viernes, 26 de febrero de 2010

¿ES LA EVOLUCIÓN CIENCIA RIGUROSA?

Fragmento de mi ultimo trabajo: Verdades que oculta la evolución.
Autor: Edgar Ramírez

para: www.culturacristiana.org



¿ES LA EVOLUCIÓN CIENCIA RIGUROSA?


Por supuesto quienes han trabajado por décadas en la explicación darwiniana dan por sentado que la evolución es mas que una teoría científica, una realidad absoluta; es loco pensar que alguien que ha dedicado su vida por completo al trabajo en un tema como el evolutivo, valla a querer tirar a la basura años de intensa labor, y desde luego por esa razón nunca se escuchara que esas personas acepten que la evolución es acientífica, o vallan a querer menoscabar en lo que trabajan.


Sin embargo cuando analizamos con un ojo riguroso el tema, vamos a encontrar que la evolución viola de una manera descarada el método científico. Comúnmente este método es descrito como:


La formulación de una pregunta: El método científico se inicia cuando existe una pregunta sobre algo que observar: ¿Cómo, Qué, Cuándo, Quién, Qué, Por qué, o dónde?


Y, para que el método científico pueda responder a la pregunta debe ser algo que usted puede medir, de preferencia con un número.


Observación: Observar es aplicar atentamente los sentidos a un objeto o a un fenómeno, para estudiarlos tal como se presentan en realidad, puede ser ocasional o causalmente.


Inducción: La acción y efecto de extraer, a partir de determinadas observaciones o experiencias particulares, el principio particular de cada una de ellas.

Hipótesis: Planteamiento mediante la observación siguiendo las normas establecidas por el método científico. Una hipótesis es una conjetura acerca de cómo funcionan las cosas:

"Si _____ [hago esto] _____, entonces _____ [esto] _____ va a suceder."

Usted debe manifestar su hipótesis de una manera que fácilmente se puede medir y, por supuesto, su hipótesis debe ser construida de una manera que pueda ayudarle a responder su pregunta original.

Probar la hipótesis por experimentación y predicción: El experimento prueba si la hipótesis es verdadera o falsa. Es importante para que la prueba sea justa que la realice asegurándose de cambiar sólo un factor a la vez, manteniendo todas las demás condiciones de la misma manera.

Demostración o refutación: (antítesis) de la hipótesis, en otras palabras la verificación y replicación; usted debe repetir sus experimentos varias veces para asegurarse de que los primeros resultados no fueron sólo un accidente.

Tesis o teoría científica (conclusiones).



PORQUE LA EVOLUCIÓN NO ES CIENCIA RIGUROSA


La evolución viola varios de los pasos del método científico (Observación, Probar la hipótesis por experimentación, Demostración o verificación y también la replicación) y precisamente por ello es que iniciando de aquí es mentira que dicha teoría sea rigurosa según los requerimientos científicos, y para constatarlo iniciare analizando la observación.


OBSERVACIÓN

Cuando preguntamos por qué no observamos este suceso (evolución) en acción delante de nuestros ojos, se nos dice que simplemente sucede muy lentamente, muy gradualmente, y no se puede atestiguar en una simple generación humana, o incluso en cientos de años.

¿Qué pasaría si se pudiera acelerar el proceso? ¿Qué pasaría si pudiéramos encontrar una manera de introducir cifras exageradas de mutaciones en la fuente genética de un organismo? ¿Pudiéramos seleccionar las mutaciones “beneficiosas” y crear nuestras propias criaturas evolucionadas? Si la evolución fuera cierta, y pudiéramos encontrar un organismo que pudiera manipularse genéticamente de manera satisfactoria, entonces se debería poder “reproducir” la evolución en un laboratorio y de esa manera cumplir satisfactoriamente con la observación.

Sin embargo los darwinistas ya se han aventurado a pretender demostrar y así poder observar el proceso, para ello citare dos ejemplos clásicos.

LAS POLILLAS MOTEADAS DEL ABEDUL

El primero es de la década 1950 el médico británico Bernard Kettlewell proporcionó lo que parecía constituir una prueba concluyente de la selección natural. Durante el siglo precedente, las polillas moteadas del abedul habían cambiado de ser de un color predominante claro a ser de color oscuro de manera predominante. Se pensó que el cambio había tenido lugar debido a que las polillas oscuras se camuflan mejor sobre troncos de árbol oscurecidos por la contaminación, y que son por ello menos susceptibles a ser devoradas por las aves predadoras.


Para poner a prueba esta hipótesis de forma experimental, Kettlewell liberó polillas claras y oscuras en troncos de árboles cercanos en bosques contaminados y no contaminados, y luego observó mientras los pájaros devoraban las polillas más visibles. Como era de esperar, los pájaros comieron más polillas claras en el bosque contaminado, y más polillas oscuras en el bosque incontaminado. En un artículo escrito para Scientific American, Kettlewell designó esto como «la evidencia que le faltaba a Darwin». Las polillas moteadas pronto se convirtieron en el clásico ejemplo de la selección natural en acción, y la historia sigue apareciendo en la mayor parte de los libros de introducción a la biología, acompañada de fotografías de las polillas sobre los troncos de los árboles.


Pero en la década de 1980 unos investigadores encontraron evidencia de que la historia oficial era defectuosa —incluyendo el hecho significativo de que las polillas moteadas no se posan normalmente sobre los troncos de los árboles. Más bien, vuelan de noche y aparentemente se ocultan bajo las ramas superiores durante el día. Al liberar polillas sobre troncos de árboles cercanos a la luz del día, Kettlewell creó una situación artificial que no existe en la naturaleza. En la actualidad, muchos biólogos consideran nulos sus resultados, e incluso algunos incluso ponen en duda si la selección natural fue la responsable de los cambios observados.

Así, ¿de dónde salieron todas aquellas fotografías que aparecen en los libros de texto de polillas moteadas sobre troncos? Se trata de un montaje. Para facilitar las cosas, algunos fotógrafos incluso pegaron polillas muertas a los árboles. Naturalmente, aquellos que realizaron este montaje antes de la década de 1980 creían que estaban representando la verdadera situación de forma precisa, pero ahora sabemos que estaban en un error. Sin embargo, un examen de pasada a casi cualquier libro de texto de biología actual revela que se siguen empleando todavía como evidencia de selección natural.

