martes, 20 de septiembre de 2011

Iconos de la evolución: Reseña y resumen


Iconos de la Evolucion
Escrito por Jonathan Wells


Reseña

Icons of Evolution (Regnery, 2000), del biólogo molecular doctor Jonathan Wells, destaca cómo la mitología, las falsedades y los fraudes dentro de los actuales círculos científicos pasan como evidencia en favor de la evolución darwinista.

Icons of Evolution examina diez de los más destacados argumentos que usan los neodarwinistas como ejemplos de evidencia en favor de la evolución, y expone cómo cada uno de ellos es tergiversado y abusado para apoyar la teoría darwinista del naturalismo.

«Los darwinistas dogmáticos afirman que nada en biología tiene sentido excepto a la luz de la evolución,» dice Wells, miembro Senior del Centro para la Renovación de la Ciencia y de la Cultura del Instituto Discovery.

«Luego tergiversan las evidencias para promover su opinión. La verdad es que nada en biología tiene sentido excepto a la luz de la evidencia.»

De hecho, dice Wells, «resulta que la evidencia no es evidencia en absoluto. A lo largo de la década pasada se han presentado fraudes científicos conocidos como evidencia de evolución, como los dibujos falseados de embriones de Haeckel y el mito de la polilla del abedul».

Muchos de los principales libros de texto de biología para instituto y universidad presentan a los estudiantes con dibujos de similitudes entre embriones de peces y de humanos, y afirman que estas similitudes constituyen evidencia de que los peces y los humanos comparten un antecesor común.

«Los embriólogos han sabido durante más de un siglo que estos dibujos estaban falseados,» afirmó Wells. Se emplean fotografías de polillas de colores claros y oscuros sobre troncos de árboles para enseñar a los estudiantes cómo la selección natural alteró las proporciones de ambas formas cuando los árboles se oscurecieron debido a la polución durante la revolución industrial.

Desde la década de 1980, los científicos han sabido que las polillas ni siquiera se posan sobre los troncos de los árboles, y que todas las fotografías eran montajes, añadió Wells.

«En Icons of Evolution el doctor Wells ha denunciado de manera brillante las exageradas pretensiones y engaños que han persistido en los tratamientos de los orígenes en los libros de texto normativos de biología, a pesar de evidencia contraria,» afirma el doctor Dean Kenyon, catedrático de biología en la Universidad Estatal de San Francisco.

«Jonathan Wells nos ha hecho un gran servicio, tanto a la comunidad científica como a los educadores y al público en general.»

Además de los dibujos fraudulentos de Haeckel y del mito de la polilla del abedul, algunas de las otras falsas o engañosas imágenes descritas de forma detallada por el doctor Wells en Icons of Evolution incluyen:

* Una redoma de laboratorio conteniendo una simulación de la atmósfera primitiva de la tierra, en la que chispas eléctricas producen los componentes químicos básicos de las células vivientes;

* El árbol evolutivo de la vida, reconstruido de un gran y creciente cuerpo de evidencia fósil y molecular;

* Estructuras óseas similares en el ala de un murciélago, la aleta de una marsopa, la pata de un caballo y la mano de un hombre, que indican su origen evolutivo a partir de un antepasado común;

* Las moscas de la fruta con un par extra de alas, lo que muestra que las mutaciones genéticas pueden proveer los materiales brutos para la evolución.

«Wells demuestra con pasmosa claridad que los ejemplos de libro de texto que los darwinistas mismos han escogido como las columnas de su teoría son todos ellos falsos o engañosos,» dice el doctor Michael Behe, autor de La Caja Negra de Darwin y Catedrático de Ciencias Biológicas en la Universidad de Lehigh en Pennsylvania.

«Este es uno de los libros más importantes que se hayan escrito jamás acerca de la controversia evolucionista,» dice Phillip E. Johnson, Catedrático de Leyes, Universidad de California en Berkeley, autor de Proceso a Darwin y de The Wedge of Truth [La Cuña de la Verdad].

