Las muelas del juicio no son vestigiales


Un argumento muy común de los darwinistas es que las muelas del juicio son una prueba de la evolución del hombre.

¿Por qué tenemos muelas del juicio si muchas veces nos las tienen que extirpar? Además, en el caso de que no nos las quitaran, algunas veces pueden mover o torcer a los otros dientes. ¿Es cierto que son entonces una prueba de la evolución del hombre?

Las muelas del juicio, como todos sabréis, son los terceros molares (las de color azul claro):



y son los últimos en aparecer en la boca, alrededor de los 20 años de edad (por eso se les llama muelas del juicio, porque es cuando se supone que las personas alcanzan la madurez mental). Aunque también hay casos de personas a las que no les llegan a salir nunca dichas muelas.

En algunas personas las muelas del juicio generan problemas al salir, por falta de espacio en la boca o por la posibilidad de que salgan en un ángulo inadecuado.

En la web de la Asociación Americana de Cirujanos Orales y Maxilofaciales nos dicen que en general se debe a que no hay suficiente espacio en la boca para salir.

¿Y por qué no hay suficiente espacio en la boca?

Aquí es donde entran en juego las fantasías darwinistas, interpretando la realidad según su paradigma del siglo XIX y haciéndolo ajustar como sea, aún sin evidencias científicas, a su cosmovisión engañosa.

En los casos en los que afecta a la medicina aún es más grave, ya que al buscar falsas explicaciones retrasan el avance de la verdadera ciencia e impiden la búsqueda de verdaderas soluciones, como veremos en este post. 

Vamos a ver qué "cuentos" nos cuentan los darwinistas sobre las muelas del juicio.

Pongo un ejemplo extraído de la Wikipedia porque expresa lo que comúnmente se dice sobre las muelas del juicio, como prueba de la evolución:


Las muelas del juicio son vestigios de los terceros molares que los ancestros de los humanos actuales utilizaban para masticar vegetales. El postulado común es que los cráneos de los antepasados ​​humanos tenían grandes mandíbulas con más dientes, que fueron utilizadas posiblemente para ayudar a masticar el follaje con el fin de compensar su falta de capacidad para digerir eficientemente la celulosa que forma la pared celular de las plantas. Como las dietas humanas han cambiado, evolucionaron gradualmente pequeñas mandíbulas , sin embargo los terceros molares o "muelas del juicio", siguen desarrollándose comúnmente en las bocas humanas. [18] La agenesia de los terceros molares varía en las poblaciones humanas desde prácticamente cero en los aborígenes de Tasmania a casi el 100% de los indígenas mexicanos. [19] La diferencia está relacionada con el gen PAX9 (y tal vez otros genes). [20]

Fijaos en lo "científico que resulta todo": 

  • "El postulado común" : ¿desde cuándo la ciencia se hace por consenso? ¿Tiene que estar la mayor parte de los científicos de acuerdo para que algo sea verdad? ¿No era la ciencia clara, limpia, prístina, basada en la evidencia? Ja, ja (perdonad que me ría)
  • "Posiblemente": otra palabra muy científica y muy poco especulativa.
  • "Y tal vez otros genes": ¡¡¡qué decir!!!!
Sí, ya sé que es la wikipedia, pero es que refleja la opinión común sobre este tema.

Pero esto que nos cuenta la wikipedia en este apartado es sólo una explicación. Las razones que nos dicen los darwinistas son variadas y diferentes, todo les vale con tal de justificar su cosmosivión materialista.

Estos otros por ejemplo nos dicen que las muelas del juicio eran una especie de "reserva" que servía a nuestros ancestros como reemplazo de las muelas cuando perdían otras muelas:



Tener 32 dientes con la capacidad de masticar era una gran ventaja en este punto, sobre todo porque el hombre primitivo no visitaba al dentista con la regularidad que hacemos hoy en día; los terceros molares pueden haber jugado un papel de respaldo importante cuando los dientes se perdían o desgastaban.
Me pregunto yo: si el hecho de tener unas muelas de reserva fuese tan ventajoso evolutivamente, ¿por qué no tenemos varias filas de dientes? Así no nos importaría que alguno se nos cayera, siempre tendríamos dientes de sobra. O más aún: ¿por qué no tenemos dientes que van reemplazando a los dientes antiguos cada pocos años? Algo parecido a los dientes de leche en los niños. Supongo que la evolución no está por la labor.... tendremos que esperar unos pocos millones de años más.

