viernes, 21 de octubre de 2011

La medicina darwinista: Una receta para el fracaso


Aunque el campo de la medicina experimentó grandes progresos en el siglo 20, también cayó en errores y en atrocidades evidentes a causa de la introducción del pensamiento evolucionista. Los reveses sufridos por una profesión ya son cosa mala, pero miles de pacientes «tratados» con principios de medicina darwinista sufrieron innecesariamente, experimentando confusión, intervenciones quirúrgicas dolorosas, e incluso la muerte.

El darwinismo impulsó la eugenesia en la práctica médica
El ejemplo más notorio de ello es que muchos médicos impulsaron la adopción y práctica de la eugenesia. En un intento de mejorar la composición genética general de la raza humana, los eugenistas criaron selectivamente a personas biológicamente «superiores» y eliminaron forzosamente defectos genéticos mediante la esterilización, el aborto o la aplicación de la eutanasia a personas «inferiores».

Esta práctica puede ser atribuida directamente a la medicina darwinista.1 Muchas vidas fueron destruidas durante la primera materialización a gran escala de la creencia de Darwin de que «con una certidumbre casi total las razas civilizadas del hombre exterminarán, y sustituirán, a las razas salvajes por todo el mundo».2

Cómo la eugenesia consiguió el respaldo del ámbito de la medicina
Los métodos que emplearon los eugenistas para alcanzar prestancia científica sirvieron como prototipos para introducir otras ideas evolucionistas en la medicina. Nuevas revistas científicas comoAnnals de Eugenics y Eugenics Quarterly proporcionaron foros para una discusión intelectual revisada por pares. Las principales revistas científicas de la época también promovían la eugenesia.

El consenso científico y académico, incluyendo eminentes profesores de la Universidad de Harvard y de la Facultad de Medicina de John Hopkins, promovieron la eugenesia como la perspectiva de los pensadores más progresistas del campo científico.3 En 1912, 1921 y 1932 se celebraron Congresos Internacionales de Eugenesia, a los que asistieron algunos de los científicos más destacados del mundo. A los defensores de la eugenesia se les otorgaban los más altos honores académicos, mientras que a los disidentes se les ninguneaba.
Ilustración del Segundo Congreso Internacional de Eugenesia, 1921

Estas acciones fueron dando a la eugenesia una apariencia de respetabilidad científica, a lo que siguió su aceptación en el campo de la medicina. ¿Cual fue el resultado? En los Estados Unidos, más de 70.000 personas fueron víctimas de la esterilización, incluyendo 8.000 intervenciones sólo en Lynchburg, Virginia.4 En otros muchos países, entre ellos Alemania como el más notorio, incontables millares sufrieron el horror de la eugenesia.

Los defensores del darwinismo impulsaron innecesarias intervenciones quirúrgicas para extraer «órganos vestigiales»
Incluso aquellos pacientes que tenían la fortuna de poder ser considerados «aptos» no necesariamente se libraban de la acción del bisturí. Debido a la obra de Darwin El Linaje del Hombre, el apéndice llegó a ser considerado de manera general como un órgano rudimentario sin valor alguno, un sobrante de los antecesores herbívoros del hombre. Esto condujo a un error fundamental que se mantuvo durante décadas en la medicina darwinista: el pensamiento de que la gente se encontraría mucho mejor sin ciertos órganos, aunque fuesen perfectamente sanos.

Para mediados del siglo 20 se habían realizado miles de intervenciones quirúrgicas «profilácticas», basadas en la suposición de que «cuanto antes se extrajesen [los apéndices vestigiales], tanto mejor para cada uno».5 Un comunicado de prensa de la Facultad de Medicina de la Duke University en 2007 planteó un desafío a este ingenuo punto de vista: «Durante mucho tiempo denigrado como vestigial o inútil, el apéndice parece ahora tener una razón de ser —como “refugio” para las bacterias beneficiosas que viven en el intestino humano».6

Como reacción al descubrimiento de Duke, un profesor de bioquímica dijo que esta posible función bacteriana «tiene sentido desde un punto de vista evolucionista».7 La suerte médica del apéndice sigue siendo incierta, pero, afortunadamente, los avances médicos publicados abogan ahora por que la eliminación de las amígdalas se realice a condición de pruebas basadas en evidencias clínicas8 —característica ésta totalmente inexistente en la medicina darwinista.

