"El sabio puede cambiar de opinión. El necio, nunca" Immanuel Kant

martes, 27 de julio de 2010

Diseño, designio, propósito, el poder y la sabiduría del Creador incluso en las bacterias.

12 julio 2010 — En la búsqueda de las formas más primitivas de vida sobre la tierra, las bacterias parecerían desde luego buenos candidatos. Son diminutas, unicelulares y tienen pequeños genomas. Entonces, ¿por qué dicen Patrick Forterre y Simonetta Gribaldo del Instituto Pasteur en PNAS:1 «deberíamos de una vez por todas dejar de pensar en las bacterias en términos de organismos “inferiores”»? Lo dicen por la misma razón por la que Science Daily anunció acerca de un descubrimiento relacionado: «Las humildes bacterias están resultando ser mucho más complejas de lo que se creía hasta ahora».


El origen de los eucariontes. Viejas especulaciones materialistas de su origen, presentadas dogmáticamente al público, dan paso a nuevas especulaciones materialistas, dentro de la dinámica darwinista de un desenfreno de la imaginación para negar lo innegable, la realidad del Creador detrás de toda la vida biológica.
Imagen: Wenche Eikrem and Jahn Throndsen, Universidad de Oslo.


Naturalmente, algunas bacterias tienen algunos de los motores moleculares más asombrosos de la tierra: el flagelo. El equipo de Harvard dirigido por Howard Berg descubrió recientemente que las rotaciones en sentido horario y antihorario de los flagelos son asimétricas. Escribiendo en PNAS,1 decían: «Especulamos que la rotación antihoraria pudiera estar optimizada para carreras, donde unas velocidades más elevadas aumentan la capacidad de las células para detectar gradientes en el medio, mientras que la rotación en sentido horario podría estar optimizada para volteretas, donde el propósito es cambiar las trayectorias de las células». Los motores celulares son sólo un ejemplo de la exquisita complejidad que se encuentra en las bacterias. Más y más casos están saliendo actualmente a la luz.

El artículo aparecido en Science Daily informaba sobre investigaciones realizadas en la Universidad de Loyola que encontraron un nuevo ejemplo de «complejidad bacteriana» conocido como «acetilación de proteínas», un proceso que se había creído característico de los más complejos eucariontes, y raro en las bacterias. La acetilación de las proteínas es un proceso molecular involucrado en la regulación de los genes y de las proteínas. «Durante largo tiempo se ha considerado a las bacterias como unos parientes simples de los eucariontes», escribía Alan Wolfe por sus colegas en Loyola. «Evidentemente, es necesario modificar esta falsa noción ... Hay todo un proceso en marcha al que hemos estado ciegos». Debe tratarse de un descubrimiento apasionante, porque sus estudiantes están trabajando a todas horas del día y de la noche porque «Estamos montados en la cresta de la ola, y esto es entusiasmante». El titular anunciaba que el descubrimiento de un proceso complejo en las bacterias representa «el amanecer de una nueva era en la investigación bacteriológica».

Forterre y Gribaldo, en su Comentario en PNAS,2 analizaban otros dos recientes descubrimientos con los que las bacterias ascienden a la categoría de organismos complejos: (1) El descubrimiento por parte de Fuerst de que son capaces de endocitosis, donde los cargamentos extracelulares pueden entrar en la célula a través de envoltorios de material de la membrana, y (2) el descubrimiento por Devos de que sus membranas celulares contienen proteínas que son «análogos estructurales de las proteínas del recubrimiento de la membrana (MC) de los eucariontes». Forterre y Gribaldo explican: «En los eucariontes, las proteínas del recubrimiento de la membrana están involucradas tanto en los sistemas de tráfico de vesículas como en la formación del poro nuclear». Pero, ¡las bacterias no tienen núcleo! ¿O tienen? En realidad, muchas bacterias tienen una membrana intracitoplasmática (ICM), otro análogo del núcleo eucariota, y sus proteínas de recubrimiento de membrana forman por lo que parece una especie de poro nuclear para permitir el tráfico de ARNs entre el genoma y los ribosomas —como en el caso de los eucariontes. «Las analogías entre los sistemas de tráfico de las membranas de bacterias del PVC y de Eucariontes, tanto al nivel citológico y de estructura de las proteínas, son así sorprendentemente evidentes», decían admirados. «Parece ahora que es imposible ignorar estos datos cuando se considere el origen del núcleo de los eucariontes». ¡Lejos de los biólogos ignorar datos! De modo que, ¿cuál es la nueva situación de la relación entre los «simples» procariontes y sus superiores más evolucionados, los eucariontes? Por una parte, Forterre y Gribaldo revelaban unos serios defectos en el popularizado modelo de «endosimbiosis» —la idea de que un procarionte englobó una archaea y dio origen a una relación simbiótica que produjo un eurcarionte. «Sin embargo, las hipótesis de simbiosis para el origen de la Eukarya siguen siendo de difícil comprensión en términos de los mecanismos biológicos conocidos», dicen ellos. «Por ejemplo, inplican una asociación específica entre una bacteria y un archaeon para el que no existen ejemplos en la naturaleza, y dan por supuesto un proceso sumamente improbable en el que todos los genes del huésped bacteriano que codificaban las proteínas portadoras de información hubieran tenido que ser sustituidas por las del simbionte arqueano». En esto queda la idea. ¡Que lástima que fuese el argumento principal de muchas propuestas evolucionistas a nivel de documentales y de divulgaciones populares!