«Muestra cómo la devoción a la ideología darwinista ha llevado a libros de texto repletos de falsas informaciones.»

El doctor Wells es Miembro Senior del Centro para la Renovación de la Ciencia y de la Cultura del Instituto Discovery y posee un doctorado (Ph.D.) en Biología Molecular y Celular de la Universidad de California en Berkeley. Es autor del libro de inminente publicación en inglés Icons of Evolution [Iconos de la Evolución] (Regnery, octubre 2000) y de la obra Charles Hodge's Critique of Darwinism [La crítica de Charles Hodge al darwinismo] (Edwin Mellen Press, 1988).

Opiniones acerca de Icons of Evolution
Los dirigentes científicos nos dicen que la ciencia es la búsqueda de la verdad, y que la ciencia no puede coexistir con mentiras. Todos damos por supuesto que los textos contienen sólo unas pocas erratas y unos errores factuales menores. Pero, ¿es esto realmente así? El público debería ser consciente de cómo los libros de texto por todo nuestro sistema educativo abusan de estos iconos, y al afrontar esta cuestión, Wells ha hecho un gran servicio al público. Sus argumentos son fáciles de seguimiento para el gran público. Sin embargo, la extensa cobertura de todos los iconos del darwinismo en los distintos campos de la biología, con extensas notas de investigación, hace de este volumen una valiosa obra de referencia para el biólogo profesional. Icons of Evolution es una lectura obligada para todos los que tengan un interés en la ciencia, y especialmente en los argumentos en favor y en contra del darwinismo.

Paul Chien, Departamento de Biología, Universidad de San Francisco
Jonathan Wells nos ha hecho un gran servicio, tanto a la comunidad científica como a los educadores y al público en general. En Icons of Evolution ha denunciado de manera brillante las exageradas pretensiones y los engaños que han persistido durante décadas en tratamientos estándar de los libros de texto de biología sobre orígenes, a pesar de la evidencia en contra. Estas pretensiones han sido repetidas con tanta frecuencia que parecen irrefutables, esto es, hasta que uno lee el libro de Wells.

Dean H. Kenyon, Catedrático de Biología, Universidad Estatal de San Francisco
Jonathan Wells demuestra con pasmosa claridad que los ejemplos de libro de texto que los darwinistas mismos han escogido como las columnas de su teoría son todos ellos falsos o engañosos. ¿Qué implica ello acerca de sus criterios científicos? ¿Por qué debería ahora nadie creer en ninguno de sus otros ejemplos?

Michael J. Behe, Catedrático de Ciencias Biológicas, Universidad de Lehigh, Pennsylvania

Resumen

Íconos de la evolución
Dr. Ray Bohlin

Mentiras y distorsiones que se hacen pasar por verdad en los salones de la ciencia

Prácticamente todos tuvieron que estudiar Biología en la escuela secundaria, y muchos que fueron a la universidad probablemente tomaron un curso de introducción a la Biología como materia optativa, si no era un curso inicial para especializarse en Biología. En la mayoría de estos cursos, principalmente porque estaba incluido en el libro de texto, había una sección sobre la evolución. Por lo tanto, la mayoría de las personas con educación secundaria o superior están familiarizadas con las evidencias y ejemplos más populares que han estado usando prácticamente todos los libros de texto por décadas. Estos incluyen la historia de la polilla moteada para la selección natural, los pinzones de Darwin como ejemplo de especiación adaptable y el ubicuo libro de la vida con su sugerencia de un ancestro común de todas las formas vivas.