Prejuicios darwinistas que han obstaculizado la investigación médica
El concepto de los órganos vestigiales en la medicina darwinista ha retardado también la investigación en medicina, porque hay poca motivación para estudiar estructuras «inútiles». Esta errónea creencia ha impactado incluso a los niveles celulares y moleculares. La Universidad de Stanford comunicaba en 1998 acerca de ciertos leucocitos que hasta ahora habían sido mayormente pasados por alto por los inmunólogos. ¿Por qué? Las células NK (o células asesinas naturales), eran «consideradas por parte de algunos como un residuo arcaico del primitivo sistema inmunológico de los mamíferos».9 La función del apéndice, las células NK, el supuesto «ADN basura» y otras áreas de provechosa investigación médica siguen obstaculizadas por las asfixiantes suposiciones de la medicina darwinista.

Los cursos de medicina darwinista carecen de relevancia médica
Ignorando el mal historial médico del darwinismo, algunos científicos proponen ruidosamente la introducción de un nuevo curso en las facultades de medicina: La medicina darwinista. Dos ruidosos proponentes, George Williams de la Universidad Estatal de Stony Brook, y Randolf Nesse de la Universidad de Míchigan, mantienen que:

La biología evolutiva ... no ha recibido realce en el plan de estudios de medicina. Esta es una situación desafortunada, porque nuevas aplicaciones de los principios evolutivos a los problemas médicos muestran que los progresos serían incluso más rápidos si los profesionales médicos estuvieran tan compenetrados con Darwin como lo han estado con Pasteur.10

Las contribuciones de Pasteur a la medicina, realizadas con total independencia de suposiciones evolucionistas, son legendarias. Dirigió sus investigaciones a campos que han llevado sin duda alguna a salvar millones de vidas.

En comparación con la investigación seminal de Pasteur, el enfoque darwinista de la medicina y las explicaciones que se derivan del mismo son insignificantes. El biólogo evolutivo de Cornell Paul Sherman aboga por un método que examine si los síntomas son «adaptaciones útiles» o verdaderas patologías.

Por ejemplo, una fiebre ligera … es frecuentemente la respuesta natural del organismo a la infección. Los estudios demuestran que una fiebre ligera lleva a plazos más breves de recuperación. ... Con este conocimiento ... un médico podría sugerir que soportar una fiebre ligera es la mejor manera de curar una enfermedad. ... [Sherman] observaba que un enfoque darwinista de la medicina añade a la caja de herramientas del médico para ofrecer una gama más amplia de tratamientos, incluyendo en determinadas ocasiones aconsejar a un paciente que ayude al sistema evolucionado del organismo para que realice la curación.11

Las teorías darwinistas más actuales sobre la enfermedad incluyen: 1) El daltonismo ligado al cromosoma X evolucionó para ayudar a los cazadores varones paleolíticos para ver el camuflaje; 2) la comezón asociada con las picaduras de insectos evolucionó para que los humanos evitasen ser picados; 3) la miopía puede resultar de una interacción entre genes y la característica del trabajo a poca distancia de las sociedades cultas; 4) la salivación, el lagrimeo, la tos, los estornudos, los vómitos (especialmente «las náuseas del embarazo»), y la diarrea evolucionaron para expulsar sustancias nocivas y agentes microbiológicos; y 5) la repugnancia natural de los seres humanos hacia la basura, las heces, el vómito y la purulencia es una defensa evolucionada contra el contagio.12

Sin embargo, el método darwinista se reduce a poco más que realizar observaciones de señales y de síntomas y adjuntarles cuentos evolucionistas sin demostrar, en una táctica de propaganda especiosa. Se publican explicaciones fantasiosas en revistas de consenso con revisión por pares que contienen sólo una fracción del rigor científico de los artículos médicos que aparecen en publicaciones como Journal of the American Medical Association New England Journal of Medicine. Estas «percepciones» difícilmente pueden compararse con la relevancia de la obra de Pasteur.

La medicina darwinista carece de valores clínicos
La medicina darwinista no añade nada a la caja de herramientas del médico. Por ejemplo, el único aspecto darwinista de la interpretación que hace Sherman de la interacción observada entre infección y fiebre es su totalmente inexplicable suposición de que la fiebre es una respuesta evolucionada. La mayoría de los médicos ya sabían qué fiebres se deben tratar.

Estas explicaciones no cumplen normas científicas aceptadas porque no pueden someterse a prueba. Además, los investigadores médicos serios no dedicarían tiempo a tales cosas porque su contribución a la medicina carece de valor. Incluso observaciones supuestamente beneficiosas de la selección natural como la resistencia bacteriana a los antibióticos y la ventaja de la anemia drepanocítica en heterocigotos no se basan en la medicina darwinista, sino que fueron realizadas en el contexto de las ciencias básicas relevantes de la microbiología y de la genética molecular.

