martes, 22 de septiembre de 2009

Definiciones básicas para la controversia Creación/Evolución

John N. Moore, Ph.D.
Departamento de Ciencias Naturales
Universidad Estatal de Michigan

Definiciones básicas para la controversia Creación/Evolución


Fuente: Creation Research Society Quarterly - Vol. 11, no. 1, Junio 1974, pp. 3-5.
VOLUMEN 11, JUNIO 1974


En el curso de cualquier disquisición seria y rigurosa se precisa de unas definiciones claras para los términos empleados. Esto es particularmente cierto en cualquier debate sobre los orígenes, tanto si se está tratando del origen del universo, de su materia, de la tierra en el sistema solar, de la vida vegetal y animal sobre la tierra, de la humanidad o de la cultura humana.
En su intento de dar respuestas a cuestiones como estas sobre los orígenes, los evolucionistas y los creacionistas han llegado a posturas totalmente diferentes durante el siglo pasado y el actual. Por eso, hoy día no existe un verdadero consenso entre creacionistas y evolucionistas sobre el significado de términos como «hechos», «hipótesis», «teoría», etc. En consecuencia, las discusiones sobre si el creacionismo es ciencia o el evolucionismo religión, o viceversa, si el evolucionismo es ciencia y el creacionismo religión, se mantiene en pie, generalmente con abundantes malentendidos entre las partes.
Un impacto inicial lo da el hecho de que muchos evolucionistas no son conscientes de que la «ciencia», como profesión contemporánea, se ha desarrollado desde sus primeros principios impulsada principalmente por cristianos y otros teístas. Es evidente que la «era científica» comenzó cuando la visión aceptada del mundo fue organizada alrededor de creencias teístas, bajo el liderazgo de teístas como Bacon, Kepler, Newton, etc., y prosiguió con hombres como Steinmetz, Clerk-Maxwell, Einstein y Von Braun. Esta afirmación puede ser fácilmente documentada consultando numerosos autores, entre los que se puede citar a R. Hooykaas, Religion and the Rise of Modern Science.
En realidad, fueron hombres de orientación teísta los que establecieron los apropiados principios delimitadores de la actividad científica, al inaugurar campos como la mecánica, la astrofísica y la electricidad. Los primeros «grandes» de la ciencia eran conscientes de que ésta tenía su justa limitación al ser: (1) empírica, u observacional, basada en la percepción sensorial; (2) cuantitativa, o centrada en mediciones representadas en símbolos numéricos; (3) mecánica (materialista), u organizada sobre modelos mecanicistas; y (4) correctiva, o dispuesta de manera que todos los aspectos, aparte de las presuposiciones y postulados básicos, son susceptibles de ser sometidos a ensayos y exámenes constantes.
Naturalmente, los primeros científicos propusieron diversas teorías para «explicar» los fenómenos naturales. Las teorías primitivas, la atómica, del flogisto, del fluido eléctrico, molecular, de mezclas, se formularon en base de las observaciones entonces en vigor mediante la percepción sensorial, mediciones y modelos físicos conceptualizados. Y según su utilidad y fertilidad para la continuación de la observación y experimentación, muchas teorías fueron modificadas o marginadas al mejorar las herramientas, los instrumentos y otros métodos de análisis.
No obstante, hoy día los líderes de la comunidad intelectual a nivel mundial basan su visión del mundo en un esquema básicamente ateo de Evolucionismo Integral, un continuo total a gran escala: Materia Eterna, sobre la cual se imagina una Evolución Molecular, de la que se supone que devino la Evolución Orgánica (o Biológica), de la que se espera que «emerja» la Evolución Social (o Cultural) hacia algún tipo de «utopía».
Por eso, es sobre el trasfondo de estas presuposiciones introductorias que se ofrecen las siguientes formulaciones definitorias. Es posible que estas exposiciones constituyan el inicio catalítico de una búsqueda de consenso sobre la terminología empleada por creacionistas y evolucionistas.
Básicamente, no hay necesidad de nuevas evidencias físicas sobre las ideas relevantes a cuestiones referentes al origen del universo, de la vida o de la humanidad. Y no hay hechos particulares para los científicos que sigan una visión teísta del mundo, ni para los que sigan una perspectiva atea y evolucionista integral sobre la naturaleza y origen del mundo.
Los desacuerdos entre evolucionistas y creacionistas son de carácter conceptual, y no factual. Tanto los creacionistas como los evolucionistas utilizan los mismos datos físicos de los registros de respiración animal y de la cría de plantas. La «situación real» podría ser expresada en términos de «cuestiones conflictivas», como lo fue en la tesis doctoral Methodological Questions in Evolutionary Theory [Cuestiones metodológicas en la Teoría Evolucionista] presentada por Wing Meng Ho para su graduación en la Universidad de Oxford en 1965.
El doctor Ho mantiene que estas cuestiones conflictivas ya no son problemas de ciencia, sino filosóficos. Esto quiere decir que ya no se precisa de más evidencia física, como lo pretenden personas como Sir Gavin de Beer, para la discusión de aquellas cuestiones conflictivas que se centran en dicotomías como: (1) mecanicismo contra vitalismo; (2) biología mecanicista contra organísmica; (3) enfoques no teleológicos contra enfoques teleológicos; y (4) origen no evolucionista de la vida contra origen evolucionista.
Los problemas de los orígenes se centran verdaderamente en disquisiciones sobre la filosofía de la ciencia, la filosofía (visión del mundo) de los científicos. Es fundamental en las definiciones que se dan a continuación el hecho de que las teorías científicas están muy limitadas, y que no pueden ser diseñadas para, ni aplicadas en absoluto a, cuestiones de orígenes. Esto contrasta del todo con la interpretación generalmente asumida por los evolucionistas. Tampoco se involucra el significado común de «ley», tal como lo emplean los abogados.
El autor invita a un cuidadoso examen de las siguientes definiciones para conceptos básicos. El perfeccionamiento y rigor serán la consecuencia de su cuidadoso estudio por parte de los científicos creacionistas y evolucionistas, y de su reacción.



