Las Mutaciones

Escrito por Dr. Ernesto Contreras

Los avances en la Genómica (ciencia que estudia los genes), la Biología molecular (ciencia que estudia la estructura y comportamiento de las biomoléculas) y la tecnología, principalmente el microscopio electrónico, han permitido que en los últimos 20 años, se haya logrado provocar múltiples mutaciones en organismos como bacterias, plantas (cereales transgénicos), e insectos, como la mosca de la fruta; así como la clonación de mamíferos: ratones, chimpancés y ovejas, como la famosa Dolly.

Con todos estos conocimientos y el descubrimiento de los virus, bacteriófagos, viroides, virusoides y priones, que sin estar vivos parasitan células y controlan su funcionamiento forzándolas a replicarlos (hacer copias de ellos), ya se tienen más que suficientes conocimientos para saber queninguno de ellos, a pesar de múltiples manipulaciones genéticas, pueden evolucionar a otra especie.

En nuestros tiempos, la teoría de la evolución sigue enseñándose oficialmente a pesar de que miles de descubrimientos científicos han confirmado, incontrovertiblemente, que por ser todos los seres vivos tan extremadamente complicados y tener rasgos como simetría, función, utilidad y belleza entre otras cosas, necesariamente se debe aceptar que fueron diseñados y creados, y que no son un producto de la casualidad, ni de la evolución.

Se llama Lamarckismo, de Jean Baptiste Pierre Amtoine De Monet, caballero de Lamarck (1744 a 1829), a la enseñanza de cómo el medio ambiente puede provocar las mutaciones. Por ejemplo, que la jirafa para sobrevivir, desarrolló el cuello largo a través de muchas generaciones, porque necesitaba comer de las hojas solo disponibles en los árboles más altos.

Por otro lado, Darwin aseguró que:

“El mundo está y ha estado en constante cambio desde su origen, por lo que el proceso de evolución es permanente y gradual y todos los organismos con semejanzas entre sí, seguramente descienden de un antepasado común. La evolución se da porque en cualquier región natural, los individuos de una especie enfrentan condiciones adversas a su supervivencia, como escasez de alimento y de morada, enfermedades, accidentes, depredadores y cambios climáticos violentos, y que los organismos que se logran adaptar, transmiten nuevas capacidades a su descendencia, creando nuevas especies.

Cuando según él, aparecen nuevas y diferentes especies en una misma región, se le llama especiación simpátrica, y cuando aparecen en regiones separadas, se le llama especiación alopátrica.

Sin embargo, actualmente se sabe que los cambios adquiridos por la adaptación manifestada en circunstancias especiales, o por la rarísima adición de información genética favorable, aunque se transmita a la descendencia expresándose en características nuevas y permanentes, nunca propicia el cambio de una especie a otra. La verdadera sobrevivencia del más fuerte es la que permite la preservación de la especie a base de mutaciones “horizontales” (dentro de la misma especie).

Esto y no la evolución, ocasiona la llamada descendencia modificada o fortalecida que permite desarrollar mejores variedades de cereales, ganado, aves y otros animales.

Sin embargo, el 99.99% de las veces las mutaciones genéticas en las células (como las provocadas la radiactividad), ocasionan daños severos, incapacidad, transformación cancerosa y hasta la muerte de la célula o su descendencia inmediata, cuando estos daños rebasan la capacidad del ADN de repararse, pero prácticamente nunca se integran al genoma como cambios permanentes y heredables.

Hablando sobre las mutaciones favorables, uno de los pilares fundamentales en los que se sustenta la teoría de la evolución, el científico Luigi Cavalli-Sforza, el famoso genetista de la Universidad Stanford (quien encabezó el proyecto del genoma humano) dice:

“La evolución resulta por la acumulación de nueva información. Las mutaciones genéticas son espontáneas y por azar, rara vez son benéficas y más frecuentemente son inconsecuentes o perjudiciales.”

El conocido evolucionista Pierre Paul Grassé (libro: La Evolución De Lo Viviente. 1977) hablando de las mutaciones como una fuerza inefectiva para la evolución, agrega:

“independientemente de lo numerosas que sean, las mutaciones no producen ningún tipo de evolución. Que las mutaciones que le permiten a los animales y a las plantas satisfacer sus necesidades, aparezcan tan oportunamente (por casualidad), parece difícil de creer.”

Ernst Mayr, quien indudablemente es considerado el más eminente taxonomista evolucionista en el mundo, dice:

Las mutaciones benéficas realmente son raras.”

Y Crow y Cartwright concluyen:

“Las mutaciones que afectan el fenotipo (aspecto exterior del organismo) casi siempre son perjudiciales.”

Thomas H. Morgan ganó un premio Nobel en 1933 por sus estudios durante más de 25 años, en la mosca de la fruta (Drosophila melanogaster). A ésta, durante años, se le ha sometido a radiaciones, sustancias químicas y agentes biológicos (virus) con el fin de causarle mutaciones, pero sólo se han logrado cambios dentro de la misma especie o monstruosidades en la descendencia, pero nunca han logrado transformarla en una nueva especie no perjudicial.

Nunca se ha visto en la naturaleza que aparezca una nueva especie, y nunca se han descubierto en los fósiles, formas intermedias o “eslabones perdidos” que sugieran que alguna vez, un especie evolucionó a partir de otra. Para terminar, mencionemos que en una conferencia, el Paleontólogo de Harvard Stephen Jay Gould (1985), habló del tema así:

“Una mutación no produce en gran cantidad, nueva materia prima. No se hacen nuevas especies a base de mutar las existentes. Es una idea popular que la evolución es producto de mutaciones al azar, pero las mutaciones no son la causa de los cambios evolutivos.”

Georges Wald (1906 A 1997), investigador de la Universidad de Harvard, ganador en 1967 del premio Nóbel de medicina y fisiología por sus trabajos en la bioquímica de la visión, declaró:

“En cuanto al origen de la vida en esta tierra, sólo hay dos posibilidades: Creación o generación espontánea. No hay una tercera forma. La generación espontánea fue refutada hace 100 años, con los trabajos de Redi (1688), Spallanzani (1780) y Pasteur (1860); pero eso nos lleva únicamente a otra conclusión: La creación sobrenatural. Esta no podemos aceptarla por razones filosóficas y personales; por tanto, escogemos creer lo imposible: Que la vida surgió espontáneamente, por causalidad.”

Wernher Von Braun (1912 a 1977), exdirector de la NASA, dijo:

“Mientras más estudiamos el espacio, más convencido estoy del ordenado control de Dios sobre un universo aparentemente infinito. Es tan difícil entender a un científico que no reconoce la presencia de Dios, como lo es comprender a un teólogo que niegue los avances de la ciencia.”

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