miércoles, 14 de octubre de 2009

DOS EXPLICACIONES DEL ORIGEN DEL UNIVERSO Y LA VIDA

En esta oportunidad quiero compartir la primera parte de un curso basico sobre temas importantes para el creyente. Este curso fue desarrollado por Apologeticspress, y desde luego lo considero de gran calidad e importancia. Todo el curso contiene diversos temas; pero quiero empezar con el siguiente:


Nota: Si alguien quisiera desde ya todo el curso, unicamente se tienen que comunicar con migo, y con gusto les hago llegar el curso completo, incluyendo evaluaciones de todo el material, y si no buscan en la pagina de Apologeticspress, en el area de cursos autodidacticos.



CREACIÓN VS. EVOLUCIÓN—[PARTE I]

Existen dos explicaciones muy diferentes y totalmente opuestas para el origen del Universo y la vida en el Universo. Cada una de estas explicaciones es una cosmogonía o filosofía completa del origen y el destino, de la vida y el significado.

Una de estas cosmogonías es el concepto de la evolución. Según la teoría de la evolución, el Universo es auto-contenido, lo cual significa que cada cosa en el Universo se ha originado a través de un proceso al azar sin ninguna clase de interferencia sobrenatural. Esta opinión declara que el tiempo, la casualidad y el proceso natural continuo pueden explicar el origen y desarrollo del Universo (y toda la vida en él). Según la teoría evolucionista, toda cosa viviente ha surgido de un organismo unicelular, que a su vez, ha surgido de algo inorgánico (tal como un aminoácido o una proteína).

La segunda cosmogonía es el concepto de la creación. Según el modelo de la creación, el Universo no es auto-contenido. Cada cosa en el Universo ha surgido a través del diseño, el propósito y el acto deliberado de un Creador supernatural que, al usar procesos que no son continuos actualmente, creó el Universo, la Tierra y toda la vida en la Tierra (incluyendo a todo tipo básico de plantas y animales, así como a los seres humanos).

Existen dos y solamente dos posibilidades en cuanto a los orígenes. Una de ellas debe ser verdadera. Eso quiere decir que se puede, o no se puede, explicar todas las cosas por medio de procesos naturales en curso en un Universo auto-contenido. Si se las puede explicar de esta manera, entonces la evolución es verdadera. Si no se las puede explicar de esta manera, entonces se las debe explicar por medio del proceso de la Creación.

Se puede llamar “modelos científicos” a la evolución y la creación, ya que se puede usar a ambas para explicar y predecir hechos científicos. Obviamente el modelo que realiza el mejor trabajo en explicar y/o predecir es el mejor modelo científico.

Para examinar adecuadamente los dos modelos, se los debe definir en términos generales, y entonces se debe comparar a cada uno con los hechos disponibles. La evolución incluye la evidencia para la aparición gradual de la vida moderna a través de largos periodos de tiempo, con formas complejas de vida que emergen de formas “más simples”, y finalmente de la materia inorgánica.

La creación incluye la evidencia para la aparición repentina de vida compleja. El modelo de la creación niega la evolución “vertical” (también conocida como “macroevolución”—el surgimiento de organismos complejos de organismos simples) y los cambios entre especies (tales como una ameba que cambia gradualmente hasta convertirse en un hombre), pero no cuestiona la evolución “horizontal” (también conocida como “microevolución”—la formación de clases o subespecies dentro de las especies creadas, o variación genética, tales como una especie de pájaros que gradualmente obtienen un pico más pequeño, o una especie de mariposas nocturnas que cambian su color con el tiempo).

LA IMPORTANCIA DE LA CONTROVERSIA CREACIÓN/EVOLUCIÓN

El tema creación/evolución no es insignificante, y no concierne solamente a pocos científicos o religiosos. En una manera u otra, el tema afecta casi todo campo de estudio y cada aspecto de la vida. Aborda dos cosmogonías opuestas. Por tanto, es (o debería ser) de interés para todos. Varios estados en los Estados Unidos han analizado las leyes que no permiten la enseñanza de solamente una teoría sobre los orígenes. Los evolucionistas escriben libros que atacan el enfoque creacionista. Los medios de comunicación están involucrados en la controversia. Las asociaciones nacionales de ciencia, las asociaciones de educadores y las asociaciones políticas también están involucradas. Ambas partes reconocen que aparentemente la controversia no se “marchará” pronto.