Supuesto (Postulado): una afirmación dada como cierta y no comprobada directamente durante la actividad científica particular (explicada como supuestos básicos, supuestos experimentales, o supuestos teóricos). Se pueden utilizar o no términos con referentes directamente observables.
Supuesto básico (Presuposición): una afirmación que se da por cierta como «dato» no susceptible de prueba. Las actividades científicas (y el discurso intelectual) se fundamentan en supuestos básicos como:
1. Es posible la objetividad del estudio.
2. Los objetos y/o acontecimientos tienen existencia con independencia de los observadores.
3. Existen relaciones de causa/efecto que pueden ser identificadas.
4. Las ideas científicas son susceptibles de prueba, es decir, son falsables.
5. Existe uniformidad en el medio natural.
Hecho[1]: un objeto y/o acontecimiento en el espacio en algún momento.
Descripción (Hecho[2]): una afirmación sobre algún objeto y/o acontecimiento en el marco espacio-temporal (el nivel más bajo [básico] de explicación científica.)
Observación: una experiencia perceptiva de un hecho, o un registro escrito o hablado (como comunicación a uno mismo o a otro) de una conciencia (percepción) de un objeto y/o acontecimiento en el marco espacio-temporal.
Clasificación: el resultado final de una ordenación de objetos y/o acontecimientos en base de unos criterios establecidos, o el proceso de ordenar objetos y/o acontecimientos en base de unos criterios establecidos.
Cálculo: una manipulación aritmética y/o matemática de símbolos abstractos y numéricos.
Problema: un interrogante o una perplejidad declarada para el que se busca una respuesta. (Un problema se expresa de la manera más apropiada en forma de pregunta.)
Hipótesis: una respuesta provisional (no sometida a prueba) a un problema. (Una hipótesis se expresa de manera muy apropiada como una afirmación declarativa en forma adecuada para su ensayo.)
Analogía: una expresión o comparación de aspectos parecidos o similares de objetos, acontecimientos y/o conceptos conocidos.
Generalización: una declaración universal condicional de aspectos comunes de objetos y/o acontecimientos similares; o una declaración de que cierta cosa sea cierta de una determinada clase de objetos y/o acontecimientos. Por ejemplo, una ley científica.
Ley científica: una generalización repetidamente ensayada y bien sustentada, o generalización comprobada de evidente aplicación universal referente a un cierto conjunto de hechos (un nivel de explicación científica entre la descripción y la teoría científica.)
Predicción (expectativa): aquel estado de cosas o relación entre objetos y/o acontecimientos que se espera o diseña a base de condiciones conocidas o entendidas; siempre se encuentra en una expresión del tipo «si ... entonces ...».
Experimento: una utilización ideada de manera específica de equipos, instrumentos de medida y componentes variables controlados para conseguir observaciones y descripciones que generalmente no se pueden conseguir de otra manera.
Supuesto experimental: una declaración sobre aquel (o aquellos) aspectos de la experimentación (bajo control, o del tipo de prueba y error) que se da(n) por sentado(s) como «no crítico(s)» y que no es (son) susceptible(s) de ningún tipo de medición.
Cosmología: el estudio de la naturaleza del universo; utilización de instrumentos y tecnología para la descripción de aspectos del universo físico observable.
Explicación: un conjunto de significados utilizados para dar una organización a hechos particulares. (Algo ha recibido «explicación» cuando se puede decir de verdad «lo entiendo» como respuesta a la explicación dada.)
Teoría científica: (como la Teoría Cinético-Molecular, la moderna Teoría Atómica, la Teoría Nuclear, la Teoría Genética, etc.): una lista de postulados o supuestos (teórica) que suele especificar la existencia, las relaciones y los acontecimientos que tienen que ver con una entidad imaginaria (como un átomo, un gen o una molécula) mediante la cual se consigue un «sistema explicativo» para un conjunto de hechos muy diversos. (Los postulados se basan en observaciones anteriores o en objetos y/o acontecimientos relevantes; por su parte vienen a ser bases para predicciones susceptibles de ser ensayadas mediante experimentos, bien directa, bien indirectamente.) (Es el nivel más elevado de explicación científica.)
Teorema: una declaración derivada de supuestos de la teoría científica más o menos en forma de predicciones o de expectativas susceptibles de ensayo.
Modelo: un objeto físico dispuesto para dar una representación analógica de algún(os) objeto(s) y/o acontecimiento(s) principal(es); o una pauta conceptual que involucre una lista de declaraciones sobre objetos y/o acontecimientos imaginarios y relaciones supuestas, asociado de manera especial a conceptos de orígenes y de generación.
Cosmogonía: una lista de ideas o formulaciones centradas en el origen y generación del universo. (Estas pautas conceptuales, o modelos, no tienen la calificación de teorías científicas, por cuanto en el campo de los orígenes no son posibles las observaciones previas ni las predicciones susceptibles de falsación.)
Modelo evolucionista: un sistema de creencia y explicación basado en la existencia eterna de la materia, de la cual ha provenido una serie ascendente de elementos mediante la nucleogénesis, cambios mediante evolución estelar de astros «jóvenes» a «viejos», surgimiento de galaxias, planetas (especialmente la tierra con vida, que apareció espontáneamente por evolución molecular, seguida por la evolución orgánica, incluyendo la evolución humana). (Los conceptos tienen que ver con el origen del orden que tuvo que surgir del desorden y con la integración de pautas de mayor complejidad a partir de pautas de una mínima complejidad.)
Modelo creacionista: un sistema de creencia y explicación, basado en la existencia de un Creador eterno que estableció un universo completo, acabado y funcional en todos sus aspectos, con respecto a los elementos, galaxias, estrellas, planetas (especialmente la tierra con grupos de animales y plantas mutuamente exclusivos.)
Los conceptos tienen que ver con la conservación de las condiciones conocidas; sin embargo, hay evidentes cambios, fácilmente documentables, en el sentido de deterioro y degeneración.)

