"El sabio puede cambiar de opinión. El necio, nunca" Immanuel Kant

jueves, 28 de febrero de 2013

¿Qué sucedería si el Relativismo fuera verdad?



¿Qué sucedería si el Relativismo fuera verdad? 
Una ilustración
Por Matt Slick
El relativismo es la posición de que todos los puntos de vista son válidos como cualquier otros puntos de vista, y que lo individual es la medida de lo que es verdad para esa persona. Yo veo un gran problema con esto. A continuación hay una ilustración para demostrarlo.

El escenario: Un ladrón está cubriendo un almacén de joyería para poderlo robar. Ha entrado a la joyería para revisar cualquier posible configuración de la alarma, los seguros, el diseño, etc. En el proceso e inesperadamente se involucra en una discusión con el dueño del almacén, cuyo pasatiempo es el estudio de la filosofía el cual cree que la verdad y lo moral son relativos.

“Así que todo es relativo.” Dice el propietario. “Esta es la razón por la que creo la moral no es absoluta, y lo correcto e incorrecto es decisión del individuo para determinar los limites de la sociedad. Pero realmente no existe lo absoluto correcto e incorrecto.”

El ladrón responde. “Esa es una perspectiva interesante. Crecí creyendo que había un Dios, y que existe un bien y un mal. Pero dejé todo eso a un lado y estoy de acuerdo con Usted que no existe lo absoluto correcto e incorrecto. Por esta razón somos libre de hacer lo que querramos.”

El ladrón abandona la joyería, regresa en la noche y se mete en la joyería. Él ha desarmado todas las alarmas y los seguros y se encuentra en el proceso de robar la joyería. Entonces, en ese momento, el dueño de la joyería entra por una puerta lateral. El ladrón saca un arma. El hombre no puede ver la cara del asaltante porque está usando una máscara de esquiar.


“¡No me dispare!” grita el dueño. “Por favor, llevese lo que quiere, pero dejeme en paz.”
“Esto es exactamente lo que planeo hacer” dice el ladrón.
“Un minuto. Yo lo conozco. Usted fue el hombre que estuvo aquí esta mañana. Reconozco su voz.”
“Esto es desafortunado para Usted” responde el ladrón. “Usted ya sabe quién soy y cómo soy y como no quiero ir a la cárcel me veo forzado a matarlo.” 
“Usted no puede hacer eso”, responde el dueño.
“¿Por qué no?”
“Porque eso no es correcto,” ruega el hombre desesperado.
“Pero Usted me dijo hoy que no existe lo correcto e incorrecto.”
“Sí, pero tengo una familia, hijos y una esposa que me necesitan.”
“¿Y qué? Estoy seguro que Usted está asegurado y que ellos van a obtener mucho dinero. Pero debido a que no existe lo que es correcto e incorrecto, no hace una gran diferenica si lo mato o no, Y si le permito vivir Usted me entregará e iré a prision. Lo siento, pero esto es algo que no haré.”
“Pero matarme es un crimen contra la sociedad. Es incorrecto porque la sociedad lo dice.”
“Como puede ver, no reconozco la afirmacion que la sociedad imponerme en cuanto a lo moral. Esto es muy relativo. ¿Se acuerda?”
“Por favor, no me dispare, se lo ruego. Prometo no decirle a nadie cómo es Usted o quién es Usted. ¡Lo juro!”
“No le creo y no puedo tomarme este chance.”
“¡Pero es verdad! Le juro que nadie sabrá de esto.”
“Lo siento, pero no puede ser cierto ya que no existe ninguna verdad absoluta, ni correcto y equivocado, ningún error, ¿se acuerda? Si dejo que viva, Usted romperá eso que llama promesa porque todo es relativo. No hay forma de que le crea a Usted. La conversación que tuvimos esta mañana me convenció que Usted cree que todo es relativo. Debido a esto, no puedo creer que Usted guardará su palabra. No puedo creerle.”
“Pero matarme es equivocado. ¡No es correcto!”
“Para mí no es ni correcto o equivocado el matarlo. Como la verdad es relativa al individuo, si lo mato, esta es mi verdad. Y es obviamente cierto que si lo dejo vivir iré a prisión. Lo siento, pero Usted se ha matado a sí mismo.”
“¡No, por favor! ¡No me mate! ¡Se lo ruego!”
“Rogar no hace ninguna diferencia.”
…Bang, Bang…