Hubo un tiempo en que muchos en el campo científico ignoraban grandemente a los creacionistas y sus argumentos. Pero eso ahora ha cambiado. Existe razón buena para que los evolucionistas se alarmen y consideren a la creación como una amenaza. Por ejemplo, en 1981 una encuesta de la Prensa Asociada y NBC Noticias, sacó a luz que no menos del 86% de la gente encuestada quiso que se enseñara la creación al mismo nivel que la evolución en las escuelas públicas. El 28 de noviembre de 1991 se emitieron los resultados de una encuesta adicional de la organización de encuestas Gallup. Según los encuestadores, el 47% de los respondientes admitió creer en la creación reciente del hombre; solamente el 9% expresó creer en una forma naturalista estricta de evolución.

Una investigación de Gallup en 1997 descubrió que el 44% de norteamericanos (incluyendo el 31% de graduados de la universidad) estuvo de acuerdo con una lectura completamente literal del relato de Génesis en cuanto a la creación, mientras que otro 39% (del cual 53% eran graduados de la universidad) creía que Dios tuvo que ver, a lo menos en parte, en la creación del Universo. Solamente el 10% (17% graduados de la universidad) sostuvo un enfoque puramente naturalista de la evolución. Los resultados de una encuesta de Gallup que se emitieron en agosto de 1999 fueron prácticamente idénticos: El 47% declaró creer en la creación reciente del hombre; el 9% expresó creer en la evolución estrictamente naturalista. En su edición del 11 de marzo de 2000, el diario New York Times publicó una historia titulada “Encuesta Descubre que Existe Respaldo Fuerte para la Enseñanza de 2 Teorías de los Orígenes”, que se reportó en una encuesta comisionada por el grupo liberal de derechos civiles, PAFW (Gente por el Estilo Americano), y que fue dirigido por la prestigiosa firma de investigación electoral/pública, DYG, de Danbury, Connecticut. Según el reporte, el 79% de la gente encuestada pensaba que se debía incluir en el currículo de las escuelas públicas la evidencia científica para la creación.

Los evolucionistas no esperaban estos resultados; ellos esperaban que la mayoría de gente creyera en la evolución ya que se ha enseñado la evolución como un hecho científico en la mayoría de escuelas públicas y libros de textos.

No es una sorpresa que tantos evolucionistas estén alarmados con respecto a la posición creacionista. Incluso ciertos científicos que no son creacionistas admiten que la creación es un concepto científico legítimo cuyas cualidades, a lo menos, merecen compararse con las de la evolución. Algunos van tan lejos como para hacer enunciados que se “inclinan” a la respetabilidad científica de la creación más que a la de la evolución. De hecho, después de más de 120 años de darvinismo, el número creciente de científicos ha llegado a convencerse que las leyes y procesos naturales que ahora conocemos excluyen absolutamente la posibilidad que el Universo se haya creado a sí mismo. Estos científicos han llegado a convencerse que el concepto de la creación es una explicación mucho más creíble para los orígenes. ¿Qué evidencia ha causado que estos científicos, e incluso muchos que no son científicos, acepten el concepto de la creación y se opongan a la teoría de la evolución?

LA CREDIBILIDAD DEL MODELO DE LA CREACIÓN
La Ley de la Biogénesis En el campo de la biología, una de las leyes científicas más comunes y aceptadas extensamente es la Ley de la Biogénesis. Se estableció esta ley hace muchos años atrás para explicar lo que la teoría y la evidencia experimental demostraron entre los organismos vivos: que la vida solamente surge de una vida previa de su propio tipo o clase. Durante los años, miles de científicos, en varios campos de estudio, han documentado la veracidad de la Ley de la Biogénesis. De hecho, esta ley fue establecida firmemente en la ciencia mucho tiempo antes que se inventaran las teorías evolutivas modernas. Es interesante notar que se enseña constantemente a los estudiantes de secundaria y universidad en las clases de biología el tremendo impacto de, por ejemplo, el trabajo de Louis Pasteur sobre la noción falsa de la generación espontánea (la idea que la vida surge por sí misma de fuentes inanimadas). A los estudiantes se les presenta detalladamente la historia que relata que Pasteur triunfó sobre la “mitología” al desaprobar el concepto popular de la generación espontánea. Pero seguidamente, se les informa a los estudiantes que el proceso evolutivo comenzó como resultado de la
generación espontánea.

