuación de un órgano, según la teoría darwinista (este es el «coste de la aptitud»). Sin duda, cualquiera puede pensar en partes del cuerpo sin las cuales se podría sobrevivir y reproducirse.

Los humanos y los animales gozan de un diseño redundante para su vida en este planeta. Es una farsa considerar que todo lo que existe en los seres vivos está sólo justificado por su capacidad de transmitir genes a la siguiente generación. Darwin estaba equivocado. El apéndice refuta el libro.

Fuente: http://sedin-notas.blogspot.com/2009/09/apendice-el-origen-darwin-estaba.html


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