Todo aquel que estudia este experimento sabe asimismo que no tiene nada que ver con el origen de una nueva especie, ni siquiera de ninguna variedad, porque a través de todo el experimento ya existían polillas oscuras y claras. Lo único que cambio fue la proporción de una variedad respecto a la otra.

¿Cómo puede haber gente “inteligente”? tan crédula como para imaginar que el experimento de Kettlewell apoya de manera alguna las ambiciosas pretensiones darwinistas.

Desde luego debo de aceptar que la selección natural producto de pequeñas mutaciones genéticas o micro-evolución y la supervivencia de los más aptos es conocida como valida para las variaciones dentro de los limites de una misma especie, pues de hecho existen evidencias empíricas que constatan esta idea, he incluso yo como critico de la macro-evolución lo acepto sin ningún problema, pues esas mutaciones genéticas explican por ejemplo la variedad de razas en una misma especie, y supuestamente es una manera de selección natural.

Sin embargo la evolución por selección natural darwinista (“Existen organismos que se reproducen y la progenie hereda características de sus progenitores, existen variaciones de características si el medio ambiente no admite a todos los miembros de una población en crecimiento. Entonces aquellos miembros de la población con características menos adaptadas (según lo determine su medio ambiente) morirán con mayor probabilidad. Entonces aquellos miembros con características mejor adaptadas sobrevivirán más probablemente” Darwin, El Origen de las especies) reclama también la transformación gradual de una clase de criatura a otra, o macro-evolución lo que es meramente una hipótesis biológica, no un hecho.

LA MOSCA DE LA FRUTA

El segundo ejemplo de evolución en acción inicia con Thomas Hunt Morgan genetista estadounidense su trabajo, Drosophila melanogaster se convirtió en uno de los principales organismos modelo en Genética Siguiendo los pasos de William E. Castle, comenzó a trabajar en el desarrollo embrionario de Drosophila melanogaster (la mosca de la fruta) en la Universidad de Columbia, donde se interesó por el problema de la herencia. Las teorías de Gregor Mendel acababan de ser redescubiertas en 1900 y Morgan estaba interesado en estudiar su aplicación a los animales.

En 1910, descubrió un mutante de ojos blancos entre individuos silvestres de ojos rojos. La progenie del cruzamiento de un macho de ojos blancos con una hembra de ojos rojos presentó ojos rojos, lo que indicaba que el carácter "ojos blancos" era recesivo. Morgan denominó white al gen correspondiente, iniciando así la tradición de nombrar a los genes según el fenotipo causado por sus alelos mutantes. Al cruzar estas moscas entre sí, Morgan se percató de que sólo los machos mostraban el carácter "ojos blancos". De sus experimentos, concluyó que (1) algunos caracteres se heredan ligados al sexo, (2) que el gen responsable del carácter residía en el cromosoma X, y que (3) probablemente otros genes también residían en cromosomas específicos. Él y sus estudiantes contaron las características de miles de moscas y estudiaron su herencia. Empleando la recombinación de los cromosomas, Morgan y Alfred Sturtevant prepararon un mapa con la localización de los genes en el cromosoma.

Los experimentos en moscas de la fruta han sido tan extensos, que los números de generaciones producidas, y las mutaciones creadas, serían equivalente a millones de años de supuesto tiempo evolutivo. Además, los científicos inteligentes han actuado como los “agentes de selección”, acelerando por ende la acumulación de mutaciones beneficiosas. Si la evolución pudiera ocurrir por medio de la mutación genética, entonces la mosca de la fruta se hubiera mutado en diferentes clases de animales que se divergen hasta convertirse en otros tipos de organismos. Deberíamos ver criaturas que son parte moscas y parte otro tipo de animal desconocido.

¿Qué vemos? Moscas de la fruta. Eso es todo lo que vemos. Después de cien años de experimentación, miles de mutaciones provocadas en el laboratorio en moscas de la fruta, y la selección inteligente que actúa en esas mutaciones, las mentes más brillantes del mundo no han podido producir ninguna clase de criaturas diferentes a la Drosophila. En cuanto a la estacia de las moscas de la fruta, el fallecido evolucionista Pierre Grassé declaró: “La mosca de la fruta (Drosophila melanogaster), la favorita mascota insecto de los genetistas, cuyos genitivos biotópicos, urbanos y rurales se conocen muy bien, parece no haber cambiado desde los tiempos más remotos” (citado en Sherwin, s.d.). Norman Macbeth resaltó los pensamientos del fallecido evolucionista Richard Goldschmidt en cuanto a la mosca de la fruta: “Después de observar las mutaciones en las moscas de la fruta por muchos años, Goldschmidt cayó en desesperación. Él se lamentó que los cambios eran tan microscópicamente inútiles que si se combinara mil mutaciones en un espécimen, todavía no existirían especies nuevas” (1971, p. 33). El resultado final es que todos los experimentos que se han realizado con las moscas de la fruta demuestran que estas continúan siendo moscas.

El resultado de tal experimentación se burla de la evolución darwinista, pero es exactamente lo que se debería esperar si la historia de la Creación fuera cierta. En Génesis 1, la Biblia declara que Dios hizo todas las criaturas voladoras y de tierra en los días cinco y seis de la Creación. En el modelo de la Creación, la Biblia declara específicamente que todos los organismos deben multiplicarse según su género (Génesis 1:11, 21, 24,25). Por ende, se esperaría que, a pesar de las mutaciones realizadas y seleccionadas, las moscas de las frutas estuvieran limitadas a reproducir según “su genero”—lo cual es exactamente lo que la investigación de los 100 años pasados ha demostrado. Es interesante la manera amenazadora en que una pequeña mosca puede fastidiar a los que sostienen la evolución.


Ninguno de estos dos pseudo ejemplos de macro-evolución por “selección natural” ha producido alguna especie nueva, por lo tanto podemos concluir que no hemos observado a la evolución según las pretensiones darwinistas por lo que la evolución en resumen falla en ser observable.

