martes, 31 de agosto de 2010

¿CREER POR FE ES RACIONAL?


Introducción


Siglos de controversia han rodeado a una de las preguntas más importantes y claves que existen dentro del pensamiento humano; y esta pregunta es la que abordare a continuación.

Voy a tratar de ser claro y ahondar en el tema de una manera simple para que podamos comprender fácilmente. Le pido a Dios ilumine mi mente para poder dar más de alguna luz para entender que es totalmente posible creer por en lo que no se ve (fe) y ser totalmente racional. En ningún momento la fe y la razón están en contienda y lejos de llegar a un acuerdo entre ambas para poder caminar de la mano por la senda que nos lleva al conocimiento de todas las cosas a las que podemos acceder.


Lamentablemente corrientes de pensamiento nos han presentado a una razón antagónica frente a la fe, y que no existe forma de reconciliar estas dos características propias del ser humano. Todos tenemos una tendencia natural a creer en algo por encima de nuestro entorno empírico, pero normalmente también todo ser humano tiene la facultad y tendencia a razonar; es decir, toda persona normal piensa ordenando ideas y conceptos para llegar a una conclusión antes de intentar probar algo o actuar, y la persona misma es el fruto de sus pensamientos, mas sin embargo la esencia inherente del pensamiento es inmaterial, es decir el pensamiento no tiene color, textura, olor, masa, etc. pero produce una conducta objetiva en cada persona y aparte podemos desarrollar la capacidad de partir de razonamientos sencillos, hasta llegar y ahondar en una corriente filosófica profunda, que desde luego esta por encima de las formas de pensamiento mas sencillas.


Uno de los problemas más serios que enfrenta el naturalismo es que no puede explicar cómo la materia, en este caso las neuronas cerebrales, producen pensamiento y razonamiento y cómo esos pensamientos y razonamientos encajan con la realidad fuera de nosotros. Sin duda es evidente que el materialismo tiene serios problemas para explicar todas estas facultades tan maravillosas que nos distinguen de cualquier cosa.


LA CAUSA DE DE LA RAZÓN DE TODAS LAS COSAS


1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 2 Este era en el principio con Dios. 3 Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. Juan 1.1-3


Todo es parte de la naturaleza con la que hemos sido creados, sin embargo cuando no se quiere aceptar que también el ser humano tiene la capacidad y tendencia de obtener conocimiento no únicamente del entorno que se puede percibir de forma precisa y directa del mundo, sino también un conocimiento que no se fundamenta en nuestro propio entorno conocido; y si se trata de dejar por un lado a la fuente de todos los conocimientos, que por supuesto es Dios. Entonces lamentablemente limitamos la naturaleza humana únicamente al entorno materialista y nos olvidamos que muy por encima de eso se encuentra el origen propio de todas las cosas; todo tubo que tener un origen, y ese origen no pudo surgir más que de lo inmaterial. Pues no puede ser una causa material que de origen a las cosas, puesto que ella como tal tampoco podía existir. Necesariamente tenemos que evocar causas metafísicas, es decir algo que va más allá de lo físico, en otras palabras lo inmaterial o sobrenatural… Dios.


Por lo que en ningún momento ni siquiera partiendo desde el fundamento de la existencia de todas las cosas, encontramos que no exista razón para no creer en lo inmaterial. Y que lo inmaterial que obviamente no se ve, ni tiene apreciación según nuestros otros sentidos, pueda general todo un universo que esta repleto de cosas materiales; y que si, se pueden apreciar de una manera muy precisa.


Aceptar todo esto como una realidad es algo que ningún filosofo puede negar, es decir algo esta por encima de todas las cosas que nos rodeas y que es también objeto de conocimiento, y de hecho es la razón misma de todas las cosas que existen, pues nacen precisamente de ello, en otras palabras nace precisamente lo que nos se puede ver, tocar, oler, escuchar, o gustar; sin embargo esto fue la causa de todo lo que existe. Creer en lo que no se ve, tiene todo el apoyo desde cualquier punto de vista.