Si el relativismo es verdadero, entonces, ¿estuvo equivocado que el ladrón disparara? Tal vez alguien podría decir que es equivocado quitarle la vida innecesariamente a alguien, pero, ¿por qué es equivocado si no existe un estándar de lo que es correcto o incorrecto? Otros han dicho que es un crimen contra la sociedad. ¿Y qué? Si lo que es verdad es simplemente para Usted verdad, entonces, ¿en dónde está lo incorrecto de matar a alguien para protegerse Usted por que esa persona lo puede reconocer, acusarlo y terminar en la cárcel? Si es verdad para Usted que para protegerse debe matar, entonces, ¿a quién le importa lo que la sociedad diga? ¿Por qué está alguien obligado a conformarse a las normas sociales? Hacerlo es una decisión personal.

Aún cuando no todos los relativistas se conducirán de una forma no ética, veo al relativismo como un contribuyente a la anarquía total. ¿Por qué? Porque es justificable hacer todo lo que le venga en gana.

¿Cuál es la historia del Cristianismo?

Pregunta: "¿Cuál es la historia del Cristianismo?"

Respuesta: La historia del cristianismo es en realidad la historia de la civilización occidental. El cristianismo ha tenido una extensa influencia de gran penetración en la sociedad, en su arte, lenguaje, política, leyes, vida familiar, fechas del calendario, música y en la manera misma en que pensamos, todo ha sido coloreado por la influencia cristiana por casi dos milenios. Por lo tanto, es importante que uno conozca la historia de la iglesia.

Historia del cristianismo – El Inicio de la Iglesia

La iglesia comenzó 40 días después de la resurrección de Jesucristo (35 d.C.). Jesús había prometido que Él edificaría Su iglesia (Mateo 16:18), y con la venida del Espíritu Santo en el día de Pentecostés (Hechos 2:1-4), la iglesia (la “asamblea de los apartados”) se inició oficialmente. Tres mil personas respondieron al sermón de Pedro ese día y decidieron seguir a Cristo. 

Los primeros convertidos al cristianismo fueron judíos o prosélitos del judaísmo, y la iglesia estaba centrada en Jerusalén. Por esta razón, inicialmente el cristianismo fue visto como una secta judía, semejante a los fariseos, saduceos, o esenios. Sin embargo, lo que los apóstoles predicaban era radicalmente diferente de lo que otros grupos judíos estaban enseñando. Jesús era el Mesías judío (el Rey ungido) quien había venido para cumplir la Ley (Mateo 5:17) e instituir un Nuevo Pacto basado en Su muerte (Marcos 14:24). Este mensaje, con su carga de que ellos habían matado a su propio Mesías, enfureció a muchos líderes judíos, y algunos, como Saulo de Tarso, tomaron acciones para acabar con “el Camino” (Hechos 9:1-2)

Es muy adecuado decir que el cristianismo tiene sus raíces en el judaísmo. El Antiguo Testamento proporcionó el fundamento para el Nuevo, y es imposible comprender plenamente el cristianismo, sin un conocimiento básico del Antiguo Testamento (ver los libros de Mateo y Hebreos). El Antiguo Testamento explica la necesidad de un Mesías, contiene la historia del pueblo del Mesías, y predice la llegada del Mesías. En consecuencia, todo el Nuevo Testamento trata la llegada del Mesías y Su obra de salvarnos del pecado. En Su vida, Jesús cumplió más de 300 profecías específicas, probando que Él era Aquel de quien el Antiguo Testamento había profetizado.