EXPERIMENTACIÓN

Anteriormente vimos que como no es posible la observación, simplemente porque la experimentación tampoco es posible, pues ya sea las polillas moteadas del abedul, o en la mosca de la fruta, ninguno de estos experimentos han reproducido una evolución o transformación gradual de una clase de criatura a otra, por lo tanto no se ha podido experimentar cambios macro evolutivos reales, obviamente quienes le apuestan al evolucionismo tratan de falsear la realidad y proclaman que los experimentos han producido criaturas que son parte un organismo y parte otro animal, cuando lejos de esas pretensiones lo que hemos visto únicamente en esos experimentos son cambios a escala totalmente distinta a la macro-evolución darwiniana; por lo tanto la evolución postulada como creadora de distintas especies de vida, no es una teoría que se pueda experimentar en los laboratorios, por lo tanto no se puede demostrar ni mucho menos verificar; nunca se ha reproducido este tipo de ambiciones.

REPLICACIÓN

Una de las reglas más rigurosas del método científico es la replicación, es decir; debe ser la hipótesis repetidamente reproducida con éxito por diversos grupos de científicos, y cuando cumple este requerimiento entonces la hipótesis pasa a ser una TEORÍA CIENTÍFICA; puesto que al ser duplicada por experimentos lógicamente refuerza la hipótesis, puesto que al ser observada empíricamente varias veces nos aseguramos que nuestras evidencias no sean circunstanciales, sino concluyentes.

Con este análisis podemos concluir que la teoría evolutiva no se sustenta en el rigor de la ciencia; por lo tanto es mentira que la evolución sea una teoría científica; únicamente utilizando sentido común podemos inferir que ninguna teoría de los orígenes se puede someter al rigor de la ciencia verdadera, sin embargo la evolución aunque carezca de esta fundamentación a sido apadrinada por la “razón” sin embargo yo me pregunto ¿que clase de razón es esta? Es indudable que la teoría de Darwin tiene un impresionante poder de explicación pero ¿Cómo sabemos que si es verdad? O es que únicamente tenemos que aceptar a priori y por fe lo que nos dicen los evolucionistas, simplemente porque esta es una aceptación supuestamente “racional” aunque nunca sepamos si el proceso (evolución) que ellos afirman, fue posible en el pasado, o es posible ahora realmente, o si el argumento se queda en la imaginación de quienes han sido segados por el naturalismo metodológico.

Autor: Edgar Ramírez, para: www.culturacristiana.org Notas: Moscas Mutantes Fastidian a la Evolución por Kyle Butt, M.A.Apologetics Press http://es.wikipedia.org/wiki/Thomas_Hunt_Morgan; http://www.sciencebuddies.org/mentoring/project_scientific_method.shtml; http://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%A9todo_cient%C3%ADfico; Las polillas moteadas del abedul: Proceso a Darwin Phillip E. Johnson Pág.37. Título: La supervivencia de los más falsos Título original: Survival of the Fakest Autor: Jonathan Wells, Ph.D. Fuente: Survival of the Fakest, artículo aparecido originalmente en The American Spectator -Diciembre de 2000 / Enero de 2001 - con permiso del Instituto Discovery - Discovery Institute, www.discovery.org, Discovery Institute · 1511 Third Ave Suite 808 · Seattle, WA 98101 · EE.UU. de Norteamérica. Traducción del inglés: Santiago Escuain © Copyright 2005, SEDIN - todos los derechos reservados.


Se anuncia el descubrimiento de la muralla salomónica en Jerusalén

22 febrero 2010 — Los medios de comunicación anuncian una gran muralla que data de los tiempos de Salomón (véase PhysOrg, Live Science y el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel). La arqueólogo Eilat Mazar enlazaba esta estructura, cerca del extremo sudoriental del Monte del Templo, con un pasaje bíblico en 1 Reyes 3:1 donde se encuentran las palabras «entre tanto que acababa de edificar su casa, y la casa de Jehová, y los muros de Jerusalén alrededor». La muralla tiene una longitud de unos 70 metros y una altura de casi 6 metros. También se identificó una gran torre de piedras talladas, y posiblemente unas estancias para el cuerpo de guardia.


La arqueólogo Eilat Mazar, hablando en la Trigésimocuarta Conferencia de Arqueología en Israel. Fotografía: דניאל צבי


Todd Bolen, en Bible Places Blog, llama a cierta cautela a la hora de interpretar este descubrimiento. Para empezar, no es algo nuevo; esta zona había sido excavada por Mazar y el padre de ella en 1986-1987 (véase su segunda entrada acerca de esto). Lo que es nuevo es la datación de esta estructura en la época de Salomón, mediante cerámica y tinajas descubiertas en el yacimiento. Las tinajas, que portan inscripciones que dicen «Para el rey», se encuentran entre las más grandes jamás descubiertas en Jerusalén.

Aunque este no es un «nuevo descubrimiento», la nueva datación de la muralla hacia atrás, al tiempo de Salomón,.es significativa. Las escuelas de pensamiento minimalista en arqueología han sostenido durante mucho tiempo que David y Salomón eran pequeños clanes tribales en la Edad de Hierro II y que por ello no pudieron haber construido las grandes ciudades que se les atribuyen. Pero las fotografías demuestran lo contrario. La construcción es sólida y sofisticada, lo que sugiere que se trataba de un poderoso reino en auge, lo que es consecuente con el relato bíblico (véase también los descubrimientos de Edom, Y la Biblia tenía razón: gran actividad en Edom en tiempos de Salomón y la inscripción de Qeiyafa, véase Descifran el texto hebreo más antiguo).