Desde luego, la evolución no pudo haber sucedido sin la generación espontánea. Por esta razón, muchos científicos han creado experimentos para tratar de formar vida de la materia inanimada. A pesar de todas las expectativas que circunda a estos experimentos del “origen de la vida”, todavía ninguno ha “creado vida” o incluso estado cerca de hacerlo. En realidad, los experimentos de laboratorio no se han acercado ni siquiera remotamente a crear vida de lo inanimado, y los resultados extremadamente limitados que se han producido hasta ahora, han dependido de condiciones artificiales muy improbables. En la naturaleza o en el laboratorio, los científicos no han documentado un caso simple de generación espontánea. Las vacas dan origen a vacas, los pájaros a pájaros, los tulipanes a tulipanes, el maíz a maíz, y así sucesivamente. No obstante, en años recientes algunos científicos han protestado, declarando que la Ley de la Biogénesis no es una “ley” en absoluto, sino simplemente un “principio”, “teoría” o “dictamen”. Los evolucionistas han sugerido esta nueva clasificación, no porque hayan desarrollado experimentos que desaprueben esta ley, sino porque se han dado cuenta que la evolución no puede ser verdadera si la Ley de la Biogénesis lo es. Si los evolucionistas aceptan la biogénesis como una ley científica, entonces la evolución nunca hubiera podido comenzar. Pero aunque muchos evolucionistas no quieran admitirlo, no hay duda que la biogénesis refleja una ley natural, ya que jamás ha habido incluso una documentación sencilla de la generación espontánea. Por tanto, si la vida en la Tierra no surgió de la materia inanimada, ¿cómo llegó aquí? Lo cierto es que cada pizca de evidencia científica todavía sostiene el concepto que indica que la vida surge solamente de la vida preexistente. Toda la información científica que poseemos muestra que éste es un hecho real de la naturaleza. La Ley de la Biogénesis descarta completamente la teoría evolucionista.


La Selección Natural
El Origen de las Especies Mediante la Selección Natural fue el título del libro que Charles Darwin publicó en noviembre de 1859. En el corredor de la ciencia se han analizado esas dos últimas palabras, “selección natural”. Darwin dijo que la “selección natural está escudriñando diariamente, y a cada hora, cada variación, aun la más pequeña; rechazando lo que es malo, y preservando y añadiendo lo que es bueno; trabajando silenciosamente e inconcientemente para el mejoramiento de cada ser orgánico”. Y no es un secreto que el concepto darviniano de la “selección natural” (“la supervivencia del más fuerte”, como ha llegado a conocerse) ha sido una parte central del pensamiento evolutivo. Según Darwin, una criatura individual con una ventaja particular—la “más fuerte de su clase”—sería seleccionada naturalmente para transmitir la ventaja a su propia prole. Por ejemplo, un caballo con patas largas pudiera galopar más rápido que el resto, por ende pudiera escapar de los predadores y producir descendientes.