También, por si acaso el argumento de las muelas de reserva fuera una tontería, nos dicen que las mutaciones hicieron que nuestros cerebros se hicieran más grandes y las mandículas más pequeñas. Por ese motivo no tenemos suficiente espacio en la boca para tantos dientes y nos causan problemas: problemas con las muelas del juicio al salir, apiñamiento de dientes,maloclusiones, etcétera.

http://health.howstuffworks.com/human-body/parts/no-wisdom-teeth1.htm
Después de eso, los cerebros se hicieron más grandes y las mandíbulas se empequeñecieron. Los investigadores aún no saben exactamente a ciencia cierta qué fue primero, aunque en el año 2004, un equipo de la Universidad de Pensilvania anunció que habían descubierto un gen llamado MYH16. Las mutaciones en este gen conducen a mandíbulas más pequeñas, que puede haber sido el factor que permitió que creciera el cerebro del hombre primitivo [fuente: Wilford]. Sea lo que fuere, el ​​cambio disminuyó la cantidad de espacio disponible para los dientes en la boca.

El argumento que nos dicen que el cambio en la dieta modificó nuestras dentaduras para hacerlas más pequeñas fijaos en que es lamarkismo, no darwinismo.

Es el mismo razonamiento que seguimos en el caso del apéndice (ver segundo argumento):

Los darwinistas creen que esta disminución de tamaño va a ser heredable. Es decir, que las generaciones sucesivas van a adquirir la característica de una mandíbula más pequeña y menor número de dientes y van a transmitir esta característica a su descendencia.

¿Y por qué iban a hacerlo? ¿Es que acaso es un factor determinante para la supervivencia el tener una mandíbula más pequeña que el resto de tus congéneres? ¿Los hace más aptos?

Dado que la respuesta a esta pregunta es un NO rotundo, los darwinistas deben apañárselas de alguna manera para disfrazar la realidad.

¿Sabéis lo que dice a este respecto este profesor de evolución humana?

Las hembras humanas prefieren machos con caras más pequeñas y más femeninas como compañeros a largo plazo.

Esto produce gran hilaridad. Si es que hay "hestudios zientíficos" para todo. Si esto fuera verdad, habría que preguntarse cómo es que llenan portadas de revistas estos señores:



Nos tratan prácticamente como robots o como animales en estos "hestudios zientíficos". Como si no hubiera más cosas a tener en cuenta cuando alguien se enamora que el simple atractivo físico. En fin... no sigo porque hoy el tema no va sobre eso.

Este post que os acabo de enlazar del profesor de evolución humana además hace referencia al siguiente artículo:


que se basa en la "medicina darwinista" y nos dice que la evolución cultural y biológica ha disminuido nuestra dependencia de todos los tipos de dientes, particularmente las muelas del juicio. Antes, en los humanos prehistóricos (siempre según este artículo de Silvestri y Singh) las muelas del juicio tenían un sentido, pero en los últimos cien años ya no tienen sentido, considerando además que causan dolores y problemas. Como conclusión propone (como metodología potencial sugerida) eliminar estas muelas del juicio en los niños pequeños antes de que se formen mediante láser, teratógenosácido retinoico o citral.

Esto es lo que ocurre cuando se contemplan los problemas médicos desde la perspectiva darwinista.

Si la medicina busca el verdadero origen de nuestros problemas para identificarlos, se podrán corregir y evitar que les ocurran los mismos problemas a otras personas.

Pero si contemplamos los problemas desde un punto de vista darwinista no vamos a encontrar las verdaderas soluciones a los problemas, ya que al diagnosticar erróneamente el origen del problema, nos encontramos con una solución falsa (en este caso evitar que se formen las muelas del juicio mediante métodos como el uso de teratógenos)

Este artículo de Silvestri y Singh es criticado aquí, por si queréis verlo:


Y sobre las muelas del juicio, ¿qué dice el artículo de Science (VOL 336 25 de mayo 2012) que analizábamos en el post anterior y tratamos solamente la parte referida a la caries?

Pues el artículo pretende enlazar los problemas dentales de los humanos actuales con la evolución. Y sin embargo, logra todo lo contrario, como vamos a ver.

Expone las conclusiones de un análisis de Robert Corruccini, de la Southern Illinois University en Carbondale, quien ha revisado 20 años de investigación sobre diferencias interculturales en oclusión, comparando por ejemplo la dieta de los aborígenes australianos en los años 1940 y la dieta de los dientes de los habitantes de la prehistoria con la actual.

Este investigador dice que las enfermedades de las encías y la maloclusión eran sorprendentemente raras en los dientes prehistóricos.

