miércoles, 10 de febrero de 2010

La vieja sopa primordial, estropeada

La vieja sopa primordial, estropeada

5 febrero 2010 — ¡No la abras! Esta lata de sopa primordial que ha estado en la alacena durante décadas está estropeada. Según PhysOrg, «Nuevos estudios rechazan la teoría de 80 años de la “sopa primordial” como el origen de la vida.» Su lugar lo toman nuevas teorías acerca de diminutas ollas de cocción química en los poros de las fuentes hidrotermales en los fondos oceánicos. Propuesta al principio por Michael Russell y otros a principios de 2008, estos escenarios proponen gradientes de energía y mecanismos de concentración que pudieran haber cocido la vida en las profundidades oceánicas.

¿Fueron las fuentes hidrotermales la cuna de una primera vida formada por azar en fondos oceánicos? Otro intento de tapar parches en la huida materialista ante la realidad insoslayable de Dios. Imagen: NOAA

El artículo deja meridianamente claro que han sacado la sopa primordial de la alacena. «Los libros de texto dicen que la vida surgió de una sopa orgánica y que las primeras células crecieron fermentando estas sustancias orgánicas para generar energía en forma de ATP», decía el director del equipo Dr. Nick Lane de University College, Londres. «Nosotros proporcionamos una nueva perspectiva acerca de por qué esta vieja y extendida opinión no funciona en absoluto». Un problema es que no hay gradiente de energía en tal punto de vista; no hay una fuerza que impulse las reacciones químicas. «A pesar de insuficiencias bioenergéticas y termodinámicas, el concepto de una sopa primordial, de 80 años de antigüedad, sigue siendo fundamental para el pensamiento convencional acerca del origen de la vida», decía el autor principal, William Martin, biólogo evolutivo [Instituto de Botánica III en Dusseldorf]. «Pero la sopa no tiene capacidad para producir la energía vital para la vida». Ahí se va, una tonelada de carísima sopa abajo por el desagüe. Desde luego, tenía mucho valor sentimental.

Este reportaje no debería dejarnos indiferentes. Durante décadas —casi durante un siglo (o más si consideramos la propuesta de Darwin de «un pequeño estanque caliente»)— el Mito de la Sopa Primordial ha estado llenando los libros de texto de biología con falacias. El Experimento de Miller, con sus matraces y sus destellos eléctricos, se prestaba a la visualización, exageración y poder de sugestión. Llegó a ser un verdadero icono de la evolución —una «metira útil» para los materialistas (02/05/2003). Lee Strobel fue uno de los incontables estudiantes arrastrados por el Mito de la Sopa Primordial, como contaba en su libro y película El Caso del Creador (la película se puede ver en el original inglés en YouTube). Este mitoide simplista, carente de factoides, ha quedado ahora destruido y debería ser evitado, pero se precisaría de un milagro para vencer a la Ley de la Inercia de las Teorías Refutadas.

Con la sopa desagüe abajo, ¿se puede confiar en los mismos materialistas para que nos den una mejor receta? Su nueva propuesta tiene las mismas falacias que la vieja, incluyendo la más crasa de ellas: no explica el elemento más importante de todos, el origen de la información genética (ver El último testamento de Leslie Orgel, y la obra de Meyer en inglés Signature in the Cell).

Para ver la inutilidad de los escenarios materialistas del origen de la vida, con sus falsos componentes de la vida, propongamos un experimento alternativo que puede visualizarse fácilmente y que puede incluso ser realizado por estudiantes de secundaria. (Este experimento los sugirió el Dr. A. E. Wilder-Smith.).Tomemos una lata de sardinas. Tiene unas condiciones ideales para el origen de la vida, porque su contenido había estado vivo en el pasado. Tiene todas las moléculas y todos los nutrientes que la vida podría desear. Haz lo que quieras con la lata, aparte de agujerearla o de romper su cierre. La puedes calentar, enfriar, golpear, centrifugar y exponerla a campos electromagnéticos. Un experimento alternativo es el que sugiere el Dr. Jonathan Wells. Pon una célula viva en un tubo de ensayo con fluido estéril, y pínchala. Deja que el contenido de la célula se esparza y tapa el tubo.* Otra vez, tenemos todos los ingredientes de la vida allí. Ahora, a esperar que aparezca la vida.

Éstas son las mejores condiciones posibles para los estudios del origen de la vida. Que los materialistas consigan el éxito en esto antes de intentar que la vida hubiera podido aparecer bajo unas condiciones muchísimo menos favorables. Sugerimos que será muy parecido a contemplar a los profetas de Baal. Démosle tiempo para que lloren y clamen al dios Azar que envíe el fuego de la vida. Luego, enviemos un moderno Elías para demostrar dónde se encuentra el verdadero poder detrás de la vida. Podrá introducir un factor de información genética, una diminuta E. coli dentro de la lata de sardinas, por ejemplo, y, como un fuego del cielo, la lata quedará repleta de vida en todos sus rincones.

*En realidad, una variación de este experimento la realizó Louis Pasteur a finales del siglo 19 —el famoso experimento con el matraz de cuello de cisne con el que refutó la generación espontánea. Algunos de sus matraces, expuestos en Francia, permanecen estériles hasta el día de hoy, después de más de un siglo, a pesar de que están abiertos al aire (fuente: Clermont College). Son un testimonio del hecho de que la vida (con su contenido de información genética), y solamente la vida, engendra vida. Si los materialistas respetan la prueba empírica, que guarden un humilde silencio ante uno de los experimentos de mayor duración en la historia de la ciencia.


Fuente:
Creation·Evolution HeadlinesOld Primordial Soup Is Spoiled 05/02/2010
Redacción: David Coppedge © 2010 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2010 - www.sedin.org

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