Historia del Cristianismo – El Crecimiento de la Iglesia Primitiva

No mucho después de Pentecostés, las puertas de la iglesia fueron abiertas a los no-judíos. El apóstol Felipe predicó a los samaritanos (Hechos 8:5), y muchos de ellos creyeron en Cristo. El apóstol Pedro predicó a los gentiles de la casa de Cornelio (Hechos 10), y ellos también, recibieron el Espíritu Santo. El apóstol Pablo (el antes perseguidor de la iglesia) esparció el evangelio por todo el mundo greco-romano, llegando tan lejos como a la misma Roma (Hechos 28:16) y posiblemente todo el camino hasta España. 

Por el año 70 d.C., Jerusalén fue destruido, pero los libros del Nuevo Testamento habían sido completados y estaban circulando entre las iglesias. Durante los siguientes 240 años, los cristianos fueron perseguidos por Roma, algunas veces al azar y otras veces por edictos gubernamentales. 

En los siglos II y III, el liderazgo de la iglesia se volvió más y más jerárquico conforme crecían en número. Muchas herejías fueron expuestas y refutadas durante este tiempo, y fue acordado el canon del Nuevo Testamento. La persecución continuó intensificándose. 

Historia del Cristianismo – El Surgimiento de la Iglesia Romana

Entonces, en el 312 d.C., el emperador romano Constantino, declaró haber tenido una experiencia de conversión. Cerca de 70 años después, durante el reinado de Teodosio, el cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio Romano. A los obispos les fueron asignados lugares de honor en el gobierno, y para el 400 d.C., los términos, romano y cristiano, fueron virtualmente sinónimos. 

Entonces, después de Constantino, los cristianos ya no fueron perseguidos. Con el tiempo, fueron los paganos quienes estuvieron bajo persecución, a menos que se “convirtieran” al cristianismo. Tal conversión forzada, condujo a mucha gente a entrar a la iglesia sin un verdadero cambio de corazón. Los paganos trajeron con ellos a sus ídolos y las prácticas que ellos acostumbraban, y la iglesia cambió: a la sencillez de la adoración de la iglesia primitiva, fueron añadidos íconos, arquitectura elaborada, peregrinaciones y la veneración a los santos. Por este mismo tiempo, algunos cristianos se retiraron de Roma, eligiendo vivir en aislamiento como monjes, y el bautismo de infantes fue introducido como un medio para quitar el pecado original. 

A través de los siguientes siglos, fueron organizados varios concilios eclesiásticos, en un intento por determinar la doctrina oficial de la iglesia, para censurar los abusos clericales y para hacer la paz entre facciones en guerra. Conforme el Imperio Romano se debilitaba, la iglesia se hizo más poderosa, y surgieron muchos desacuerdos entre las iglesias del occidente y las del oriente. La iglesia (latina) occidental, con su base en Roma, declaró tener la autoridad apostólica sobre todas las otras iglesias. Aún el obispo de Roma comenzó a llamarse a sí mismo el “Papa” (el Padre). Esto no fue bien recibido por la iglesia oriental (griega), con base en Constantinopla. Las diferencias teológicas, políticas, de procedimientos y lingüísticas, contribuyeron todas ellas al Gran Cisma de Oriente y Occidente en 1054, en el cual la iglesia Católica (Universal) Romana y la iglesia Oriental Ortodoxa se excomulgaron mutuamente y rompieron toda relación. 

Historia del Cristianismo – La Edad Media

Durante la Edad Media en Europa, la Iglesia Católica Romana continuó manteniendo el poder, con los papas reclamando autoridad sobre todos los niveles de la vida y viviendo como reyes. La corrupción y la avaricia eran comunes en el liderazgo de la iglesia. De 1095 a 1204, los papas apoyaron una serie de sangrientas y costosas cruzadas en un esfuerzo por repeler los avances musulmanes y liberar a Jerusalén. 

Historia del Cristianismo – La Reforma

A través de los años, muchos individuos habían tratado de llamar la atención a los abusos teológicos, políticos y de derechos humanos de la Iglesia Romana. Todos habían sido silenciados de una u otra manera. Pero en 1517, un monje alemán llamado Martín Lutero, se levantó contra la iglesia, y todos lo escucharon. Con Lutero vino la Reforma Protestante, y la Edad Media llegó a su fin. 