La medicina darwinista no tiene valor predictivo
Es también importante observar que ninguna de las explicaciones darwinistas integran (o aun menos se basan en ensayos de) la filogenia ni en ningún desarrollo evolutivo físico real del organismo mismo. Dado el largo tiempo para el desarrollo de nuevos medicamentos, una verdadera prueba sería una predicción darwinista —basada exclusivamente en la filogenia evolutiva del hombre— de una nueva enfermedad actualmente no observada para la que las compañías farmacéuticas debiesen comenzar a desarrollar un tratamiento. Hasta el presente, no se ha realizado ninguna predicción de esta clase.

Esta carencia, junto con unas mayores necesidades de la enseñanza de nueva investigación médica, es la posible razón de que la medicina evolutiva esté excluida de todos los planes de estudio de las facultades americanas de medicina. «Añadamos a esto que esta escuela de pensamiento no ha proporcionado hasta el presente ningunos descubrimientos clínicamente útiles, y veremos por qué las facultades de medicina no sienten ningún interés», admitía el proponente de la medicina evolutiva Stephen Lewis.13

Conclusión
Muchos de los gigantes de la medicina —Edward Jenner, Gregor Mendel, Louis Pasteur, Howard Florey y Ernst Chain, Selman Waksman— realizaron un trabajo pionero (incluyendo los campos de la genética y de la resistencia antimicrobiana) a la vez que rechazaban el darwinismo o lo pasaban totalmente por alto. La medicina darwinista es una impostura. Se apoya sobre las espaldas de verdaderos investigadores, reviste sus descubrimientos médicos fundamentales con cuentos evolucionistas, y luego los reivindica como propios, a la vez que desvía sumas de subvenciones apartándolas de la investigación médica rigurosa. El legado de las ideas de Darwin a la medicina va de lo irrelevante a lo calamitoso. Pero más allá de la pérdida de tiempo, de talentos y de recursos de la comunidad médica, el legado más permanente de Darwin a esta disciplina bien puede ser el sufrimiento de aquellos a los que la medicina está llamada a sanar.

Referencias
  1. Weikart, R. 2004. From Darwin to Hitler: Evolutionary Ethics, Eugenics, and Racism in Germany. Nueva York: Palgrave Macmillan. Edwin Black documenta el programa americano de crianza selectiva y de esterilización forzada en War Against the Weak: Eugenics and America's Campaign to Create a Master Race.
  2. Darwin, C. 1901. The Descent of Man. Londres: John Murray, 241-242.
  3. Chesler, E. 1992. Woman of Valor: Margaret Sanger and the Birth Control Movement in AmericaNueva York: Simon & Schuster.
  4. Wieland, C. 1997. The Lies of Lynchburg. Creation. 19 (4): 22-23.
  5. Rabkin, W. The Pros and Cons of Tonsillectomy. South African Medical Journal. 8 enero 1955, 30.
  6. Appendix Isn't Useless at All: It's a Safe House for Bacteria. Comunicado de prensa de Duke, 8 octubre 2007.
  7. Appendix May Produce Good Bacteria, Researchers Think. Associated Press, 5 octubre 2007.
  8. Clinical Indicators Compendium. American Academy of Otolaryngology-Head and Neck Surgery. Disponible en línea en entnet.org.
  9. Weidenbach, K. Natural-born killers: An immunologic enigma solvedStanford Report. comunicado de prensa de Stanford University, 14 enero 1998.
  10. Williams, G. y R. Nesse. 1991. The Dawn of Darwinian Medicine. The Quarterly Review of Biology66 (1): 2.
  11. Ramanujan, K. Intelligent design? No smart engineer designed our bodies, Sherman tells premeds in class on Darwinian medicineComunicado de prensa de Cornell University, 7 diciembre 2005.
  12. Rannala, B. 2003. Evolving Health: The Origins of Illness and How the Modern World Is Making Us Sick. Journal of the American Medical Association. 289 (11): 1442-1443; Nesse, R. M. y G. C. Williams. 1994. Why We Get Sick. Nueva York: Random House.
  13. Baker, M. Darwin in medical schoolStanford Medicine Magazine. verano de 2006.




* El Dr. Guliuzza es representante nacional de ICR.

Citar este artículo: Guliuzza, R. J. 2009. Darwinian Medicine: A Prescription for Failure. Acts & Facts. 38 (2): 32.

Este artículo se publicó originalmente en febrero de 2009. «Darwinian Medicine: A Prescription for Failure», Institute for Creation Research, http://www.icr.org/article/darwinian-medicine-prescription-for-failure (acceso el 3 de marzo de 2009).



Traducción del inglés: Santiago Escuain
© Santiago Escuain 2009, por la traducción
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