Estas conocidas evidencias de la historia de la evolución de principios de nuestra cultura del siglo XXI son las que menciona Jonathan Wells (Ph.D., UC Berkeley, biología molecular y celular; Ph.D., Yale University, estudios religiosos) como los "íconos de la evolución" (Icons of Evolution), en su libro homónimo (Regnery Publishing, 2000). Wells se centra en diez de estos íconos, y los expone meticulosamente como falsos, fraudulentos o, en el mejor de los casos, engañosos. Muchas de estas dificultades han sido señaladas anteriormente y son conocidas para unos pocos, pero Wells agrega un nivel de sofisticación y los presenta de una forma que seguramente captará la atención de todos en el medio educativo. Este libro no es un pedido a favor de la creación en las escuelas o una diatriba selectiva y criticona en contra de detalles triviales. Es un ataque frontal contra algunas de las "pruebas" más apreciadas y reverenciadas de la historia de la evolución. No faltará la controversia con relación a esta puesta en evidencia bien escrita y apoyada por una amplia investigación.

Si estos "íconos" son la mejor evidencia a favor de la evolución, o al menos los más fáciles de explicar, entonces uno se queda pensando cuál podría ser el futuro de la enseñanza evolucionista. Aun más, ¿qué futuro podría haber para la evolución misma?
Wells comienza con un ícono que tiene que ver con el principio mismo, el experimento de Miller-Urey. Este pretende demostrar que las moléculas necesarias para la vida podrían haber surgido mediante simples reacciones químicas en la tierra primitiva. El experimento de Miller-Urey usa una atmósfera de gases reducidos: amoníaco, metano, vapor de agua e hidrógeno. Luego agrega un poco de energía en forma de chispas, y produce, en palabras de Carl Sagan: "la materia de la vida". El experimento, de 1953, ha estado con nosotros por casi cincuenta años. El problema es que al menos durante los últimos veinticinco años los investigadores del origen de la vida se han dado cuenta de que esta atmósfera no refleja la de la tierra primitiva. Muchos libros de texto reconocen esto de mala gana, pero igualmente incluyen el experimento. Uno solo puede conjeturar la razón: ninguna otra atmósfera simulada funciona. Supongo que los escritores de los libros de texto quieren sugerir que, ya que "sabemos" que alguna forma de evolución química ocurrió, ¡están justificados en no representar los hechos correctamente!

El árbol de la vida, la homología y los embriones de Haeckel
El libro de la vida es omnipresente en la literatura evolucionista. La idea de que toda la vida desciende de un único ancestro común miles de millones de años atrás es como muchos definirían la evolución. Pero la evidencia real argumenta en contra de cualquier ancestro común único de este tipo, y la mayoría de las formas de vida animal aparecen repentinamente en lo que se conoce como la "explosión del Cámbrico", casi 543 millones de años atrás según el tiempo evolucionista. El Cámbrico documenta formas de vida tan divergentes que uno pronosticaría un registro fósil que cubra millones de años solo para documentar las muchas transiciones requeridas desde el primer ancestro animal multicelular. Las estimaciones actuales sugieren que este cambio tuvo lugar en menos de 5 a 10 millones de años. Sin embargo, el árbol de la vida, que documenta cambios graduales y lentos, persiste.

Otra evidencia crítica a favor de la evolución a lo largo de los años han sido las estructuras homólogas. Las extremidades delanteras de todos los mamíferos -por cierto de todos los vertebrados, desde los murciélagos a las ballenas a los caballos y a los humanos -- poseen la misma estructura ósea básica. Esto se suele presentar rutinariamente como evidencia de que descendemos de un ancestro común. Las diferentes formas simplemente cuentan distintas historias de adaptación, que resultaron en sus funciones características basadas en el mismo fundamento básico. Lo que causa perplejidad, primeramente, es una confusión de definiciones. La homología se define como estructuras que surgieron de un ancestro común. (1) Pero entonces la homología no puede ser usada como evidencia a favor de la evolución. Algo está bastante mal, pero la ortodoxia de los libros de texto con relación a la homología sigue perpetuando un mito que ha sido expuesto durante décadas. Segundo, las supuestas estructuras homólogas no surgen necesariamente a través de caminos de desarrollo comunes o genes similares.