Los reformadores, incluyendo a Lutero, Calvino y Swingli, diferían en muchos puntos segundarios de la teología, pero todos ellos eran consistentes en su énfasis de la suprema autoridad de la Biblia sobre las tradiciones de la iglesia y el hecho de que los pecadores son salvados por gracia, únicamente través de la fe, aparte de las obras (Efesios 2:8-9).

Aunque el catolicismo hizo su reaparición en Europa, y siguieron una serie de guerras entre católicos y protestantes, la Reforma había desmantelado exitosamente el poder de la Iglesia Católica Romana y ayudado a abrir las puertas a la edad moderna. 

Historia del Cristianismo – La Era de las Misiones

De 1790 a 1900, la iglesia mostró un interés sin precedentes en el trabajo misionero. La colonización había abierto los ojos a la necesidad de misiones, y la industrialización había proporcionado a personas que proveyeron los fondos para financiar a los misioneros. Los misioneros fueron por todo el mundo predicando el evangelio, y las iglesias fueron establecidas por todas partes. 

Historia del Cristianismo – La Iglesia Moderna

En la actualidad, la Iglesia Católica Romana y la Iglesia Oriental Ortodoxa, han dado pasos para arreglar su rompimiento de relaciones, así como los católicos y los luteranos. La iglesia evangélica es fuertemente independiente y firmemente enraizada en la teología reformada. La iglesia también ha visto el surgimiento del Pentecostalismo, el movimiento carismático, el ecumenismo y varias sectas falsas. 

Historia del Cristianismo – Lo Que Aprendimos de Nuestra Historia

Si no aprendiéramos algo más de la historia de la iglesia, al menos deberíamos reconocer la importancia de permitir que “la palabra de Cristo more en abundancia en (nosotros)” (Colosenses 3:16). Cada uno de nosotros es responsable por conocer lo que la Escritura dice y vivir por ello. Cuando la iglesia olvida lo que la Biblia enseña, e ignora lo que Jesús enseñó, reina el caos. 

Hay muchas iglesias en la actualidad, pero sólo un evangelio. Es “la fe que ha sido una vez dada a los santos” (Judas 3). Seamos cuidadosos de preservar esa fe y compartirla sin alteración alguna. Y que el Señor continúe cumpliendo Su promesa de edificar Su iglesia.

Tomado con permiso de: http://www.gotquestions.org

miércoles, 27 de febrero de 2013

¿Es humano un embrión?



embryo
Esta es una pregunta difícil de responder por diversas razones. La primera, es que soy teólogo, no biólogo y la segunda, no pretendo ser un experto en el campo antes mencionado. Sin embargo, espero contribuir con ideas que tengan sentido dentro de la discusión.

Primero que todo, creo que la pregunta utilizada en el título es insuficiente. Más bien debería ser: “¿Es humano por naturaleza un embrión en el útero de una mujer?” La pregunta inicial no está completa ya que generalmente pensamos de un ser humano desde su etapa de bebé hasta un hombre o una persona ya vieja. La pregunta revisada trata más honestamente con el tema de la naturaleza de la vida en el útero y amplía más la discusión.
Para poder responder a la pregunta, necesitamos definir lo que significa “ser humano”. Y pienso que la respuesta descansa en entender dos conceptos primordiales: El aspecto físico y la esencia de la humanidad. En lo físico quiero decir la apariencia externa obvia y la función del cuerpo humano el cual es gobernado y estructurado por diferencias biológicas. En cuanto a la esencia de la humanidad, quiero decir que es la parte humana que es primordial al ser humano como tal, y está separada de su aspecto físico.

Lo físico

Físicamente, somos bilateralmente simétricos. Esto es, el cuerpo humano puede ser dividido verticalmente en dos mitades las cuales son como espejo entre sí. Tenemos 46 cromosomas, caminamos erguidos, nuestros cerebros son grandes, contamos con pulgares opuestos, etc. Somos similares en estructura a los primates, pero diferentes en muchas áreas tales como la capacidad de nuestro cerebro así como la capacidad de razonamiento, la habilidad compleja del lenguaje,1 nuestro propio caminar erguido, etc. Aún cuando varios animales comparten ciertos aspectos de las cualidades humanas en un grado excesivamente inferior, las personas son superiores a los animales en estas áreas.