Forterre y Gribaldo sólo podían pensar en dos planteamientos, ambos evolutivos: «Un objetivo principal de las futuras investigaciones deberían ahora determinar si las proteínas del recubrimiento de la membrana celular son sólo análogos estructurales de los eucariotas (un caso de evolución convergente) o si más bien se trata de homólogos». Con alternativas como éstas, el darwinismo queda necesariamente incuestionable. «Esto no puede ponerse a prueba mediante similitud de secuencia (incluso entre proteínas del recubrimiento de la membrana eucariota), porque estas proteínas evolucionan demasiado rápidamente a nivel de la secuencia», decían, de nuevo dando la evolución por supuesta. «Sin embargo, las proteínas del recubrimiento de la membrana han retenido su arquitectura fundamental durante la evolución ...» La gran pregunta es, ¿cómo lo saben? Los dos únicos dominios proteínicos que constituyen las proteínas del recubrimiento de la membrana de las procariotas «son extraordinariamente similares en las bacterias de PVC y en los eucariontes». Por esta razón, favorecen la homología sobre la convergencia, pero será necesaria más investigación: «Sin embargo, unos resultados preliminares ya han proporcionado una importante información, que sugiere de hecho un origen antiguo de estas proteínas tanto en las bacterias de PVC como en las eucariotas, porque ya había probablemente varias copias de proteínas del recubrimiento de la membrana presentes en sus respectivos últimos antecesores comunes».

Es evidente que para Forterre y Gribaldo el supuesto de la evolución cuenta como información acerca de cómo los eucariotes evolucionaron a partir de los procariontes. «Si suponemos que las proteínas del recubrimiento de la membrana de las bacterias y de los eucariontes tienen un origen común, ¿cómo puede incardinarase esta información con las actuales teorías acerca del origen de los eucariontes?» La imaginación también aporta información: «Pueden imaginarse tres escenarios», dicen ellos. El modelo de la endosimbiosis, como ya hemos hecho notar antes, ya no es creíble. Esto nos deja con dos «escenarios en los que los modernos Eukarya se originaron a partir de un linaje ancestral protoeucarionte». En el primero se imagina que las bacterias de PVC consiguen sus proteínas de recubrimiento de la membrana mediante transferencia lateral de genes. Admiten que no hay prueba de tal cosa. «En el segundo» (el único que favorecen), «las proteínas de recubrimiento de la membrana ya hubieran estado presentes en el último antecesor universal común (LUCA) y fueron heredadas en los eucariontes y en las bacterias de PVC, mientras que se perdieron en todos los demás fílums bacterianos y en las Archaea». ¿Y el LUCA, cómo las adquirió? No lo dicen. Aquí es donde su narración se vuelve enrevesada, y, admitidamente, «extraña»:

Si el LUCA ya albergaba proteínas de recubrimiento de la membrana, estaba probablemente compartimentado. Esta idea puede parecer extraña para muchos biólogos que suelen pensar acerca del LUCA y de todos sus coetáneos como entidades muy primitivas. Sin embargo, la formación de vesículas y la manipulación de las membranas pueden ser características muy antiguas de la vida ... lo que sugiere, por analogía, que incluso células antiguas con genomas de ARN pudieron haber gozado de esta capacidad, y por ello mismo haber sido ya compartimentada. Si las proteínas de recubrimiento de la membrana ya existían para la época del LUCA, la antigua biosfera pudiera haber sido más diversificada de lo que se suele sospechar, con diversos linajes de células compartimentadas, algunas de ellas con núcleos (que podrían designarse como sincariontes) y otras sin ellos (acariontes), prosperando en diversos medios. La endocitosis de las proteínas podría bien ser un antiguo rasgo que se perdió en las bacterias con paredes celulares rígidas. Aunque las bacterias de PVC son miembros legítimos del dominio bacteriano, podrían por ello haber conservado algunas características ancestrales en términos de estructura y función celular que abren nuevas vías de pensamiento acerca de la naturaleza de nuestros antecesores celulares. Muy posiblemente la futura exploración de la diversidad microbiana será una fuente de sorpresas. De hecho, podrían existir otras células compartimentadas entre la inmensa cantidad de linajes arqueanos y bacterianos todavía no cultivados.

Uno puede detectar una sugerencia de que el anterior párrafo pudiera tener un montón de «podrías» y «posiblementes» en el mismo, quizás. Hay mucha complejidad para explicar. Ahora el lector comprende el contexto de la línea con la que comenzaba esta reseña: «En todo caso, los resultados de Fuerst y Devos y colegas nos recuerdan que deberíamos de una vez por todas dejar de pensar en las bacterias en términos de organismos “inferiores”».


1. Yuan, Fahrner, Turner, and Berg, «Asymmetry in the clockwise and counterclockwise rotation of the bacterial flagellar motor», Proceedings of the National Academy of Sciences, publicado en línea antes de su impresión el 6 de julio de 2010, doi: 10.1073/pnas.1007333107.

2. Patrick Forterre y Simonetta Gribaldo, «Bacteria with a eukaryotic touch: A glimpse of ancient evolution?», Proceedings of the National Academy of Sciences, publicado en línea antes de su impresión el 12 de julio de 2010, doi: 10.1073/pnas.1007720107.

Estos descubrimientos añaden a la realidad de la situación acerca del mundo de lo viviente: la complejidad de las bacterias, y la vacuidad de las explicaciones materialistas del origen y desarrollo de la vida, a pesar de toda la tenacidad con que los darwinistas se aferran dogmáticamente al azar, empeñados en la negación de una realidad que los mira a la cara: diseño, designio, propósito, el poder y la sabiduría del Creador en un mundo, que aunque caído y en corrupción, sigue exhibiendo, como un reloj descompuesto, la sabiduría del Maestro Relojero que lo diseñó y construyó antes de la tragedia que provocó su rotura.

El evolucionismo es una fe no justificada por los datos del mundo de lo viviente. Observemos las suposiciones infundadas que se entremezclan en la narrativa materialista: «Si suponemos que las proteínas del recubrimiento de la membrana de las bacterias y de los eucariontes tienen un origen común ...» Esta frase pone a descubierto el pecado capital del Método «Científico» de Darwin: (1) Se supone la evolución, (2) se observa un organismo o una función, (3) se inventa una historia para explicar cómo aquello evolucionó. Incluso se llega en este empecinamiento a designar esta suposición como «información». Dicen: «¿cómo puede incardinarase esta información con las actuales teorías acerca del origen de los eucariontes?» Pero esto no es información: es un ensalmo. Es evocar imágenes como de dibujos animados en sus propias mentes. También es razonar en círculos viciosos. Lo que dice, en resumidas cuentas, es que «Suponiendo la evolución, ¿cómo se incardinaría esta suposición con las actuales teorías de la supuesta evolución?» Sería como decir: «Supongamos un abrelatas. ¿Cómo jugaría esta suposición con teorías de cómo tener un abrelatas serviría de ayuda para abrir la lata de atún?» Ante todo, ¿dónde está el abrelatas? Si lo tenemos de verdad, podremos abrir la lata y comer, en lugar de soñar «escenarios» acerca de dónde se «originan» los abrelatas a partir de algún desconocido antecesor común.