A continuación, Wells pone su atención al que es probablemente el ícono más inexcusable de todos: las similitudes entre los embriones de vertebrados señaladas por Ernst Haeckel en el siglo XIX y usadas por Darwin en El origen de las especies como una poderosa evidencia a favor del una ascendencia común. Los embriones de vertebrados de Haeckel se muestran pasando por una etapa asombrosamente similar a principios de su desarrollo, y solo más adelante divergiendo hacia la forma específica. Este pasaje a través de una forma común a principios del desarrollo fue considerado como una obvia evidencia a favor de un "comunidad de descenso". Sin embargo, una vez más, la evidencia se convierte en un obstáculo.

Desde antes de iniciado el siglo XX, los embriólogos han sabido que Haeckel distorsionó la evidencia. Los embriones de los vertebrados nunca pasan por una etapa similar. Es más, Haeckel pasó por alto el hecho de que las primeras etapas del desarrollo embrionario entre clases de vertebrados recorren caminos notablemente distintos para llegar a esta etapa intermedia supuestamente similar. El fraude fue "redescubierto" recientemente, si bien la mayoría de los embriólogos han estado conscientes de la inexactitud todo el tiempo. Esto demuestra la longevidad aun de la evidencia falsificada, debido a su atracción persuasiva aun en los sacrosantos salones de la ciencia. Tal vez los científicos sean humanos, después de todo, seducidos por un fraude simplemente porque ofrece un argumento tan bueno a favor de una teoría atesorada.

La polilla moteada
Probablemente el patriarca de todos los íconos de la evolución sea la historia de la polilla moteada. En la Inglaterra preindustrial, la polilla moteada era común en las colecciones de los entomólogos. Para la década de 1840, una forma oscura o melánica estaba aumentando en su frecuencia en las poblaciones de toda Inglaterra. Para el año 1900, la forma melánica llegaba al noventa por ciento en algunas poblaciones. En la década de 1950, experimentos de Bernard Kettlewell establecieron claramente que este cambio de frecuencia de una variedad moteada a una variedad oscura se debía a dos factores.

Primero, la superficie de los troncos de los árboles había cambiado, de una superficie irregular de manchas cubierta de líquenes a una apariencia oscura y uniforme, debido a los crecientes niveles de contaminación. La contaminación mató los líquenes y cubrió los troncos de los árboles de hollín. Segundo, la variedad moteada estaba camuflada de la depredación de las aves sobre los troncos de árboles cubiertos de líquenes, y la variedad melánica estaba camuflada sobre los troncos de árboles oscuros. Por lo tanto, el cambio de la variedad moteada a la melánica se debía a la selección natural, que actuaba a través de la depredación selectiva de las aves a medida que los árboles cambiaban de una corteza cubierta de líquenes a otra cubierta de hollín. Luego, con normas de calidad de aire más estrictas, los líquenes están volviendo y la variedad moteada, previsiblemente, está volviendo con fuerza.

La historia de la polilla moteada se volvió legendaria como un ejemplo clásico de la selección natural darwiniana. Pero, 20 años después del trabajo de Kettlewell, comenzaron a aparecer las rajaduras. Pronto se notó que el cambio característico de la forma moteada a la oscura ocurría en zonas donde los líquenes todavía crecían sobre los troncos de los árboles. En otras zonas, la forma oscura comenzó a decrecer antes que los líquenes comenzaran a volver a los árboles. Un patrón similar de cambio, de una forma clara a una forma oscura se observó en los escarabajos llamados vacas de San Antón. A las aves no les gustan las vacas de San Antón. Por lo tanto, la depredación queda descartada como el selector. ¡Todo comenzó a desentrañarse cuando se observó que las polillas moteadas nunca descansan sobre troncos de árboles!