Jerome Rose de la Universidad de Arkansas dice que la dieta basta de los antiguos egipcios (en la que comían mucha fibra) tenía un impacto positivo en el desarrollo de la mandíbula. Los esfuerzos al masticar estimulaban el crecimiento del hueso alveolar, la fina capa de hueso alrededor de las raíces de los dientes, lo que causa que las mandíbulas inferiores de los niños crezcan más robustas y largas, con poca sobremordida o maloclusión. Como resultado, cuando los antiguos egipcios cerraban sus mandíbulas, los incisivos superiores e inferiores (los cuatro dientes frontales) se encontraban filo con filo, con un buen espacio entre los dientes en sus robustas caras. La gente de hoy en día que come dietas más blandas tiene una mordida con "configuración de tijeras", en la cual los incisivos superiores sobresalen sobre los incisivos inferiores, debido a que la mandíbula inferior es más pequeña que la superior.

Hoy en día 9 de cada 10 adolescentes en los EEUU tienen alguna maloclusión (problemas en la manera en que los dientes superiores e inferiores se ajustan entre sí) y la mitad se podría solucionar mediante ortodoncia, según dice Robert Corruccini.

La impactación de los terceros molares, o muelas del juicio, ocurre 10 veces más frecuentemente en las personas que tienen una dieta de la era industrial que en cazadores-recolectores. 

Corruccini dice: "Nuestras mandíbulas están infradesarrolladas debido a que los alimentos ablandados, altamente procesados, no proveen la necesaria resistencia a la masticación para estimular el crecimiento normal de la mandíbula durante la infancia".

Según dice el artículo de Ann Gibbons en Science, a medida que los investigadores del congreso de Durham (ver post anterior) revisaban los datos, se fue haciendo más claro que el mayor desafío para nuestros dientes no fue la transición inicial hacia la agricultura, como muchos investigadores pensaban. En realidad fue la Revolución Industrial (mencionado también en el post anterior) y posteriormente el cambio que hubo en los años 1980 con la introducción de azúcares refinados en las comidas procesadas, como el sirope de maíz de alto contenido en fructosa en los refrescos (sodas).

"La caries y la maloclusión no son un problema neolítico, sino industrial", dice Kevin Boyd, dentista pediatra en el Children's Memorial Hospital en Chicago.

Fijaos que en esto también coincide el artículo de Silvestri y Singh:
La gente prehistórica probablemente no tenía las infecciones que se asocian hoy en día con los terceros molares impactados y parcialmente impactados.[25] Aunque la caries y las enfermedades periodontales estaban extendidas, [26] la evidencia sugiere que las patologías dentales eran relativamente bajas.[27]
Os dejo el enlace al número [26] por si queréis mirar el abstract:


Y Silvestri y Singh también coinciden en el siguiente párrafo con lo que dicen en la revista Science:
Hacia el final del siglo XVII, la gente experimentó un aumento dramático en la frecuencia de las enfermedades dentales, muy probablemente como resultado de un cambio dramático en el estilo de vida y en las dietas. [25],[29],[30]
Desde ese momento hasta la llegada de la odontología moderna a principios del siglo XX, hubo una aceleración dramática en la tasa de las enfermedades dentales asociadas no sólo con los terceros molares, sino también con todos los otros dientes.

Increíble pues que en este artículo nos sigan diciendo que hay que buscar una causa relacionada con la evolución cuando ellos mismos nos dicen que en la antigüedad apenas se producían y que hubo un incremento de estos problemas primero en el siglo XVII y después en el siglo XX.

Bien, por lo menos en Science los médicos que se citan sí que buscan unas soluciones más orientadas a corregir el problema de origen y no sólo a tratar los síntomas:

Corruccini admitió que ha emergido una rama "alternativa" de "odontología evolutiva" (¿por qué en Science lo llaman así? ¿qué tienen que ver los cambios en el estilo de vida con la evolución?) en la que los niños hacen ejercicios bucales y llevan dispositivos que ponen una fuerza más fuerte en sus mandíbulas en crecimiento.

Peter Ungar de la Universidad de Arkansas en Fayetteville admitió alimentar a sus propios hijos concecina ("beef jerky" en el original) para aumentar los esfuerzos de masticación en sus mandíbulas en desarrollo.

Sin embargo Ungar dice que aún se está debatiendo sobre si estos métodos reducen o no la sobremordida.

También dice Ungar: "Un entendimiento de esta discordancia (entre las dietas y los estilos de vida tradicionales y modernos) puede informar a la investigación clínica y finalmente a la práctica dental y a la ortodoncia".

El artículo de Science acaba achacando el problema a la evolución, como decíamos en el post anterior:
Por ahora, una cosa está perfectamente clara: nuestros dientes no han evolucionado una defensa contra los refrescos (sodas). "La gente debería entender que la evolución no es tan rápida como los cambios culturales que estamos viendo"- dice Cucina.
Pero fijaos en que por culpa de su cosmovisión darwinista acaban viendo el origen de nuestros males como un producto de la evolución. Ellos mismos están hablando de que ha habido un cambio en el estilo de vida comparado con la antigüedad, de que los alimentos más blandos que estamos comiendo hoy en día en la era industrial pueden afectarnos al desarrollo de nuestras mandíbulas y dentaduras... ¡y siguen obcecados en que el problema tiene que ver con la evolución!