Y así suponiendo y suponiendo, saltando de una soposición a otra, van aplicando el segundo pecado capital del método darwinista: la imaginación. «No es difícil imaginar ...», dicen un par de veces. Desde luego, no es difícil cuando lo practican constantemente a diario. Lo que es difícil es seguir una ciencia rigurosa, y ceñirse a lo que es observable, susceptible de prueba, y reproducible.

Pero, a pesar de todos sus gestos, con todos estos descubrimientos el materialismo queda más claramente al desnudo y arrinconado. Acaban de privarle de la explicación más popularizada del origen de los eucariontes (la endosimbiosos), y tienen que situar toda la complejidad hacia atrás, en un mítico «último antecesor común universal» (LUCA por sus siglas en inglés). Así que ahora tienen que suponer que de LUCA se pasará a LUCY por pura chiripa, si damos suficiente tiempo y suerte. No se precisa de prueba alguna.

Pero esto no es ciencia, sino pseudociencia servida al público con bata blanca. Suponer lo que uno imagina sin prueba alguna es el vivero de la mitología. ¿Qué nos dice la ciencia? Los datos nos muestran supercomputación en un procesador múltiple del tamaño de una cabeza de alfiler, regulación compleja dirigida por programas, y procesamiento rápido y preciso de las imágenes (véase, p. ej., sistemas ópticos). Esto no es resultado del AZAR, sino del DESIGNIO. Y esta es la verdad: «es imposible ignorar estos datos cuando se considere el origen» de las cosas que han sido HECHAS (Romanos 1:20).


Fuente: Creation·Evolution HeadlinesBacteria Too Complex To Be Primitive Eukaryote Ancestors 12/07/2010
Redacción: David Coppedge © 2010 Creation Safaris -
www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2010 - www.sedin.org usado con permiso del traductor para: www.culturacristiana.org

jueves, 22 de julio de 2010

Conferencia sobre Diseño Inteligente

Creo que el naturalismo no explica contundentemente los origenes, pues en esta cuestión dificilmente una teoria puede pretender tener evidencias empiricas de lo que sucedio, y en todo caso se acepta como cierto algo, de lo que no tiene una basta cantidad de elementos que aseguren la no equivocación, la evolucón es un aporte que explica las variaciónes dentro de una sola especie, sin embargo no me convence que tenga la capacidad de producir la gran variedad de vida conocida.

En algun momento he cuestionado lo que como creyente doy por sentado, sin embargo una y otra vez me doy cuenta que las teorias naturalistas no llenan toda esta inmensa explicación que se requiere para aclarar el problema de los origenes.

Es cuestión de aceptar una u otra teoría.

Soy creacionista, y cuando veo las conclusiones del diseño inteligente; afirman mucho mas mi convicción; desde luego muchos no estaran deacuerdo sin embargo es cuestión de aceptar lo que no sabemos a ciencia cierta.

A continuación presento una conferencia sobre diseño inteligente presentada en España, por algunos academicos que respaldan esta teoria cientifica. El traductor es Santiago Escuain una de las mayores fuentes de este blog, e inspiración para abordar el tema de los origenes desde una perspectiva cientifica abordando la actividad inteligente que conllevo la formación de todas las estructuras biológicas; desde la misma biolólgia molecular se infiere la inteligencia de ALGO, a lo cual como creyente se lo atribuyo sin temor a quivocarme a Dios.

Que lo disfruten!!!



























miércoles, 21 de julio de 2010

El “Nuevo” Ateísmo de Richard Dawkins: Axioma del Deseo

El “Nuevo” Ateísmo de Richard Dawkins: Axioma del Deseo

El “Nuevo” Ateísmo de Richard Dawkins: Axioma del Deseo

En la edición del pasado domingo 28 de septiembre, LECTURAS publico un artículo escrito por Jean Michel Seghers, donde se hace una revisión del libro “The God Delusion”, traducido al español como “El Espejismo de Dios”, escrito por el reconocido darwinista Richard Dawkins.

Seghers correctamente introduce a Dawkins; el profesor Dawkins es un reconocido biólogo evolucionista de Oxford cuya gran virtud ha sido la popularización de temas científicos concernientes a la biología -como en lo hace en su libro “El gen egoísta” escrito en 1976. Igualmente, Dawkins ha expresado públicamente sus ideas sobre la religión y Dios en libros como “El relojero ciego” y “El capellán del diablo”. Pero sin duda alguna es “El espejismo de Dios” el libro que ha llevado a Dawkins ha convertirse en un reconocido autor por aquellas personas que no han estado muy interesados en temas de biología evolutiva.

No obstante, contrario a lo que afirma Seghers, la ultima obra de Dawkins dista mucho de ser un libro políticamente correcto que trata “de no ofender ni faltar al respeto al creyente religioso.”

Todo lo contrario. “El espejismo de Dios” es una es una diatriba ofensiva y virulenta en contra de todo aquel que crea en la existencia (o en la posibilidad) de Dios. Definir a Dios, en los términos que Dawkins lo hace en su libro, como un “delincuente sicótico” que además es “el más desagradable personaje de todas las ficciones… homofóbico, racista, infanticida, genocida, patricida, pestilente, megalómano, sadomasoquista” podrá ser considerado por muy pocos como una muestra de buen tacto que pretende educar con respeto al que esta bajo el espejismo del error. Ninguna sorpresa sobre el por que del sobrenombre dado a Dawkins: ¡El Rottweiler del Darwinismo! Por tanto, y con todo el respeto por Seghers, debo decir que es él –Seghers- quien en este punto esta bajo la influencia del espejismo de leer un Dawkins benevolente, respetuoso y considerado con sus contradictores como cándidamente afirmo en su columna.