En esencia, todas las fotografías de polillas sobre troncos de árboles fueron simuladas usando polillas muertas o letárgicas. No están activas durante la luz del día. Si ese fuera el caso, ¿cómo podrían las aves encontrarlas jamás sobre los troncos de los árboles? Kettlewell soltó sus polillas en sus experimentos de marca-recaptura-depredación en horas de luz de día, cuando las polillas están inactivas naturalmente. Simplemente buscaron el lugar de descanso más cercano (troncos de árbol, en su estado aletargado), y las aves se comieron las polillas no camufladas. Todavía no sabemos exactamente dónde descansan las polillas o si los líquenes cumplen algún papel significativo en la historia. Sin embargo, muchos biólogos insisten en que la historia tradicional constituye un buen ejemplo de la evolución en acción. "Comunicar las complejidades solo confundiría a los alumnos", dicen. De nuevo, ¡los ejemplos defectuosos pero atesorados persisten porque simplemente son demasiado buenos como para no ser verdaderos!

Aves, dinosaurios, moscas de la fruta y la evolución humana
El Archaeopteryx, un ave con apariencia de reptil, ha sido proclamado por mucho tiempo como un ejemplo clásico de una verdadera forma transicional ancestral. El cambio improbable de reptil a ave ha sido preservado en forma de fotografía en este notable fósil de Alemania. ElArchaeopteryx, con un esqueleto de reptil preservado maravillosamente, con alas y plumas, era el sueño del paleontólogo. Esto explicaría ciertamente por qué el ha encontrado un lugar en prácticamente todos los libros de texto. Pero el Archaeopteryx se ha topado con la realidad. Como ocurre con tantas transiciones percibidas, es considerado universalmente hoy como solo un ave extinta, una primitiva rama del verdadero ancestro.

Sorprendentemente, dinosaurios similares a las aves de períodos geológicos muy posteriores son considerados como los verdaderos antecesores. Esto está basado en similitudes estructurales, a pesar de su existencia posterior al Archaeopteryx. No importa que el hijo exista antes que el padre. Algunos están tan enamorados que las aves son solo los dinosaurios emplumados de hoy. El National Geographic fue encontrado recientemente con la cara colorada por hacer pasar un fósil de dinosaurio/ave fraudulento por auténtico en sus páginas. Los científicos han llegado a aceptar evidencia molecular que indica una coincidencia idénticaentre el ADN del pavo y el ADN del Triceratops. No importa si la coincidencia idéntica del ADN sea más probablemente resultado de la contaminación de un sándwich de pavo en el laboratorio y que el Triceratops se encuentre el la familia de dinosaurios equivocada para la evolución de las aves. Tal es el poder de querer creer que su teoría es verdadera.

En los siguientes cuatro capítulos, Wells se ocupa de los conocidos íconos de Darwin, los pinzones, los fósiles de caballos, las moscas de la fruta mutantes de cuatro alas, y el ícono supremo: los diagramas del cambio progresivo desde criaturas similares al mono a seres humanos plenos. Como los anteriores, estos íconos resultan ser mucho menos de lo que sugieren los libros de texto. En cada caso, como en los seis discutidos previamente, hay suficientes expertos dispuestos a exponer la falta de evidencia para cada ícono. Pero permanecen como elementos básicos en el arsenal de evidencias a favor del proceso evolucionista. Los fósiles de caballos y la evolución humana resultan ser también indicadores de la dificultad que tiene la evolución para separar preferencias filosóficas de las conclusiones sacadas de la evidencia.

En el caso de los escritores de los libros de texto, ocurre una de dos cosas: o ignoran los datos actuales -- lo que lo lleva a uno a ser escéptico con relación a la precisión del resto del libro de texto -- o están voluntariamente distorsionando la evidencia a fin de presentar un frente unido en cuanto a la objetividad de la evolución. Lamentablemente, para nuestros niños, Wells puede ofrecer citas directas que indican que al menos algunos no ven problema alguno en incluir datos engañosos o falsos a fin de establecer una proposición. Después de todo, sabemos que la evolución es verdadera, así que solo porque no tengamos historias fáciles para contar, no significa que no estén allá afuera esperando ser contadas.