Ciencia: una serie interconectada de conceptos y esquemas conceptuales que han sido desarrollados como resultado de la experimentación, y que dan como fruto adicional experimentos y observaciones. (La ciencia está limitada al estudio de la naturaleza: es decir, es el estudio de la materia y la energía, debido a los principios limitadores de ser empírica, cuantitativa, mecánica [materialista], correctiva.)
Cientismo: la creencia de que el único conocimiento válido y digno de crédito es el que se obtiene por medio del proceso científico; o, la creencia de que la ciencia puede ser utilizada para conseguir las respuestas a todos los problemas humanos.
Tecnología: ciencia aplicada; o, la totalidad de los medios utilizados por los seres humanos para conseguir objetos materiales para el mantenimiento del hombre y para su bienestar.



Referencias

Hooykaas, R.: 1972. Religion and the Rise of Modern Science. William B. Eerdmans Publishing Company, Grand Rapids, Michigan. [En castellano se puede consultar, p.e., Karl Jaspers, Origen y Meta de la Historia, Col. Selecta de Occidente, Madrid, págs. 125 y ss.; C. F. von Weizsäcker, La importancia de la ciencia, Ed. Labor, Barcelona, 1972, pág. 102, etc.; Frank H. T. Rhodes, Fe cristiana y ciencia mecanicista, Ed. Certeza, Buenos Aires, pág. 17 y ss.; Henry Stob, «La Reforma y la ciencia moderna» en Actualidad y Catolicidad de la Reforma, Ed. Evangélicas Europeas, Barcelona 1967, págs. 68-78, etc. —N. del T.]

Ho, Wing Meng: 1965. Methodological Issues in Evolutionary Theory with Special Reference to Darwinism and Lamarckism. Oxford, Bodleian Library, Universidad de Oxford. (Notación bibliográfica: Ms. D. Phil. d. 3591. Para pedidos de reproducción fotográfica, n(o) BPC 7442, Oxford University Press.)

Fuente:
© SEDIN 1997

Traducción del inglés: Santiago Escuain
© Santiago Escuain 1997, por la traducción
© Copyright SEDIN 1997 para el formato electrónico - www.sedin.org. Este texto se puede reproducir libremente para fines no comerciales y citando la procedencia y dirección de SEDIN, así como esta nota en su integridad.

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