Lectura adicional

El lector puede acceder a una selección de artículos sobre arqueología e historia bíblica en:

Índice de artículos sobre Arqueología e Historia Bíblica


Fuente: Creation·Evolution HeadlinesSolomonic Wall in Jerusalem Announced 22/02/2010 Redacción: David Coppedge © 2010 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2010 - www.sedin.org

martes, 23 de febrero de 2010

El Diseño Inteligente (DI) tiene mérito científico

El Diseño Inteligente (DI) tiene mérito científico porque utiliza el método científico para realizar sus afirmaciones y deduce el diseño mediante la comprobación de sus predicciones positivas

Por Casey Luskin

“En todo sistema irreduciblemente complejo en el que la causa del sistema se conoce a través de la experiencia y la observación, juegan un papel la ingeniería o el diseño inteligente” [1].

Stephen C. Meyer (Ph.D. en Filosofía de la Ciencia, Universidad de Cambridge) y Scott Minnich (Profesor de Microbiología, Universidad de Idaho). El diseño inteligente (DI) tiene mérito científico porque utiliza métodos científicos usualmente empleados en otras ciencias históricas, para concluir que ciertas características del universo y de los seres vivos se explican mejor mediante una causa inteligente y no mediante un proceso no dirigido como la selección natural [2]. Los teóricos del DI aducen que el diseño puede inferirse mediante el estudio de las propiedades de la información de los objetos naturales, para determinar si son portadores del tipo de información que según nuestra experiencia se desprende de una causa inteligente.

Los defensores del neo-darwinismo sostienen que la información de la vida surge por una vía sin propósito, ciega y no guiada [3]. Los defensores del DI dicen que la información en la vida surge por la vía de procesos que tienen un propósito y que están inteligentemente guiados. Ambas afirmaciones son científicamente comprobables utilizando los procedimientos científicos empleados en ciencias históricas estándar. Así, el DI se basa en la afirmación de que hay “características reveladoras de los sistemas vivos y del universo que se explica mejor a través de una causa inteligente” [4].

Los científicos del DI comparan las observaciones realizadas acerca del modo de actuación de los agentes inteligentes que diseñan cosas con la observación de fenómenos de origen desconocido. La inteligencia humana proporciona un gran conjunto de datos empíricos para estudiar el producto de la acción de agentes inteligentes. El filósofo y matemático William Dembski observa que “la característica principal de la inteligencia agente es la contingencia dirigida o lo que llamamos posibilidad” [5]. Cuando un agente inteligente actúa, elige de entre un abanico de posibilidades en competencia “crear un suceso complejo y específico [6]. Dembski considera al DI como “una teoría de la información” en la que “la información es un indicador fiable del diseño, del mismo modo que un objeto apropiado de investigación científica” [7]. Así, el DI busca encontrar la naturaleza de los tipos de información que se sabe que son producidos por agentes inteligentes y que de manera fiable indican la actuación a priori de la inteligencia”

El tipo de información que indica diseño de modo fiable es generalmente denominado “complejidad específica” o “información compleja y específica” [8]. Dembski sugiere que el diseño puede detectarse cuando uno encuentra un suceso altamente improbable (que lo hace complejo) y que se ajusta a un patrón derivado de modo independiente (que lo hace específico). Por cierto, el término “complejidad específica” no tiene su origen en los defensores del diseño inteligente. En 1973, el destacado teórico del origen de la vida Leslie Orgel (que se opone al DI) explicó que “los organismos vivos se distinguen por su complejidad específica”.

“Los organismos vivos se distinguen por su complejidad específica. Los cristales se consideran normalmente prototipos de estructuras simples, bien específicas, porque consisten en un número muy grande de moléculas idénticas empaquetadas juntas de manera uniforme. Los bloques de granito o las mezclas aleatorias de polímeros son ejemplos de estructuras complejas pero no específicas. El cristal no posee la característica de la vida porque carece de complejidad; las mezclas de polímeros tampoco porque carecen de especificidad” [9].

A la hora de aplicar el DI a la biología, los biólogos defensores del DI utilizan el término “irreduciblemente complejo” [10], un término popularizado y elaborado por mi colega en “Opposing Views” Michael Behe. La complejidad irreducible es una forma de complejidad específica [11], que existe en sistemas compuestos de “varias partes interactuantes que contribuyen al funcionamiento básico, y donde la retirada de cualquiera de ellas hace que el sistema deje efectivamente de funcionar” [12]. Debido a que la selección natural solo preserva estructuras que confieren una ventaja funcional a un organismo, se aduce que tales sistemas son poco probables que evolucionen a través de un proceso darviniano porque no hay una vía evolutiva a través de las que sean funcionales a lo largo de cada pequeño paso evolutivo [13]. De acuerdo con los teóricos del DI, la complejidad irreducible es un patrón informativo que puede considerarse un indicador fiable de DI porque “en todos los sistemas irreduciblemente complejos en los que la causa del sistema resulta conocida por experiencia u observación, el diseño inteligente o la ingeniería jugaron un papel en el origen del sistema” [14]. El DI es una ciencia histórica, lo cual significa que emplea el principio de uniformidad, que sostiene que el presente es la llave del pasado. La investigación con DI comienza por tanto con observaciones acerca de cómo operan los agentes inteligentes y luego procede a consentir esas observaciones en predicciones positivas de los que los científicos deben encontrar en la naturaleza si es que el diseño inteligente está implicado en el origen de un objeto natural dado.

Por ejemplo, Stephen C. Meyer observa que “los agentes pueden hacer las cosas teniendo en mente objetivos muy divergentes. En el empleo del lenguaje, ‘encuentran’ de manera rutinaria secuencias funcionales altamente aisladas e improbables en medio de vastos espacios combinatorios de posibilidades” [15]. Además, Meyer observa que “tenemos experiencias repetidas de agentes conscientes y racionales –nosotros especialmente- que generan o provocan incrementos en la información compleja especificada, tanto en forma de líneas de código de secuencia específica como en forma de sistemas de partes jerárquicamente organizadas… Nuestra experiencia basada en el conocimiento del flujo de información confirma que los sistemas con grandes cantidades de complejidad específica (especialmente los códigos y los lenguajes) se originan invariablemente de una fuente inteligente a partir de una mente o agente personal” [16].