Reacciona la comunidad académica científica
El razonamiento detrás de estos íconos de la evolución expone gran parte de la historia clásica de la teoría evolucionista como mitología más que ciencia. Y si estos diez íconos han sido considerados como la mejor evidencia a favor de la evolución, toda la historia necesita ser cuestionada y tiene que rendir cuentas ante la evidencia. Será interesante observar la reacción de la comunidad evolucionista ante estas revelaciones.

El propagandista evolucionista Eugenie Scott habría ya predicho que el libro será un "verdadero dolor en el trasero" para los profesores de Biología. ¿Podrá la comunidad científica responder con un mea culpaapropiado, o habrá una batería de excusas y ofuscaciones? Predigo lo último. En los últimos diez años, el sistema evolucionista ha estado dedicando un gran esfuerzo a demostrar que la evolución está confirmada en tal grado como para estar más allá del disenso racional. Organizaciones como National Academy of Sciences (Academia Nacional de Ciencias),National Association of Biology Teachers (Asociación Nacional de Profesores de Biología) yNational Center for Science Education (Centro Nacional para la Educación de Ciencia) han hecho mucha presión a favor de la integridad científica de la historia evolucionista clásica. Han sostenido la mayoría de estos diez íconos, si no todos, como las principales columnas de la evidencia inexpugnable a favor de la evolución.

La evolución es el principal fundamento de la cosmovisión naturalista, presentada por muchos en la comunidad académica como la única visión científica -- y, por lo tanto, objetiva -- de la realidad. Sin la evolución, el naturalismo filosófico no puede sostenerse. Como ha dicho Richard Dawkins, Darwin hizo posible que uno fuera un ateo intelectualmente satisfecho.(2) Sin la evolución, la cosmovisión naturalista está en serios problemas. Por lo tanto, se puede esperar que la comunidad científica se reconcentre ferozmente detrás de la historia de la evolución. Cómo lo harán exactamente, será muy interesante de ver. Icons of Evolutionayudará a sacar al sistema evolucionista de detrás del bastión protector de su autoridad y forzarlo a defender su teoría en base a la evidencia. Esta es una lucha que creo que deberá perder con el tiempo ante el tribunal de la opinión científica y pública.

Hay dos problemas menores pero desafortunados con el texto. El primero, en realidad un problema de diseño del libro, tiene que ver con la dificultad para encontrar las inscripciones de algunas ilustraciones y distinguirlas del texto común. El segundo, tiene que ver con una discusión innecesariamente incendiaria sobre el apoyo monetario que recibe la evolución de dos instituciones apoyadas por impuestos de EE.UU.: National Institutes of Health y National Science Foundation. Si bien la discusión de Wells es precisa, aparece como envidia, y podría brindar un blanco conveniente para que los propagandistas evolucionistas descarten el libro sin tratar la evidencia.

Aparte de estos problemas, Icons of Evolution es una obra trascendental, y merece ser leída y estudiada por todos quienes tengan un interés en la controversia que rodea no solo la enseñanza de la evolución sin también la teoría de la evolución misma.

Notas
1.     "El término 'explosión' no debería tomarse demasiado literalmente, pero en términos de la evolución sigue siendo muy dramático. Lo que significa es una rápida diversificación de la vida animal. 'Rápida', en este caso, significa unos pocos millones de años, comparado con las decenas o aun centenas de millones de años que son más típicos . . ." Simon Conway Morris, Crucible of Creation,(Oxford: Oxford University Press) 1998, p. 31.
2.     Richard Dawkins, The Blind Watchmaker, New York, NY: W. W. Norton, 1986, p. 6.

© 2001 Probe Ministries. Todos los derechos reservados.
Traducción: Alejandro Field Para el breve resumen del libro.
La reseña es de la fuente: http://www.creacionismo.net
Recopilación Edgar Ramírez para: www.culturacristiana.org

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