Es también debatible la afirmación sobre el poder argumentativo de las pruebas que Dawkins expone en su libro. La creencia sobre la “independencia mental” del raciocinio humano basado en la ciencia en contra de la creencia en Dios es una disyuntiva falsa que nace de la presuposición incorrecta de que la ciencia hace improbable la existencia de Dios.

Uno de los mayores problemas del “nuevo” ateismo planteado por Dawkins es la aseveración de que la ciencia hecha correctamente y necesariamente debe llevar a la persona al ateísmo (de ahí la falsa disyuntiva entre creer en Dios o en la ciencia); esta premisa ha sido rechazada por muchos en la comunidad científica siendo el caso mas notorio el del fallecido paleontólogo y biólogo evolutivo Stephen Jay Gould, quien interesantemente era ateo. Igualmente vale la pena mencionar que en el mismo año (2006) en que “El espejismo de Dios” fue publicado, otras obras de renombrados científicos salieron al mercado; dichos trabajos contradicen directa o indirectamente las tesis asumidas por Dawkins en su libro. Por ejemplo, el doctor Francis Collins, antiguo director del Centro Nacional para la Investigación del Genoma Humano, en su libro “El Lenguaje de Dios” afirma que el ordenamiento del universo indica la existencia de un creador; o la obra “El universo de Dios” del antiguo profesor de astronomía de Harvard University, Owen Gingerich, quien asevera que la existencia del universo en si indica propósito y diseño.

Es claro, entonces, que si bien Dawkins goza de tremenda popularidad dentro de un espectro de la comunidad académica, el apoyo no es de ningún modo unánime.

Uno de los elementos más decepcionantes de Dawkins, expresado claramente en “El espejismo de Dios”, es su muy cuestionable conocimiento en filosofía y teología, esto ha sido objeto de críticas punzantes por parte de notables pensadores. Alvin Plantinga, profesor de filosofía en Notre Dame University, quien escribió una de las mas notorias respuestas al libro de Dawkins bajo el titulo, “La confusión de Dawkins: Naturalismo ad absurdum”, afirma que a pesar de entender que Dawkins no es un filosofo se podría decir que las ideas expresadas en términos filosóficos en el “El espejismo de Dios” no son dignas siquiera de un estudiante neófito y que muchos de sus argumentos recibirían una calificación de reprobado en una clase de filosofía para novatos.

Desde el punto de vista teológico el panorama no es mejor para Dawkins. Por ejemplo, uno de los argumentos más persistentes en Dawkins es la idea de que la complejidad del universo hace improbable la existencia de Dios puesto que la existencia de algo complejo –el universo- presupondría la existencia de un creador más complejo que su creación. Esto de acuerdo a Dawkins llevaría a una interminable pregunta, ¿quién causo la causa?

El problema del argumento planteado por Dawkins es multinivel; por un lado, no es claro el por que la existencia de algo complejo es poco probable. Por otro lado, Dawkins igualmente falla en articular propiamente el concepto de simplicidad evocado en la teología cristiana. Ser “simple” en términos de los atributos de Dios significa que Dios no esta formado de partes o componentes en su ser; cada atributo de Dios es idéntico a su ser. La simplicidad de Dios se desprende –en términos teológicos- de otros atributos como actualidad, infinitud, o inmutabilidad. Por tanto, la definición de Dawkins de complejidad no es la definición teológica del término y por ende su argumento se sustenta en un error categórico.

Dawkins pretende hacer uso de la ley de la causalidad (verdad analítica que afirma que todo efecto necesariamente debe tener una causa) en contra de la existencia de Dios argumentado que la existencia del mismo llevaría a una sucesión infinita de causas para explicar el origen de Dios.

En respuesta a Dawkins se puede decir que es históricamente un hecho que la teología cristiana ha afirmado la ley de la causalidad consistentemente explicando que esta no contradice la existencia de Dios puesto que Él por definición es un ser necesario, eterno, y auto subsistente, no un efecto o un ser contingente que necesite una causa para su existencia.

La crítica concerniente a la poca interacción teológica que Dawkins ofrece en su libro no es propia exclusivamente de la crítica especializada “creyente”. Terry Eagleton, reconocido marxista, y uno de los más prominentes críticos literarios en el Reino Unido, antiguo profesor de literatura en las universidades de Oxford y Manchester, escribió una revisión del libro de Dawkins en el London Review of Books donde dice:

Imagínese ha alguien que quiera hablar profundamente sobre biología cuyo único conocimiento del tema sea el Libro de Aves Británicas, y usted tendrá una idea en borrador de lo que se siente leer a Dawkins en teología… ¿Cuáles, uno se pregunta, son los puntos de vista de Dawkins sobre las diferencias epistemológicas entre Aquino Y Duns Scotus? ¿Habrá él leído Eriugena sobre subjetividad, Rahner sobre gracia o Moltmann sobre esperanza? ¿Habrá incluso él oído de ellos? ¿O se imaginara él como un joven y arrogante abogado en las altas cortes que puede derrotar la oposición mientras que es complacientemente ignorante con lo más complicado de los argumentos en su contra?

Sin lugar a dudas Richard Dawkins es un prominente científico y un prolífico autor que puede expresar sus críticas anti-teístas; no obstante, de la misma manera, debe ser evaluado y criticado en las más fundamentales premisas filosóficas y teológicas donde realmente descansa gran parte su naturalismo dogmático y donde su argumentación es más débil.

Julián Gutiérrez, B.Sc, MA.