La esencia del ser humano

El tema de la esencia de lo que hace a alguien humano es más que un tema difícil. En vez de la definición física de la ciencia de “cortar y disecar”, determinar la esencia de lo que hace a un ser humano requiere un acercamiento más de razón y filosófico. Permítame ilustrarlo.
Si una persona estuvo involucrada en un accidente y perdió ambos brazos y piernas, ¿sería todavía un ser humano? ¡Claro que sí! Digamos que también ha perdido sus genitales. Esa persona todavía es por naturaleza, humana, aún cuando no tenga la habilidad para reproducirse. Por lo tanto, es claro que ser un humano es más que simplemente tener brazos, piernas y genitales. Continuemos diciendo también que esa misma persona se encuentra en un coma en un hospital. ¿Sigue esa persona siendo humana? Una vez más: sí. Solo porque esa persona no esté funcionando apropiadamente—por ejemplo, hablando, caminando, razonando, etc. —no significa que ha dejado de ser un humano. Aún el hecho de que él/ella dependa completamente de otros para poder seguir llevando su vida, no significa que ha dejado de ser humano. Por lo tanto, es obvio que el ser humano es más que sólo las cualidades físicas. Existe una esencia del ser humano que:
  1. No puede ser simplemente cubierta por las solas descripciones físicas y funciones, y
  2. Es independiente de ciertas cualidades físicas y funcionales.
La humanidad es innata y estas cualidades innatas, deben ser incluidas en las discusiones acerca de eliminar la vida en el útero de la mujer.

¿Cuándo empieza esta humanidad?

Entonces, la pregunta sería: “¿En qué momento empieza esta humanidad?” Yo no puedo darle una respuesta con autoridad, pero ahora existen dos temas que requieren revisión. El primero: Si nosotros no sabemos cuándo la vida se convierte en humana, ¿por qué nos tomamos el riesgo de eliminarla asesinándola? Si no se sabe cuándo la vida en el vientre se “convierte en humana”, entonces, es mejor estar seguro que lamentarlo. El segundo tema es: La “cosa” en el vientre está indudablemente viva, ya sea esta un zigoto celular individual o un bebé totalmente desarrollado. Entonces, su naturaleza humana. Tiene ADN humano y está vivo. Por necesidad, es humano por naturaleza. ¿Es la vida en el útero la de un perro, gato, mico, pez, pájaro, etc.? Obviamente no. Es obviamente un embrión humano. Claro está, la objeción que levantarán los abortistas es que el embrión es sólo un humano en potencia pero no un humano en su totalidad debido a que no puede vivir independientemente de la madre. Para responder a esto, regresemos a la ilustración antes mencionada con relación a la víctima accidentada.
Si la recuerda, la persona en el hospital no tiene brazos o piernas y está en coma. Es completamente dependiente de otros. La única diferencia real entre esa persona y un embrión es que esa persona ha nacido y depende totalmente de otros para vivir. ¿Se le puede quitar a esa persona el título de humano por que depende de otros? ¡Claro que no! Por lo tanto, podemos ver que la afirmación de que la vida en el vientre no es humana porque está dependiendo completamente de la madre es equivocada e injustificada. Esta no es una circunstancia suficiente para negar su humanidad. Así que, ¿es el embrión en naturaleza humano? Sí. ¿Está vivo? Sí. Por lo tanto, tenemos una vida que por naturaleza es humana y que está creciendo en el vientre de la madre. ¿Sería entonces correcto asesinarla?
  • 1. Estoy consciente de los experimentos del lenguaje llevados a cabo con los simios. Hasta cierto punto ellos pueden comunicarse, expresar ideas y aún razonar. Estas habilidades son muy limitadas y en comparación, son un pálido reflejo de las habilidades de los humanos. Fuente http://miapic.com/

martes, 26 de febrero de 2013

¿La homosexualidad es normal?