Entonces, una criatura “fuerte” sería la que pudiera llevar a cabo de una mejor manera las funciones que le mantendrían viva—sería la mejor adaptada a su medio ambiente y a su modo de vida. Esto es lo que Darwin quiso decir con la frase “la supervivencia del más fuerte”. Pero pronto surgieron problemas con la selección natural. De algún modo, se suponía que la selección natural debía garantizar la “supervivencia del más fuerte”, pero la única manera realista de definir al “más fuerte” eran “aquellos que sobreviven”. Entonces, la selección natural dice simplemente que los ganadores ganan, y aquellos que ganan son los ganadores. La selección natural no explica la manera en que las especies se adaptaron o la manera en que se crearon las diferentes formas de vida. La única cosa que la selección natural explica es que la criatura “más fuerte” sobrevive; y luego describe a todas aquellas criaturas que sobreviven como las “más fuertes”. Pero la selección natural no explica cómo estas criaturas llegaron a ser las más “fuertes”. Los creacionistas nunca han objetado la idea de la selección natural como un mecanismo para eliminar al organismo inepto o inadaptado. En realidad, mucho antes que Darwin, los creacionistas dijeron que la selección natural fue un principio de conservación. Como un recurso de selección para deshacerse del más débil, la selección natural representa el plan del Creador para prevenir que mutaciones dañinas afecten y destruyan las especies integras. Pero eso es todo lo que hace. Nadie jamás ha producido una especie por medio de la selección natural. Esta no puede explicar la adaptación. El hecho que un organismo se adapte a su medio ambiente no nos dice absolutamente nada acerca de cómo llegó a adaptarse. Los organismos inadaptados pueden no haber sobrevivido, pero esto no prueba que la evolución produjo las adaptaciones. El argumento de la selección natural no es nada más que un argumento de razonamiento circular.

Como tal, se lo debería rechazar. Desde luego, este argumento no puede explicar la vasta complejidad de vida. Los argumentos circulares no tienen la capacidad de “explicar” la vida, y mucho menos “crear” vida.

La Genética
Una de las ciencias más nuevas, y ciertamente una de las más emocionantes, es la genética. Después de todo, toda cosa viva—planta, animal o ser humano— es un almacén de información genética, y por ende un “laboratorio” potencial lleno de conocimiento científico. Los estudios han mostrado que la información hereditaria en la célula viva está almacenada en un “código” químico, y que éste código es universal en la naturaleza. A pesar de sus puntos de vista respectivos, todos los científicos reconocen esto. El evolucionista inglés Richard Dawkins señaló: “El código genético es universal. La universalidad completa palabrapor- palabra del diccionario genético es…demasiado de algo bueno”. Los creacionistas están de acuerdo. Por ejemplo, Darrel Kautz escribió: “Los biólogos moleculares admiten que el código genético es universal, independientemente de la apariencia externa de las cosas vivas”.

Uno de los puntos más importantes con respecto a la genética, en lo que concierne a la controversia creación/evolución, es el hecho que las instrucciones del código químico genético se copian fielmente una y otra vez. Los ranúnculos producen nada más que ranúnculos, los gorriones producen nada más que gorriones, y los seres humanos producen nada más que seres humanos—ya que todos los organismos reproducen fielmente copias de su propio código genético.

Un evolucionista habló de la “permanencia e indestructibilidad de la simiente”. Otro remarcó que el código se “copia fielmente”. No tiene mucha importancia los términos diferentes que los evolucionistas usen. Su punto todavía es claro: toda cosa viva produce “según su género”. Al llegar el cambio de siglo, justo cuando el dogma darviniano de la “selección natural” comenzaba a cruzar tiempos difíciles, la ciencia de la genética nació. Algunos que comenzaron a estudiar la genética pensaron que habían encontrado el mecanismo real de la evolución: las mutaciones genéticas. Entonces surgió la nueva idea que las especies surgieron por mutaciones que (de alguna manera) la selección natural introdujo en el sistema. Hoy el supuesto mecanismo de la evolución es la selección natural más las mutaciones genéticas (ya que, por sí misma, la selección natural no tiene el poder de crear nada). El fallecido evolucionista de Harvard, George Gaylord Simpson, una vez escribió: “Las mutaciones son la materia prima fundamental para la evolución”. Pero ¿por qué? La evolución sin un mecanismo es como un carro sin motor—no va a ninguna parte. Los evolucionistas pronto se dieron cuenta que, por sí misma, la selección natural no era un mecanismo adecuado o suficiente. Los organismos no cambiarían de una especie a otra a menos que cambiara el material genético. Las mutaciones son cambios que se transmiten de padres a descendientes y que las variaciones del material genético original causan.