Utilizando estas observaciones, los teóricos del DI construyen predicciones comprobables acerca del tipo de propiedades informacionales que esperaríamos encontrar en la naturaleza si un agente inteligente trabajara en el diseño de un objeto natural. Específicamente, la teoría predice que encontraremos grandes cantidades de complejidad específica en los objetos naturales. Entonces, la teoría busca en el registro histórico y realiza investigaciones experimentales para comprobar esas predicciones y determinar si esas mismas propiedades informacionales existen en la naturaleza, a fin de garantizar la explicación a través del diseño.

Los proponentes del DI emplean así el razonamiento uniforme estándar en las ciencias históricas para aplicar al registro histórico científico una relación causa-efecto, empíricamente derivada, entre la inteligencia y ciertos tipos de patrones informativos, todo ello a fin de explicar el origen de los distintos fenómenos naturales [17]. Tal y como observa Meyer, “al invocar el diseño como explicación del origen de la información biológica nueva, los teóricos contemporáneos del diseño no están proponiendo un elemento explicativo arbitrario, sin consideración hacia las evidencias.

Más bien, está proponiendo una entidad que posee precisamente los atributos y los poderes causales que el fenómeno en cuestión requiere como condición de su explicación y de su producción” [18].

A este respecto, el DI emplea el método científico para realizar sus afirmaciones. El método científico se describe comúnmente como un proceso de cuatro fases que implica observaciones, hipótesis, experimentos y conclusión [19]. Como se ha apuntado, el DI comienza con la observación de que los agentes inteligentes producen información compleja y específica (ICS). Los teóricos del diseño proponen la hipótesis de que si un objeto natural fue diseñado, contendrá altos niveles de ICS. Los científicos realizan pruebas experimentales con objetos naturales para determinar si contienen información compleja y específica [20].

Una manera fácilmente comprobable de ICS es la complejidad irreducible, que puede demostrarse y descubrirse mediante ingeniería reversa experimental de estructuras biológicas, a través de experimentos de “knockout” genético para determinar si éstas requieren todas sus partes para funcionar [21]. Cuando el trabajo experimental revela en la biología la complejidad irreducible, concluyen que semejante estructura fue diseñada.

Mis colegas en “Opposing Views” Michael Behe y Jay Richards han expuesto algunos de los ejemplos de complejidad específica e irreducible que encontramos en la biología y en el cosmos.

Puede discreparse respecto de las conclusiones del DI, pero no puede afirmarse de manera razonable que es un argumento basado en la religión, la fe o en la Revelación Divina. Nada de lo que los críticos han dicho – tanto si se trata de condenas del DI políticamente motivadas, realizadas por autoridades científicas pro-darwinistas como si se trata de machacar sobre las creencias religiosas de los defensores del DI – cambiará el hecho de que el diseño inteligente no es un argumento “basado en la fe”.

El diseño inteligente tiene un mérito científico porque es un argumento de base empírica que utiliza métodos científicos bien establecidos pertenecientes a las ciencias históricas, a fin de detector en la naturaleza los tipos de complejidad que, a partir de las observaciones actuales, entendemos que se deriva de causas inteligentes.

Notas:

[1.] Scott A. Minnich & Stephen C. Meyer, “Genetic Analysis of Coordinate Flagellar and Type III Regulatory Circuits in Pathogenic Bacteria,” in Proceedings of the Second International Conference on Design & Nature, Rhodes Greece, pg. 8.

[2.] Esta afirmación se ha extraido en parte de David K. DeWolf, John West, Casey Luskin, “Intelligent Design will Survive Kitzmiller v. Dover,” 68 Montana Law Review 7 (Winter, 2007).

[3.] Véase, por ejemplo, Douglas J. Futuyma, Evolutionary Biology, pg. 5 (3rd ed., Sinauer Associates Inc., 1998); The Elie Wiesel Foundation for Humanity: Nobel Laureates Initiative (September 9, 2005); Biology by Neil A. Campbell, Jane B. Reese. & Lawrence G. Mitchell (5th ed., Addison Wesley Longman, 1999), pgs. 412-413;

Edward O. Wilson, “Intelligent Evolution: The consequences of Charles Darwin’s ‘one long argument’,” Harvard Magazine (November-December, 2005); Francisco J. Ayala, “Darwin’s greatest discovery: Design without designer,” Proceedings of the National Academy of Sciences USA, Vol. 104:8567-8573 (May 15, 2007).

[4.] Stephen C. Meyer, Not by Chance: From Bacterial Propulsion Systems to Human DNA, Evidence of Intelligent Design Is Everywhere, Natl. Post A22 (Dec. 1, 2005).

[5.] William A. Dembski, The Design Inference: Eliminating Chance through Small

Probabilities, pg. 62 (Cambridge University Press 1998).

[6.] Ibid.

[7.] William A. Dembski, “Intelligent Design as a Theory of Information,” in Intelligent Design Creationism and Its Critics: Philosophical, Theological, and Scientific Perspectives, pg. 553 (Robert T. Pennock ed., MIT Press 2001).

[8.] William A. Dembski, No Free Lunch: Why Specified Complexity Cannot Be Purchased without Intelligence, pg. xiv (Rowman & Littlefield Publishers 2002) (“La característica fefinitoria de las causas inteligentes es su capacidad de crear información nueva y, en particular, complejidad específica”).

[9.] Leslie E. Orgel, The Origins of Life: Molecules and Natural Selection, pg. 189 (Chapman & Hall, 1973).

[10.] Michael J. Behe, Darwin’s Black Box: The Biochemical Challenge to Evolution,

pg. 39 (Free Press 1996).

[11.] Dembski, No Free Lunch, pg. 115.

[12.] Michael J. Behe, “Molecular Machines: Experimental Support for the Design

Inference,” in Intelligent Design Creationism and Its Critics: Philosophical, Theological,

and Scientific Perspectives, pg. 247 (Robert T. Pennock ed., MIT Press 2001).

[13.] Behe, Darwin’s Black Box, pg. 39 (citando a Darwin: “Si puderia demostrarse que existió algún órgano complejo que no pudiera surgir por medio de pequeñas modificaciones , numerosas y sucesivas, mi teoría se derumbaría de manera absoluta”).