(Las traducciones en este artículo son hechas por el autor)

Fuente: http://convivenciateologica.blogspot.com

sábado, 17 de julio de 2010

Isaac Newton—Obras Religiosas Finalmente Publicadas


Por Brad Harrub, Ph.D

Ha pasado más de 270 años desde su muerte, pero un manuscrito religioso que Isaac Newton escribió está siendo finalmente publicado. Newton fue un físico y matemático renombrado mundialmente que nació en 1642 en Woolsthorpe, Lincolnshire, Inglaterra—el mismo año que Galileo murió. La World Book Encyclopedia (Enciclopedia del Mundo) dice que Don Isaac Newton fue “uno de los nombres más grandes en la historia del pensamiento humano”. Albert Einstein, el genio americano reconocido por muchos descubrimientos innovadores, una vez elogió a Don Isaac al declarar que su propio trabajo no hubiera sido posible excepto por los descubrimientos de Newton. A la edad de veintisiete, Isaac era conocido como un “genio incomparable”. Su primer logro científico público fue la invención, diseño y construcción de un telescopio reflector. Para el disgusto de muchos estudiantes universitarios, Newton también inventó la fórmula matemática conocida como cálculo. Adicionalmente, Newton fue la primera persona en describir la idea de las leyes universales de la gravedad. Al calcular la moción elíptica, él concluyó que los planetas se sostienen en sus órbitas alrededor del Sol por esta poderosa pero invisible fuerza gravitacional. Él también demostró que la luz del Sol puede ser desglosada en colores individuales que componen el espectro al pasar la luz a través de un prisma.

No obstante, en adición a sus contribuciones científicas, Newton era un hombre profundamente religioso. En la década de 1670, Newton dedicó mucho de su esfuerzo a la teología. Como Michael Fowler observó:

Él estudió erudición hebrea y a teólogos antiguos y modernos en gran profundidad y llegó a convencerse que el cristianismo se había apartado de las enseñanzas originales de Cristo. Él se sintió incapaz de aceptar las creencias actuales de la Iglesia de Inglaterra, lo cual era desafortunado ya que, como un Miembro del Colegio de la Trinidad, se le requirió acoger órdenes sagradas. Felizmente, la Iglesia de Inglaterra era más flexible que la Iglesia Católica en estos asuntos, y ¡el Rey Carlos II expidió un decreto legal excusando a Newton de la necesidad de acoger órdenes sagradas! Realmente, para prevenir que esto sea un precedente extenso, el decreto especificó que, a perpetuidad, el profesor lucasiano no necesitaba acoger órdenes sagradas. (El profesor lucasiano actual es Stephen Hawking) [1995].

Newton fue un estudiante serio de las Escrituras. Pero ahora estamos aprendiendo qué tan serio fue. El Proyecto Newton ha publicado, por primera vez, una interpretación de 300,000 palabras del libro de Apocalipsis que Newton escribió a finales del siglo diecisiete. Reportando acerca de los escritos publicados, el escritor de Nature, Geoff Brumfiel, anotó: “Los escritos religiosos de Newton constituyen más de la mitad de su trabajo escrito completo” (2004, 430:819). Brumfiel continuó:

En el pasado, muchos pensaron que Newton buscó la religión solamente en su tiempo libre, o que la mayoría de sus trabajos religiosos habían sido copiados de otros. Pero Iliffe [Robert Iliffe, un historiador científico en la Universidad Imperial en Londres—BH] declara que estos escritos muestran que su trabajo teológico fue cuidadosamente planeado y a menudo relacionado a su trabajo en matemáticas y física... Finalmente, la religión y la ciencia de Newton pueden haber estado atadas por la creencia en la verdad absoluta. Newton usó las hipótesis verificables para encontrar la verdad en la naturaleza y creyó que sus escritos religiosos revelaban la verdad acerca de Dios, dijo Iliffe (p. 819).

Muchos en la ciencia creen que Newton, quien era un genio por sí mismo, contribuyó más al desarrollo de la ciencia que cualquier otro individuo en la historia. Aunque, esa misma mente brillante también mantenía una creencia firme en Dios—tanto que “los escritos religiosos de Newton constituyen más de la mitad de su trabajo escrito completo”. Este científico, que determinó encontrar la “verdad absoluta”, no solamente creía en la existencia de Dios, sino incluso escribió un comentario sobre el libro de Apocalipsis del Nuevo Testamento. ¡Qué irónico es que uno de los principales “padres de la ciencia” fue un creyente en Dios, y hoy ese campo está haciendo todo lo que puede para erradicar todo reconocimiento de ese Dios!

Se puede encontrar el comentario de Newton sobre Apocalipsis en www.newtonproject.ic.ac.uk. (Se pueden encontrar ambas secciones de este escrito bajo el icono “Theological Writings” (“Escritos Teológicos”). El comentario no tiene costo y es un gran testimonio de que el padre de la ciencia moderna reconoció a su Creador Todopoderoso y que estudió diligentemente Su Palabra. Los eruditos de hoy harían bien en seguir su ejemplo.

REFERENCIAS

Brumfiel, Geoff (2004), “Newton’s Religious Screeds Get Online Airing,” Nature, 430:819, August 19.

Fowler, Michael (1995), “Isaac Newton,” [En-línea], URL: http://galileoandeinstein.physics.virginia.edu/lectures/newton.html.



Con permiso de http://www.apologeticspress.org/ para: www.culturacristiana.org

miércoles, 7 de julio de 2010

La "basura genética" tambien tiene proposito. Dios diseño todo con un plan.

24 junio 2010 — Se ha descubierto una sorprendente función para un «pseudogén» —una copia aparentemente mutada de un gen regular que hasta hace poco se creía que era basura genética. Este pseudogén, del que se informaba hoy en Nature,1 no sólo tiene una función que no está relacionada con la producción de proteínas, sino una función que te podría salvar la vida. Forma parte de un sistema de supresión de tumores. Sin este componente de «ADN basura», tus posibilidades de padecer un cáncer aumentan espectacularmente.


«Pseudogén» GULOP humano.
En base a este descubrimiento del «tercer código genético», los pseudogenes tienen funciones de regulación y control, y no son restos mutados de unas copias de genes «originales», sino complementos diseñados para cumplir una función en el complejo sistema de la vida. Otra posibilidad para el origen de ciertos de los llamados pseudogenes es la mutación programada bajo estrés para proteger el organismo, donde un mismo gen funcional en organismos que comparten un mismo medio podría mutar para la protección de estos organismos bajo un mismo estrés ambiental. En tal caso, la propuesta de que la presencia del pseudogén común GULOP en humanos y primates como chimpancés, orangutanes y macacos es prueba de descendencia común pierde toda justificación; se trata en tal caso de la existencia de unas librerías comunes de programación biológica dirigida a unas funcionalidades en estos organismos y/o a sus interacciones con las influencias del medio ambiente. En base a estos descubrimientos, no se puede recurrir a este pseudogén ni a otros para justificar la tesis de una descendencia común del hombre y de los primates, ni de otros tipos específicos de organismos vivientes. Estamos ante códigos diversos y de mecanismos de regulación de la expresión de dichos códigos, con unas complejísimas interacciones de regulación y control que hablan de una creación deliberada y específica. Véase NCBI. Acerca de las mutaciones como respuestas preprogramadas a estreses ambientales, véase también: Aumenta la distancia entre la investigación sobre el origen de la vida y la vida más simple.