Por lo que hay bases incluso filosóficas que nos permiten visualizar un universo del cual podemos inferir que la naturaleza empírica no es la única explicación. Algo muy por encima y real de todas las cosas que podemos someter bajo nuestros sentidos para extraer de estas cosas un conocimiento, es lo que precede al lo que antes no pertenecía y ahora es el mundo físico que nos rodea. Cuando nuestras convicciones se ven envueltas no únicamente en este entorno material, sino se ve envuelto en la causa de este entorno, entonces estamos concibiendo a una entidad sobrenatural estamos infiriendo a Dios, que es la razón misma de la existencia de lo que antes no existía, según las sagradas escrituras y según este razonamiento lógico. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. Juan 1.3


El universo no es un círculo infinito donde no existe principio ni fin; todos conocemos que existió un inicio, las explicaciones científicas lo atribuyen a una explosión gigantesca en el vacío; pero, que fue lo que provoco esta explosión, que fue lo que causo todo este proceso de generación de un universo.


En consecuencia creer o aceptar lo que no se ve aun, en ningún momento esta fuera de la razón; es más, lo inmaterial y que no se puede entender con nuestros sentidos es el fundamento mismo de la razón. Aquellos que creen que aceptar lo que no se ve, es irracional no conocen ni siquiera que de una fuente por encima de lo empírico fue quien dio razón de ser a todas las cosas que existen. Llamar a la fe irracional es una total mentira, puesto que existe un objeto de razón en ella misma. Pues la fe asentada en una razón en la cual el objeto de razón es la misma existencia del universo, en ningún momento es irracional, la creencia fundamentada en un vacío subjetivo es en realidad una perdida de tiempo, la fe con objeto de razón nos provee una visión más amplia de la realidad, porque descansa sobre una base racional (la revelación de Dios), pero nos permite llegar más lejos que el empirista porque por medio de la revelación divina conocemos lo que no podríamos conocer valiéndonos únicamente de los sentidos y nuestras capacidades intelectuales.


Muchos apologistas del ateismo como Richard Dawkins o Daniel Denett han proclamado y adoctrinado a las masas, que la razón jamás cruzara sus caminos con la fe, pues para ellos la fe no se apoya en una prueba lógica o evidencia material.


Sin embargo valiéndome de la aclaración antes hecha; sencillamente debo concluir que ese argumento de la falta de prueba lógica y material, falla en dos sentidos, porque la causa mas lógica de la existencia de un mundo material de donde antes no existía nada, nos indica que de lo inmaterial o sobrenatural a nuestra naturaleza empírica, es el objeto de razón de todas las cosas, por lo que con este pequeño razonamiento puedo ver lo equivocados que están estos dos apologistas del ateísmo.


¿No es acaso esto, una especie de milagro? puesto que esa “nada” que no se puede comprender y explicar por nuestros propios razonamientos; y esto quien es el único que lo explica razonablemente es la obra de Dios, alguien que es sobrenatural, es espíritu o en otras palabras inmaterial y que esta por encima de todo lo creado. El apóstol Juan hablando de Dios y la adoración dice: Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. Juan 4.24


Como él apóstol Juan nos lo aclaro en su cita de Juan 1.1-3. Pablo lo confirma en la siguiente cita: "Porque lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de sus obras: su poder eterno y su divinidad, de forma que son inexcusables [los que los ignoran]" (Romanos 1:20, Biblia de Jerusalén).


La fe cristiana es racional porque no es una creencia ilógica; de ninguna manera, nuestra fe es racional porque se asienta en un fundamento o causa objetiva que explica la existencia de las cosas, todo argumento para afirmar que cualquier tipo de creencia es irracional y carente de lógica, se podría aplicar a cualquier forma de fe que vea lo mas importante en la fe en si misma, pues no sirve de nada creer en un castillo en las nubes, en cuadrados redondos o en caballos voladores, si tales hechos son absolutamente falsos. El Cristianismo, contrario a lo que muchos piensan, está fundado en hechos, y ellos que se remontan al propio origen del universo.


A menudo los ateos quieren dar la impresión de que el cristianismo bíblico descansa enteramente sobre la fe, mientras que el ateísmo y la evolución descansan sobre la ciencia y la razón. Pero ese no es el caso. Nadie puede probar científicamente ni el ateísmo ni la evolución y por mas que ellos digan que si, como son las pretensiones de los biólogos evolucionistas, y materialistas Richard Dawkins y Francisco Ayala. Por lo tanto, ambas cosas descansan en la fe, sin embargo el tipo de fe de los ateos y evolucionistas carece de fundamento u objeto de razón. Sin embargo esta fe subjetiva usan para sostener sus dogmas pseudo científicos.


El 1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 2 Este era en el principio con Dios. 3 Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. Juan 1.1-3


La fe esta involucrada en casi toda la acción humana. "Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios" (1 Juan. 5:9).