[14.] Scott A. Minnich & Stephen C. Meyer, “Genetic Analysis of Coordinate Flagellar and Type III Regulatory Circuits in Pathogenic Bacteria,” in Proceedings of the Second International Conference on Design & Nature, Rhodes Greece, pg. 8.

[15.] Stephen C. Meyer, “The Cambrian Information Explosion,” in Debating Design:

From Darwin to DNA, pg. 388 (William A. Dembski and Michael W. Ruse eds.,

Cambridge University Press, 2004).

[16.] Stephen C. Meyer, “The origin of biological information and the higher taxonomic categories,” Proceedings of the Biological Society of Washington, Vol. 117(2):213-239 (2004).

[17.] Stephen C. Meyer, “The Scientific Status of Intelligent Design: The Methodological Equivalence of Naturalistic and Non-Naturalistic Origins Theories,” in The Proceedings of the Wethersfield Institute: Science and Evidence for Design in the Universe, Vol. 9, pg. 182-92 (Ignatius Press 1999).

[18.] Stephen C. Meyer, “The origin of biological information and the higher taxonomic categories,” Proceedings of the Biological Society of Washington, Vol. 117(2):213-239 (2004).

[19.] Muchos libros de texto de biología definen la ciencia como “la manera de saber”, donde esa “manera” es el método científico. Véase Biological Sciences Curriculum Study, Biology A Molecular Approach, 8th ed. (Learning Corporation, 2001), pgs. 14-18 (aquí la ciencia es definida como una “manera de saber” que emplea observaciones, experimentos repetitivos, verificables y tentativos); George B. Johnson, Biology Visualizing Life (Holt, 1998), pgs. 11-13 (en éste caso la ciencia se define como una “búsqueda del conocimiento” que utiliza las observaciones, las hipótesis, las predicciones y las pruebas para crear teorías); George Johnson and Peter Raven, Biology (Holt, 2004), pgs. 14-19 (para ellos la ciencia es un proceso que emplea observaciones, preguntas, forma hipótesis, hace predicciones, experimentos y extrae conclusiones); William D. Schraer and Herbert J. Stoltze, Biology: The Study of Life (Prentice Hall, 1999), pgs. 14-16 (aquí la ciencia es “un intento de comprender el mundo en que vivimos”, en el que el método científico hace preguntas, investiga, formula hipótesis, realiza experimentos y analiza datos).

[20.] Este tipo de comprobación fue descrito por el biólogo molecular defensor del DI Doug Axe en Douglas D. Axe, “Extreme Functional Sensitivity to Conservative Amino Acid Changes on Enzyme Exteriors,” Journal of Molecular Biology, Vol 301:585-595 (2000); Douglas D. Axe, “Estimating the Prevalence of Protein Sequences Adopting Functional Enzyme Folds,” Journal of Molecular Biology, 1-21 (2004). [21.] Véanse, por ejemplo, los experimentos de “knockout” genético de Scott Minnich realizados sobre el flagelo bacteriano, sobre los que se testifica en el juicio Kitzmiller v. Dover y aparecidos en Transcript of Proceedings. Afternoon Session, pgs 99-108 (Nov.

3, 2005), Kitzmiller v. Dover, 400 F. Supp. 2d 707.


Usado con permiso del autor: Casey Luskin cluskin@discovery.org para www.CulturaCristiana.org

martes, 16 de febrero de 2010

Más sorpresas para Darwin

Anuncio que proximamete estare publicando un material en el que estoy trabajando; su nombre verdades que oculta la evolución; si ustedes se daran cuenta ultimamete he estado publicando materiales que me parecen de suma importancia en el tema de la evolución; gracias a Dios y a un su siervo llamado Santiago Escuain desde la madre patria España, he logrado obtener una infinidad de información sobre el tema; obviamente cuento con su autorización para compartirla, desde luego junto con mis aportes.

Mi proposito de preparar este trabajo es porque quiero tambien contribuir con argumentos solidos, para poder desenmascarar la pseudo ciencia que hay detras del darwinismo; y de esa manera poder confrontar el antagonismo que ha venido creandose encontra de la fe; creo que no somos dementes, locos o estupidos como para creer en la creación, unicamente porque sea la explicación mas facil de manejar.

Lamentablemente muchos cristianos han sedido a los argumentos darwinistas, simplemente porque no saben que responder, y terminan cuestionando su fe. Sin embargo quienes falsean la realidad siempre tendran un enemigo y es la razón, la misma que en muchas ocaciones supuestamente a luchado contra Dios.

Pero tambien quiero compartir el siguiente articulo; espero que lo lean les aumentara su criterio apologético.

Más sorpresas para Darwin

11 febrero 2010 — No es inusual que las teorías se enfrenten con anomalías, pero desde luego el darwinismo parece encontrarse con más anomalías que ninguna otra teoría. Aquí tenemos algunos recientes ejemplos.
  1. Las mentiras de los fósiles: Es cosa establecida que los fósiles preservan claves inconfundibles acerca de la vida en el pasado, ¿verdad? No tan deprisa. Nature informaba que «la descomposición no aleatoria de los caracteres de los cordados es causa de distorsión en la interpretación de los fósiles».1 La forma en que los peces antiguos se descompusieron antes de ser cubiertos por sedimentos pudo haber cambiado importantes detalles de su morfología (estos datos proceden de los experimentos desagradables con «peces hediondos», véase la nota para 12/02/2010). La descomposición de estas características es no aleatoria y «los rasgos filogenéticamente más informativos son los más afectados». Los rasgos informativos de la cabeza, en particular, tienden a descomponerse más rápidamente que el resto del cuerpo. Cuanto mayor la descomposición, más «primitivo» parece el fósil. Esto significa que los fósiles pueden situarse erróneamente más abajo del árbol evolutivo de lo que se debiera. «La omisión en distinguir entre las causas subyacentes a la ausencia de rasgos llevará a conclusiones evolutivas erróneas».