El viejo paradigma relativo a los pseudogenes parece listo para su derribo. La vieja historia era que se trataba de copias reliquias de genes buenos que, con el tiempo, comenzaron a derivar por mutaciones debido a que la selección natural ya no actuaba sobre los mismos. La nueva historia es que son actores esenciales en una compleja interacción con genes codificante y otros reguladores génicos que controlan cuándo, dónde y hasta qué punto los genes se expresan en proteínas. Science Daily exponía el viejo Dogma Central de la genética (que el ADN es el controlador maestro de las proteínas), pero decía que el nuevo estudio «sugiere que hay mucho más en el ARN de lo que parece de entrada».

El pseudogén específico estudiado por Pliseno et al (primordialmente de la Facultad de Medicina de Harvard) se designa PTENP1. Tiene una forma inteligente de funcionamiento para regular el gen codificante, PTEN, que es conocido como supresor de tumores. Actúa como una especie de «reclamo». Como difiere del PTEN por una «mutación» al comienzo de lo que sería su región de codificación, no se traduce a proteína. Pero es transcrito a ARN mensajero (ARNm). Como tal, se asemeja estrechamente a la transcripción normal del PTEN, como un reclamo de pato se parece a un pato real. El reclamo atrae a los mismos micro-ARNs (miRNA) que se fijan sobre el PTEN para que se fijen sobre él. Mientras que los miRNAs suprimen la acción del PTEN, los reclamos «de-suprimen» los supresores hurtándolos y alejándolos del gen productor de proteínas. En resumen, decían los científicos de Harvard: «estos descubrimientos atribuyen una función biológica novedosa a pseudogenes expresados, por cuanto pueden regular la expresión de los genes codificantes, y revelan una función no codificante para los mARNs».

Isidore Rigoutsos (Universidad de Thomas Jefferson) comentaba acerca de este descubrimiento en el mismo número de Nature, en la sección News and Views.2 Y extendía este caso a todo un nuevo y fructífero campo de investigación:

Los descubrimientos de Poliseno y sus colaboradores podrían tener implicaciones más amplias más allá de la regulación del PTEN. Sugieren que cualesquiera dos genes coexpresados —llamémoslos g y G— que estén regulados por el mismo ARN no codificante (R), pueden, en principio, actuar como reclamos el uno del otro. Además, para tal par, cualquier otra molécula (R’) que afecte de forma directa a la abundancia de g afectará también indirectamente a la abundancia de G mediante la modulación de la cantidad de reclamos que g presenta G, y viceversa. El conocimiento de los objetivos compartidos así como de las cantidades relativas de g y G vendría a ser ahora una consideración experimental relevante.

El comentario comenzaba calificando como «una noticia sorprendente» que «los pseudogenes sean funcionales y puedan tener una función en el control del cáncer». En tanto que Rigoutsos observaba que «se había supuesto que los pseudogenes eran fundamentalmente vestigiales», señalaba a otros recientes descubrimientos de que están funcionalmente vinculados con otros elementos reguladores del ARN. En el mismo artículo de News and Views, Frank Furnari (UC San Diego) decía así:

Definir el «ADN basura» se está volviendo más difícil. Por ejemplo, los pseudogenes han sido considerados como elementos genómicos no esenciales y han sido mayormente ignorados. Bien, no debieran serlo más, según Poliseno y colegas, que exponen una clara relación funcional entre el gen de supresión de tumores PTEN y su pseudogén PTENP1 (Fig. 1). Este estudio podría tener grandes implicaciones para comprender los mecanismos de las enfermedades, y particularmente del cáncer.

Furnari también indicaba otras posibles enfermedades de las que podría ser responsable la descompostura de la rigurosa regulación del PTEN. Dos de estas enfermedades son los cánceres humanos de mama y de colon. Y añadía que puede ya ser hora de proceder a una «redefinición de este pseudogén aparentemente vestigial como gen supresor de tumores». Para terminar, Furnari extendía este caso particular a este principio general: «Los autores encuentran asociaciones similares entre otros genes bien conocidos asociados con el cáncer y sus correspondientes pseudogenes. De este modo demuestran que este inesperado mecanismo de regulación génica podría tener más amplias implicaciones en el origen de los tumores y que podría tener el potencial de ofrecer nuevos objetivos para medicamentos contra el cáncer».

Poliseno et al no hacían mención alguna de ninguna evolución en su artículo de investigación. Rigoutsos anotaba así su ilustración: «Parientes evolutivos cooperan», pero en ninguna parte explicaba por qué el PTEN y el PTENP1 estarían relacionados por evolución, cómo el pseudogén llegó a adquirir por evolución una función, o cómo la teoría de la evolución arrojó luz sobre el análisis o llevó al descubrimiento. El artículo de Science Daily’s article (un comunicado de prensa del Centro Médico de Diaconía de Beth Israel [BIDMC], que forma parte de la Facultad de Medicina de Harvard) tampoco mencionaba la evolución, pero describía a la Naturaleza como una ingeniosa diseñadora: «Los nuevos descubrimientos sugieren que la naturaleza ha desarrollado una inteligente red de espionaje de modo que miles y miles de mRNAs y de RNAs no codificantes, junto con un misterioso grupo de reliquias genéticas conocidas como pseudogenes, toman parte en una operación clandestina de reconocimiento de microARNs celulares, que resultan en una nueva categoría de elementos genéticos que, cuando mutan, pueden tener consecuencias para el cáncer y las patologías humanas en general».