Nos ponen el ejemplo de los antiguos egipcios que tenían buenas dentaduras y una dieta basta, rica en fibras. ¿En qué hemos evolucionado respecto a ellos? ¿Por qué siguen diciendo que el origen de nuestros males tiene que ver con la evolución?

Como nos dicen aquí:

Toda esta información nos lleva a una posible solución del problema: Hay que evitar la dieta blanda tipo "puré de patata", que apenas requiere dientes para comerla.
Al igual que muchos seres humanos son cada vez menos dependientes de los músculos para transportarse (muchos de nosotros conducimos a casi todas partes, incluso para ver a un vecino que vive a una manzana de distancia), se podría argumentar que la extirpación quirúrgica del tejido muscular excesivo resolvería el problema de la flacidez común en nuestra sociedad (y sus consiguientes problemas musculares), una solución que es obviamente absurda. 
La solución es usar el cuerpo para lo que fue diseñado, es decir, hay que hacer ejercicio, como es constamente recomendado por la comunidad médica. 

Del mismo modo, aplicando esta misma filosofía al problema de las muelas del juicio, una solución puede ser una dieta más saludable, incluyendo un alto contenido de fibra, con frutas y verduras crudas, que requieren una masticación más enérgica.
Conclusión:

Tenemos los siguientes hechos según Science:

  • En la antigüedad, los seres humanos de la prehistoria, en el neolítico y los antiguos egipcios no tenían problemas con las muelas del juicio.
  • Los problemas comenzaron a incrementarse dramáticamente a partir del siglo XIX con los cambios en la dieta y sobretodo a partir de la última parte del siglo XX.
  • Los esfuerzos al masticar estimulan el crecimiento del hueso alveolar, la fina capa de hueso alrededor de las raíces de los dientes, lo que causa que las mandíbulas inferiores de los niños crezcan más robustas y largas, con poca sobremordida o maloclusión.

Además de eso:
  • Es obvio que ni siquiera el darwinista más duro de pelar (Dawkins, por ejemplo) podrá decirnos que los seres humanos han evolucionado desde el neolítico hasta la actualidad, y mucho menos desde la época del antiguo Egipto. Ni el mismísimo Dawkins se atrevería a decir que hemos evolucionado desde entonces.
  • Por tanto, si no hemos evolucionado desde entonces, y antes la muela del juicio no causaba problemas cuando salía y ahora sí, las muelas del juicio no son órganos vestigiales.
  • Obviamente, según el darwinismo las muelas del juicio no podrían desaparecer en el futuro en la especie humana. Esto es así porque, según la fábula darwinista, para que las muelas del juicio desapareciesen en un futuro, las mutaciones que produjeran la falta de las mismas deberían otorgar una mayor probabilidad de reproducción a sus portadores.  Como hemos visto, en el pasado no tenían estos problemas, y en el presente basta con ir al médico para solucionar el problema.
  • Tras ver las evidencias aportadas por Science, podemos decir que las muelas del juicio no son un ejemplo de "mal diseño", que se dice por ahí. Más bien lo que podemos decir es que no utilizamos los dientes para lo que han sido diseñados: para masticar y para morder. En lugar de eso comemos alimentos blandos que no necesitan apenas ningún esfuerzo por parte de nuestra dentadura.
  • Para evitar problemas con las muelas del juicio, las maloclusiones y los apiñamientos de dientes, los niños pequeños deben comer alimentos duros para que sus dientes tengan que hacer esfuerzos: alimentos con mucha fibra, verduras y frutas crudas (porque al hervirlas se ablandan), cecina (como admite que hace con sus hijos Peter Ungar de la univ de Arkansas) y alimentos bastos en general. Deben evitarse las dietas blandas (purés de patatas y similares y alimentos procesados). 

Otro artículo que os puede interesar:


Fuente: http://los-fallos-de-darwin.blogspot.com

Comentarios

  1. Las muelas del juicio no son vestigiales. Lo que sucedió es, que a medida que el cerebro humano con el tiempo comenzó a aumentar de volumen. La mandíbula inferior comenzó a retraerse, es decir de disminuir su tamaño. Para mantener el alineamiento con la mandíbula superior, pero la evolución no redujo el número de muelas, esta cantidad se mantuvo, sólo que ahora ya no quedaba tanto espacio para albergar tantas muelas, y ahora sufrimos las consecuencias de esto.

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