Pikaia gracilens, el más antiguo antecesor de los vertebrados, Esquisto Burgess del Cámbrico Medio en las Rocosas Canadienses. ¿Un ejemplo más de un ser originalmente más complejo y dotado, pero víctima del proceso de «deslizamiento tronco abajo» del árbol filogenético? Imagen: Nobu Tamura

El artículo advertía que el problema podía afectar a las interpretaciones de muchos grupos: «Los datos preliminares sugieren que este filtro de descomposición afecta a otros grupos de organismos y que el «deslizamiento tronco abajo» puede ser una distorsión generalizada aunque actualmente no reconocida en nuestra comprensión de la primitiva evolución de diversos fílums». ¿Y cómo es que nadie pensó antes acerca de esto?

Derek Briggs comentaba acerca de esto en el mismo número de Nature.2 Él recapitulaba el problema: «La descomposición distorsiona la ascendencia». La sinopsis es así: «Experimentos con seres cordados simples exponen cómo la descomposición puede hacer que los fósiles resultantes parezcan menos evolucionados. La consecuencia es la distorsión de los datos de la evolución de los vertebrados más antiguos y de sus precursores». Una consecuencia inmediata es que los peces del Cámbrico que se encuentran en Chengjiang, China, puede que sean realmente más complejos de lo que se había supuesto hasta ahora. Será necesario reevaluar estos famosos fósiles del Cámbrico, y los del Esquisto Burgess, a la luz de este nuevo conocimiento. Esto tiene enormes consecuencias. Los fósiles podrían parecer más primitivos de lo que fueron. Briggs señala a esto como una ilustración de la ley más general de la ciencia:

¿Es el deslizamiento tronco abajo sólo un ejemplo paleontológico aislado de la ley de Murphy —en tal caso, que los datos más útiles son los menos susceptibles de ser preservados—, de modo que es sólo aplicable a los vertebrados primitivos? ¿O se trata acaso de un fenómeno más generalizado? Por lo general, la respuesta es que el deslizamiento tronco abajo es generalizado: todos los animales fosilizados con una alta proporción de información ausente tienden a caer cerca de la base de un árbol evolutivo debido a la falta de rasgos morfológicos (como estructuras en la cabeza en el caso de los cordados) para vincularlos con grupos más evolucionados. Y el árbol resultante puede quedar distorsionado a no ser que la secuencia de descomposición sea aleatoria en relación con el orden de ramificación del árbol —esto es, el orden en que evolucionaron los rasgos. Además de llamar a la cautela en la interpretación de fósiles de cuerpos blandos, la investigación de Sansom y de sus colegas puede llegar a ser importante para identificar una manera de asignar límites de confianza a la ubicación de estas formas extintas en el árbol de la vida.


El árbol de la vida según Ernst Haeckel — las pretendidas relaciones evolutivas entre las distintas formas de vida quedan sujetas a enormes alteraciones ante los fenómenos tafonómicos causantes del efecto de «deslizamiento tronco abajo» de formas en realidad modernas.

  1. Los liliputienses, derrotados: Hablando de fósiles, otra interpretación ha sido refutada. La «hipótesis de Liliput» enuncia que la vida se encoge después de una extinción en masa. Esta hipótesis se había usado en la extinción del Pérmico-Triásico, una de las más grandes en la interpretación evolutiva de la historia de la vida, para explicar por qué los gasterópodos eran pequeños después de dicho suceso. Ahora, Brayard et al, escribiendo en Geology,3 anuncian el descubrimiento en Utah de algunos de los gasterópodos más grandes jamás descubiertos en el Triásico Inferior. «La presencia de gasterópodos de gran tamaño menos de 2 millones de años después de la extinción en masa del Pérmico-Triásico refuta la hipótesis de Liliput en este clado, al menos para el último ~75% del Triásico Inferior.» El artículo prosigue diciendo: «Por tanto, la suposición de que los gasterópodos del Triásico Inferior (y otros organismos) eran generalmente más pequeños que durante otros períodos necesita más corroboración ...». No hay nada en el yacimiento fosilífero de Utah que sugiera condiciones singulares que hubieran inducido a tamaños más pequeños o grandes para los gasterópodos u otros taxones. Y ahí está la anomalía. Prosiguiendo con la metáfora de Swift, dicen: «Nuestros grandes especímenes procedentes del oeste de Utah se pueden considerar como Gullivers en comparación con la mayoría de otros gasterópodos descritos en el Triásico Inferior».
  2. El asesinato de la Reina Roja: El Efecto de la Reina Roja, un tema popular en la literatura evolucionista acerca de una variación continua como respuesta a cambios en los medioambientes, ha sido puesta a prueba y se ha comprobado su falsedad. Michael J. Benton, en un artículo publicado el 21 de enero en Nature,4 recapitulaba el trabajo comunicado por Venditti, Meade y Mark Pagel en el mismo número5 en los siguientes términos: «Los biólogos han dado por supuesto que la selección natural da forma a mayores patrones evolutivos mediante interacciones como la competencia y la depredación. Estos patrones pueden ser más bien determinados por una rara especiación estocástica». Es obvio que cualquier reinterpretación de la especiación incide de forma directa sobre las teorías propuestas por Darwin acerca del origen de las especies. Ahora bien, los evolucionistas no pueden presuponer que la selección natural actuará de ningún modo predecible ante la presión selectiva constante. «De modo que el ritmo constante de la especiación, y el modelo de la Reina Roja en general», sigue explicando Benton, «se comprenden quizá mejor como resultado de raros sucesos estocásticos que causan reproducción aislada, en lugar de una carrera inacabable en la que las especies están constantemente reaccionando ante un medio ambiente cambiante». Esto suena mucho más a la Ley de que Las Cosas Pasan Porque Sí que antes.


    Un supuesto efecto de biología evolutiva llamado de «la Reina Roja» (un personaje de Alicia a Través del Espejo que tenía que mantenerse en constante movimiento para nunca cambiar de sitio) falla al ser sometido a análisis. Ilustración de John Tenniel para la edición de 1871 de la obra de Carroll.