Otro código genético. Este descubrimiento multiplica el contenido en información del genoma, porque equivale a descubrir otro código genético. Las transcripciones no codificantes resultan ahora portadoras de información funcional independiente del ADN. Quizá éste debería considerarse como el «tercer» código genético (véase Un hito científico: Descubrimiento del segundo código genético).

La última década ha sido testigo de un aumento explosivo de las observaciones de pequeños ARNs en el núcleo. ¿Qué función tienen? Por cuanto la función de los pseudogenes, de los pequeños ARNs y de los mRNAs de regulación no depende de las secciones que codifican para proteínas, no pueden haber obtenido su información genética procedente del ADN por vía del Dogma Central. Pier Paolo Pandolfi del BIDMC explicaba: «Esto significa que no sólo hemos descubierto un nuevo lenguaje para el ARNm, sino que también hemos traducido el lenguaje anteriormente desconocido de hasta 17.0000 pseudogenes y de al menos 10.000 largos ARNs no codificantes (lnc). Consiguientemente, conocemos ahora la función de alrededor de 30.000 nuevas entidades, lo que ofrece una novedosa dimensión por la que puede regularse la biología celular y de los tumores, y que efectivamente viene a doblar el tamaño del genoma funcional».


1. Poliseno et al, «A coding-independent function of gene and pseudogene mRNAs regulates tumour biology», Nature 465, pp 1033–1038, 24 de junio de 2010, doi:10.1038/nature09144.

2. Isidore Rigoutsos y Frank Furnari, «Gene-expression forum: Decoy for microRNAs», Nature 465, pp. 1016–1017, 24 de junio de 2010, doi:10.1038/4651016a.

Se ha hecho un apasionante descubrimiento de los que rompen paradigmas. Quizá la acumulación de tantos conocimientos acerca de la naturaleza reguladora de toda una parte del genoma que se consideraba «basura» llevará finalmente al materialismo a una tal tensión que quedará claro lo absurdo de su tesis de un origen al azar de unos sistemas tales de regulación y control del desarrollo, ritmos y cadencias de la vida. Los darwinistas pueden insistir en que todo el sistema parece demasiado chapucero para haber sido diseñado, y que pudiera haberse originado por evolución; los creacionistas y los que mantienen la tesis del Diseño Inteligente pueden responder que es un sistema ingenioso y demasiado finamente regulado para que se hubiera podido llegar nunca a tal cosa por cambios al azar, y además dando algo totalmente contrario a las expectativas darwinistas. Los creacionistas bíblicos mantendremos la tesis de un sistema originalmente perfecto que ahora funciona imperfectamente. Desde luego, en este debate surgirán muchas cuestiones interesantes, pero ahora hay una cosa en la que todos estamos de acuerdo: lo que antes se consideraba como «basura genómica» ahora se sabe que son sistemas activos y funcionales.

Un punto importante a considerar es que los estamentos establecidos darwinistas materialistas quedaron sorprendidos ante este descubrimiento (véase Ley de Young). ¿A qué se debía tal sorpresa? Se debía a que lo que se ajustaba a su punto de vista era la perspectiva en hundimiento progresivo de basura genética, de entes vestigiales en la caja de herramientas de un relojero ciego, y de sobras inútiles que iban desfigurándose por mutación bajo una presión selectiva relajada. En la perspectiva genética de los neodarwinistas, la duplicación de genes sería una fuente a la vez de innovación y de basura. Dos copias de un gen, obtenidas por error de copia, podrían producir dos diferentes genes funcionales, o dejar a uno funcionando y al otro desvaneciéndose bajo la carga de las mutaciones. Esto era lo que se representaba con el concepto de «pseudogén», aquellos tramos de ADN que no producían proteínas o que no parecían realizar ninguna función después de ser transcritos. Se trataba meramente de unas inútiles sobras de errores de copia, que quedaban ahí como colgando y marchitándose. Por esto los darwinistas han estado descuidando los «pseudogenes» durante tanto tiempo. Eran entes vestigiales; eran cosas aburridas. Incluso el nombre que les dieron —pseudo genes— (no realmente genes, sino falsos postulantes) era despectivo.

Los científicos que reconocen la evidencia del diseño inteligente en las estructuras y funciones de la vida contemplan un sistema complejo como el de la transcripción, traducción y regulación genética, contempla toda la compleja actividad y de los componentes imbricados en la misma, de lo que sólo se conoce algo, y piensa: Si está ahí, hay alguna razón para ello. En lugar de descartar algo de entrada como basura porque no concuerda con el actual Dogma Central, el científico que se mueve dentro del paradigma del D.I. busca pruebas de función. Da por supuesto un propósito y designio general en el sistema, al menos en sus rasgos principales. Quizá no se encontrará una función para un fenómeno específico, pero al menos el científico que admite el designio plantea otra clase de preguntas. No dice: «¿Qué está haciendo esta basura estorbando aquí?», sino «¿dónde ajusta esta pieza del rompecabezas en la imagen general?» En este caso específico, los científicos de la escuela del diseño inteligente no tienen una reacción de sorpresa, sino de satisfacción: el cumplimiento de las expectativas. ¿Realmente se acaba de doblar el contenido en información del genoma? Imaginemos al materialista darwinista por una parte, y al científico teísta por la otra, diciendo «¡Cielo santo!», pero con unas expresiones faciales y unos tonos de voz totalmente diferentes ante tal revelación.

Si todos los genetistas hubieran abordado la caja negra de los llamados pseudogenes con la mentalidad abierta a un diseño deliberado e inteligente de la vida biológica, es bien posible que nuestro conocimiento de la regulación génica hubiera avanzado a pasos de gigante y que se hubiese adelantado en años o en décadas —e incluso que ya se hubieran hecho grandes progresos en la curación del cáncer. Y es que lo que el hombre piensa en su corazón tiene un gran impacto en todo lo que hace.


Libro recomendado. Si usted sabe inglés, un libro esencial en la fundamentación de la realidad del designio en la vida es Signature in the Cell, publicado ahora hace un año. Ahora ha salido en rústica. Haga clic aquí para información adicional.