No es una exageración sugerir que el único mecanismo posible de la evolución es la selección natural más las mutaciones genéticas. Se nos dice que la “naturaleza” ha “seleccionado” ciertas mutaciones beneficiosas y las ha incorporado en varios organismos, causando finalmente que aquellos organismos cambien de una especie a otra. Si las “mutaciones son la materia prima fundamental de la evolución”, y por ende proveen el único mecanismo conocido para la evolución, realmente existen algunos problemas muy serios. Por ejemplo, incluso los evolucionistas admiten que las mutaciones son “errores” en la duplicación del ADN. Y estos errores casi siempre son dañinos. Hoy conocemos que existen al menos tres clases posibles de mutaciones: (1) malas; (2) buenas; y (3) neutrales. En la controversia creación/evolución, las mutaciones neutrales no tienen valor, ya que no tienen “efectos netos”. Entonces, ¿qué se puede decir en cuanto a las mutaciones malas o buenas? Del resto de todas las mutaciones (después que se han eliminado las neutrales), el 99% es mutaciones dañinas. Por ejemplo, considere lo siguiente.

Las mutaciones son al azar. No hay manera de controlar las mutaciones, ni predecir con precisión cuándo ocurrirán. En otras palabras, la naturaleza no está “seleccionando” en absoluto. Mejor dicho, la “naturaleza” debe simplemente aceptar lo que venga. Entonces, la pregunta obvia es: ¿Qué viene?

1. Las mutaciones son muy raras. ¿Cuán a menudo ocurren las mutaciones al azar? Un científico dijo: “Es probablemente razonable calcular la frecuencia de la mayoría de mutaciones en organismos superiores entre uno en diez mil y uno en un millón por gen por generación”. Los mismos evolucionistas admiten directamente lo que todo biólogo sabe: las mutaciones ocurren raramente, y cuando ocurren, son completamente aleatorias.

2. Las mutaciones buenas son muy, muy raras. En teoría, a lo menos hay tres clases de mutaciones: buenas, malas y neutrales. Obviamente, las mutaciones malas (que causan varias enfermedades y muertes) no son las que los evolucionistas necesitan. Las mutaciones neutrales tienen poco valor ya que dependen de mutaciones adicionales para ser “útiles” (desde un enfoque evolucionista). Por tanto, la pregunta realmente es: ¿Cuán a menudo ocurren las mutaciones buenas? El ganador del premio Nobel, Hermann J. Muller, dijo: “Por consiguiente, la gran mayoría de mutaciones, desde luego más del 99%, es dañina en alguna manera, como se esperaría de sucesos accidentales”. ¿A qué conclusión se puede llegar de estos hechos? Se puede comparar las mutaciones a accidentes. Más probablemente destruyen un carro que lo construyen. No se cree que los accidentes sean mejoramientos, sino desastres. Esto sucede con las mutaciones. Pueden crear una planta, animal o ser humano más débil, pero nunca crearán una “especie” nueva. La evolución por medio de mutaciones al azar requiere accidentes increíbles—como obtener cara un millón de veces de manera seguida al arrojar una moneda, y luego obtener sello un millón de veces de manera seguida. Las mutaciones son mayormente destructivas, y no pueden proveer un mecanismo razonable para la evolución.

El código genético—con su complejidad, orden y función—es una de las evidencias más poderosas para un diseño inteligente, lo cual requiere un Diseñador. De hecho, el mismo orden y la complejidad no son nada menos que extraordinarios. El modelo de la creación predice una variación incorporada en la fuente genética. Si las cosas vivas fueron creadas, la variación entre las especies es un buen diseño. Sin embargo, supuestamente las mutaciones han introducido otro tipo de variación—pero esta vez, una muy nociva. Las mutaciones se oponen a la evolución. La historia concerniente a las mutaciones y la selección natural concuerda más con el modelo de la creación que con el de la evolución.

CONCLUSIÓN
En esta lección hemos visto el debate continuo entre la creación y la evolución. Hemos aprendido que la creación es una teoría científica legítima que merece consideración seria. De hecho, la evidencia apunta al diseño en vez que a la posibilidad aleatoria durante billones de años. En la próxima lección continuaremos nuestro análisis del tema de la creación/evolución.

Publicado por Apologetics Press, Inc., 230 Landmark Drive, Montgomery,
Alabama 36117, USA, 334/272-8558.

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