  3. El chimpancé desnudo: Estudios del cromosoma Y en el genoma del chimpancé han revelado algo sorprendente: El cromosoma Y del chimpancé es «extraordinariamente divergente en estructura y contenido genético» (Nature, 20 de enero).6 Las diferencias no son sólo más considerables de lo que se había predicho, sino que además están agrupadas en ciertos puntos localizados. Science Daily no considera esto como una refutación de la tesis evolucionista, sino como una prueba de que la evolución a veces va a gran velocidad: «En contra de una teoría ampliamente aceptada de que el cromosoma Y de los mamíferos está deteriorándose lentamente o estancándose, nuevos datos sugieren que en realidad el Y está evolucionando muy rápidamente mediante una renovación continua, global». Véase una breve actualización sobre el meme de la semejanza entre chimpancés y humanos, por Jay Richards en Evolution News & Views. Cornelius Hunter, en su blog Darwin’s God considera que la explicación de una «evolución rápida» es apelar a la magia: «Tendríamos que creer que la evolución llevó mágicamente a unos rápidos cambios precisamente donde eran necesarios para mejorar la función y finalmente crear un ser humano». ¿Por qué, en tal caso, hablaba una comunicación de PNAS de la «lenta evolución» del genoma del celacanto?7 ¿Por qué aquel pez decidió mantenerse virtualmente sin cambios durante 150 millones de años?
  4. Los lunares de las mariposas: ¡Alerta — nos van a contar un cuento! Un artículo en PhysOrg es titula: «Cómo las mariposas consiguieron sus lunares». Pero este cuento no sirve de mucha ayuda para la tesis evolutiva: discute el enigma de cómo dos clases diferentes de mariposas convergieron hasta el mismo modelo de alas, hasta llegar a los mismos lunares, incluso al mismo nivel genético. Es «uno de los ejemplos más extraordinarios de mimetismo en el mundo natural». Chris Jiggins (Universidad de Cambridge) comentaba acerca de esto: «Es interesante, porque nos muestra la gran flexibilidad de la evolución. Si consigues el mismo modelo de alas por evolución independiente en diferentes poblaciones, ¿esperas que aparezcan involucrados los mismos genes?» La respuesta que se espera desde el darwinismo a esta pregunta retórico parece que ha de ser: «No». Sin embargo, se encontraron mutaciones que ocurrieron no aleatoriamente por el genoma, sino en ciertos «centros genéticos activos» más sometidos a variación.

El modelo mimético de las alas y de las coloraciones de las mismas de las mariposas Heliconius melpomene (arriba) y Heliconius erato (abajo) no se debe a descendencia con modificación, sino a la presencia de las mismas características genéticas. Aquí tenemos un ejemplo del uso de las mismas bibliotecas de información genética en distintas líneas de seres vivos, donde dichas librerías genéticas no pueden deberse a descendencia común. Los biólogos evolucionistas tienen que apelar a un fenómeno de «convergencia». Desde la perspectiva del Designio, es evidentemente la plasmación de planes comunes en distintas líneas. Fotografías: Wildcat Dunny (superior) y Leonardo Ré-Jorge (inferior).


Sería de creer que esto sería una refutación de una predicción evolutiva. Pero Jiggins realiza el maravilloso truco de convertir una refutación en un factor evolutivo: «Esto nos dice algo acerca de las limitaciones sobre la evolución, y de cuán predecible es. Nuestros resultados implican que a pesar de los muchos miles de genes en el genoma, hay sólo uno o dos que sean útiles para cambiar este patrón de colores. Parece como si la evolución estuviera concentrada en regiones bastante pequeñas del genoma —o centros activos— en tanto que el resto no cambia mucho». Parece que la evolución corre tan rápido o tan lento como les es necesario para mantener la viabilidad de la teoría.


1. Sansom, Gabbott and Purnell, «Non-random decay of chordate characters causes bias in fossil interpretation», Nature 463, 797-800 (11 febrero 2010); doi:10.1038/nature08745.

2. Derek E. G. Briggs, «Palaeontology: Decay distorts ancestry», Nature 463, 741-743 (11 febrero 2010); doi:10.1038/463741a.

3. Brayard et al, «Gastropod evidence against the Early Triassic Lilliput effect», Geology, v. 38, no. 2, pp. 147-150, doi: 10.1130/G30553.1.

4. Michael J. Benton, «Evolutionary biology: New take on the Red Queen», Nature 463, 306-307 (21 enero 2010); doi:10.1038/463306a.

5. Venditti, Meade, y Pagel, «Phylogenies reveal new interpretation of speciation and the Red Queen», Nature 463, 349-352 (21 enero 2010); doi:10.1038/nature08630.

6. Hughes et al, «Chimpanzee and human Y chromosomes are remarkably divergent in structure and gene content», Nature 463, 536-539 (28 enero 2010); doi:10.1038/nature08700.

7. Amemiya et al, «Complete HOX cluster characterization of the coelacanth provides further evidence for slow evolution of its genome», Proceedings of the National Academy of Sciences, en línea anttes de su impresión el 5 de febrero de 5, 2010, doi: 10.1073/pnas.0914312107.

El primer apartado es especialmente significativo. Significa que se podría inferir la presencia de animales complejos antes de lo que se creía. En fin, que aquel indistinto fósil-traza podría realmente ser el elusivo conejo del Precámbrico. Si el lector no acepta esto, tendrá que explicar porque acepta cualquier cosa de parte de aquellos que dicen que la evolución corre a toda velocidad excepto cuando va a paso de caracol, que dicen que la evolución es predecible excepto cuando no lo es, que la evolución es una ley de la naturaleza excepto cuando es extremadamente flexible, que las mutaciones son aleatorias excepto cuando se dan en centros activos, que los chimpancés son semejantes a los humanos en un 99% excepto cuando la diferencia resulta ser del 70%, que los liliputienses son Gullivers, y que las Reinas Rojas son realmente Bufones de la Corte. Y cuando el Conejo Precámbrico se metió en el agujero de los fósiles, estaba gritando «¡Ay, ay, ¡que llegaré tarde, que llegaré tarde a una cita muy importante!», tarde a la cita en el Reino al Revés ...


Fuente: Creation·Evolution Headlines More surprises for Darwin 11/02/2010
Redacción: David Coppedge © 2010 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2010 - www.sedin.org