Fuente: Creation·Evolution HeadlinesThe RNA Code: Pseudogenes Functional, Help Prevent Cancer 24/06/2010
Redacción: David Coppedge © 2010 Creation Safaris -
www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2010 - www.sedin.org Usado con permiso del traductor para www.culturacristiana.org

martes, 6 de julio de 2010

¿Hay vida después de la muerte?

Respuesta: La existencia de la vida después de la muerte es una pregunta universalmente hecha por la humanidad. Job habló por todos nosotros cuando preguntó, “El hombre nacido de mujer, corto de días y hastiado de sinsabores, sale como una flor y es cortado, y huye como la sombra y no permanece...si el hombre muriere, ¿volverá a vivir?” (Job 14:1-2, 14).

Como Job, casi todos nosotros hemos sido desafiados por esta pregunta. ¿Qué exactamente nos sucede después de morir? ¿Dejamos de existir simplemente? ¿Es la vida una puerta giratoria de la que se sale y se regresa a la tierra a fin de alcanzar la grandeza personal? ¿Van todos al mismo lugar, o vamos a diferentes lugares? ¿Hay realmente un cielo y un infierno?

La Biblia nos dice que no solamente hay vida después de la muerte, sino que hay una vida eterna tan gloriosa que “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman” (1ª Corintios 2:9). Jesucristo, Dios encarnado, vino a la tierra para darnos este don de la vida eterna. “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Isaías 53:5).

Jesús asumió el castigo que cada uno de nosotros merecemos, y sacrificó su vida misma. Tres días más tarde, Él se mostró victorioso sobre la muerte al levantarse de la tumba. Permaneció sobre la tierra por cuarenta días y fue visto por miles de personas antes de ascender al cielo. Romanos 4:25 dice, “El cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.”

La resurrección de Cristo fue un evento bien documentado. El Apóstol Pablo desafió a la gente a cuestionar a los testigos oculares de la validez de la resurrección, y nadie fue capaz de impugnar esta verdad. La resurrección es la piedra angular de la fe Cristiana; porque Cristo resucitó de la muerte, podemos tener fe de que también seremos resucitados.

La resurrección de Jesucristo es la prueba definitiva de la vida después de la muerte. Cristo fue solamente el primero en una gran cosecha de personas que serán resucitadas nuevamente a la vida. La muerte física vino a través de un hombre, Adán, con quien todos estamos relacionados. Pero todos los que hemos sido adoptados en la familia de Dios a través de la fe en Jesucristo, recibiremos vida nueva (1ª Corintios 15:20-22). Así como Dios levantó el cuerpo de Jesús, así nuestros cuerpos serán resucitados cuando vuelva Jesús (1ª Corintios 6:14).

Aunque eventualmente todos resucitaremos, no todos irán al cielo. En esta vida, cada persona debe tomar una decisión, y esto determinará su destino eterno. La Biblia dice que está establecido para nosotros morir una sola vez, y después de eso viene el juicio (Hebreos 9:27). Aquellos que han sido hechos justos por la fe en Cristo irán a la vida eterna en el cielo, pero los que rechazan a Cristo como su Salvador serán enviados al castigo eterno del infierno (Mateo 25:46).

El infierno, al igual que el cielo, no es solamente un estado de existencia, sino un lugar literal y muy real. Es un lugar en donde los injustos experimentarán la eterna ira de Dios sin fin. Ellos soportarán tormentos emocionales, mentales y físicos, sufriendo conscientemente de la vergüenza, remordimiento y desprecio. El infierno se describe como un abismo interminable (Lucas 8:31, Apocalipsis 9:1), y un lago de fuego, que arde con sulfuro, en donde los habitantes serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos (Apocalipsis 20:10). En el infierno, habrá el lloro y el crujir de dientes, dando inicio a pena intensa y cólera (Mateo 13:42). Este es un lugar “donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga” (Marcos 9:48).

Dios no quiere la muerte del impío, sino que se vuelva de su camino malvado para que viva (Ezequiel 33:11). Pero Él no va a forzarnos a la sumisión. Si escogemos rechazarlo, Él acepta nuestra decisión de vivir apartados de Él eternamente. La vida sobre la tierra es una prueba – una preparación para lo que ha de venir. Para los creyentes, es la vida eterna en la presencia inmediata de Dios. Para los incrédulos, la vida después de la muerte es una eternidad en el lago de fuego.

Entonces, ¿cómo podemos recibir la vida eterna y evitar una eternidad en el lago de fuego? Hay solamente una manera – a través de la fe y confianza en Jesucristo. Jesús dijo, “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá, Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente…” (Juan 11: 25-26).

El don gratuito de la vida eterna está disponible para todos. “El que cree en el Hijo tiene la vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Juan 3:36). No nos será dada la oportunidad de recibir el regalo divino de la vida eterna después de la muerte. Nuestro destino eterno es determinado durante la vida aquí en la tierra, por nuestra recepción o rechazo de Jesucristo. “He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.” (2 Corintios 6:2) Si confiamos en la muerte de Jesucristo como el pago por nuestro pecado contra Dios, se nos garantiza no solamente una vida significativa sobre la tierra, sino también vida eterna después de la muerte en la presencia gloriosa de Cristo.

Si usted desea aceptar a Jesucristo como su Salvador, aquí está una oración modelo. Recuerde, hacer esta oración o cualquier otra, no lo va a salvar. Es solamente el confiar en Cristo lo que le puede librar del pecado. Esta oración es simplemente una manera de expresar a Dios su fe en Él, y agradecerle por proveerle la salvación. “Dios, sé que he pecado contra ti y merezco castigo. Pero Jesucristo tomó el castigo que yo merecía, de manera que a través de la fe en El yo pueda ser perdonado. Me aparto de mi pecado y pongo mi confianza en Ti para la salvación. ¡Gracias por Tu maravillosa gracia y perdón – el don de la vida eterna! En el nombre de Cristo, ¡Amén!”

¿Ha hecho usted una decisión por Cristo, por lo que ha leído aquí? Si es así, por favor oprima la tecla “¡He aceptado a Cristo hoy!”

Autor: GotQuestions http://www.gotquestions.org/Espanol/ y usado con permiso especial para http://www.culturacristiana.org/

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