Cuando conducimos nuestro automóvil a través de un puente, confiamos en que el puente nos sostendrá. Tenemos fe en el ingeniero que lo diseñó, en los obreros que lo construyeron y realizan el mantenimiento, y en los inspectores que nos garantizan su seguridad — aunque es posible que nunca nos hayamos encontrado con ninguno de ellos—. Si tomamos un autobús para regresar a nuestros hogares luego de una fiesta, tenemos fe que el autobús es seguro, que el conductor es un empleado de la compañía de transporte, que el destino que aparece en el autobús es una indicación verdadera sobre el lugar a donde se dirige. Si compramos una entrada para ver un espectáculo deportivo, tenemos fe en que el espectáculo tendrá lugar de la forma como ha sido hecho público y que esta entrada nos permitirá ser admitidos. Juan está argumentando que si podemos hacer esto con los demás seres humanos que tantas veces no son dignos de confianza, también lo podemos hacer con respecto a Dios. En realidad, es lo que debemos hacer. Porque Dios nos está pidiendo fe, y la salvación de nuestras almas debe expresarse por medio de las respuestas a su ofrecimiento.


De todos los ejemplos anteriores en ninguna circunstancia nos veríamos involucrados si supiéramos que las cosas no van a salir como se supone que tendrían que ser, sin embargo confiamos o en otras palabras tenemos fe, que aunque no sepamos la realidad de estas cosas todo saldrá como nos esta indicado.


LOS MILAGROS DE LA FE


¿Puede el hombre del siglo XXI creer en la Biblia, y en los milagros que en ella se narran, y aún así seguir siendo una persona razonable? A partir de la Ilustración en el siglo XVIII muchos asumen que eso no es posible.


La Biblia – nos dicen – fue escrita en una era pre-científica; por tal razón sus escritores tuvieron que recurrir a los milagros para explicar aquellos fenómenos que no podían comprender. Pero la ciencia ha comprobado que los milagros no existen – sólo existen causas naturales; consecuentemente la Biblia no es un libro confiable.”


Si los milagros no existen, la fe cristiana es necesariamente falsa, porque los milagros ocupan un lugar de suprema importancia en el cristianismo. Cada año celebramos el milagro de la encarnación, el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios, que por amor a nosotros asumió una naturaleza humana igual en todo a la nuestra, pero sin pecado. Y cada domingo celebramos el milagro de Su resurrección.


Los evangelios también contienen muchos relatos de los milagros obrados por Jesús durante su ministerio terrenal. ¿Ha probado la ciencia sin lugar a dudas que tales relatos son falsos? Como hemos dicho ya, muchos presuponen que sí, pero esa presuposición es en realidad un acto de fe.


Como bien señala Timothy Keller, “una cosa es decir que la ciencia sólo está equipada para probar causas naturales… Pero es otra cosa completamente distinta insistir que la ciencia prueba que ninguna otra causa puede existir.”


Cuando alguien afirma que ninguna causa sobrenatural puede explicar un fenómeno natural, está haciendo una afirmación filosófica, no científica, porque la declaración en sí es imposible de probar científicamente.


Dicho de otro modo, cuando alguien afirma que los milagros no pueden suceder, está presuponiendo que no existe ningún Dios capaz de hacer milagros. Pero si Dios existiera, y Él fuera el Creador de todas las cosas, no habría problema alguno en creer que ese Dios sea capaz de hacer milagros.


De manera que para probar científicamente que los milagros no pueden ocurrir habría que probar primero, fuera de toda duda, que Dios no existe; pero es imposible probar científicamente la inexistencia de Dios. Si Jesús era el Dios encarnado, como Él dijo ser, Sus milagros son completamente razonables; tales milagros no eran trucos diseñados para impresionar, sino verdaderos portentos que nos revelan la naturaleza de Su misión.


Y si Dios existe, lo más razonable del mundo es que pueda y tenga el poder de hacer ese milagro que tanto anhelas en tu vida. Pero es necesario buscarlo y pedírselo a Dios confiando plenamente en ÉL: Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. Hebreos 11.6


Autor: Edgar Ramírez

Para: www.culturacristiana.org

Tomando en cuenta las siguiente referencias: “Lo que no es la fe” Por: James Montgomery Boice. ¿Hay contradicción entre la fe y la razón? Por: Claudio Garrido Sepúlveda. “El Empirismo: Ver para creer” Por: Sugel Michelén. “Los Milagros y La Ciencia” Por: Sugel Michelén, “Una Critica a la Razón Pura” Immanuel Kant

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