La homosexualidad es normal; por lo que no debe ser considerada inmoral
Esta es la objeción más común que se presenta para apoyar la homosexualidad. Por supuesto, y en primera instancia casi nunca, por parte de aquellos que defienden la homosexualidad, se define lo que es “normal”; al contrario, la definición es tomada a la ligera y simplemente se ofrece como una razón para justificar la actividad homosexual: “Esto es algo normal.”

Pero, ¿cómo se define “normal”?

De acuerdo al wordreference, "normal" se define:1
1. adj. Que es general o mayoritario o que es u ocurre siempre o habitualmente, por lo que no produce extrañeza: es normal que los niños jueguen.
2. Que sirve de norma o regla.
3. Que por su naturaleza, forma o magnitud se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano: No es normal que la sancionen así por esa falta.

Real Academia Española2
1. adj. Dicho de una cosa: Que se halla en su estado natural.
2. adj. Que sirve de norma o regla.
3. adj. Dicho de una cosa: Que, por su naturaleza, forma o magnitud, se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano.

Estadísticamente normal

Podemos ver en las definiciones anteriores que la homosexualidad no encaja en la norma debido a que estadísticamente, es practicada por menos del 5% de la población. Por lo tanto, y de acuerdo a las definiciones de “normal”, la homosexualidad no es “normal”.

Biológicamente normal

Si la homosexualidad es considerada normal, porque ocurre sólo ocasionalmente en el reino animal, entonces, esto no apoya la idea de que sea normal debido a que es practicada por un mínimo porcentaje en las poblaciones de animales, lo cual es, por debajo de la “norma”.
Sin embargo, si se hace una apelación al hecho de que la homosexualidad ocurre en los animales, sin tener en cuenta el porcentaje de este caso, entonces esto presenta problemas ya que implicaría que todo lo que ocurra en el reino animal, es normal para nosotros. Si esto es, supuestamente “normal”, ¿no significaría esto que también es normal que las personas se coman a sus hijos más jóvenes, huelan los traseros de otros seres humanos (tal y como lo hacen los animales), se coman las placentas o mastiquen la comida para después vomitarla, y así, los hijos la puedan tomar o porque no comer sus propias heces humanas? Pero debido a que las personas sí diferencian entre una conducta sexual y la de comer sus propias heces, estas personas aplican para sí mismas y de forma selectiva, la norma moral de lo que se hace en el reino animal; y particularmente cuando se centra en sus deseos carnales.

Evolución

¿Qué hay acerca de la homosexualidad como normal con relación a la teoría de la evolución? Si la evolución fue la forma como la humanidad llegó aquí, ¿cómo entonces la tendencia hacia la homosexualidad sobrevive genéticamente debido a que los homosexuales no producen descendencia? Hablando en una forma evolutiva, parecería que lo que es normal, sería solo aquello que produce descendencia; no aquello que no la produce. Después de todo, ¿no hemos evolucionado por millones de años como han evolucionado billones de generaciones de formas de vida biológicas, de manera que los genes que producen la supervivencia se eliminan de la población? Por lo tanto, y desde esta perspectiva, ¿cómo podría considerarse la homosexualidad normal? De hecho, y hablando evolutivamente, la homosexualidad sería anormal y habría que tener una conducta o comportamiento aprendido.
Por lo tanto, cada vez que alguien diga que la homosexualidad es normal, se vuelve obvio que la norma de la normalidad tampoco existe o que cuando ellos traten de citar algún ejemplo, éste, será en contra de ellos. ¿Es la homosexualidad una práctica normal? Ciertamente, no veo como, puede ser considerada como una práctica normal.

domingo, 24 de febrero de 2013

Evolucionismo, aborto y eutanasia



Por Sugel Michelén

A medida que la sociedad occidental asume la hipótesis evolucionista, en esa misma medida la vida humana va perdiendo su valor; esto así por la creencia de que la vida “surgió de un mar primitivo a través de un choque… de sustancias químicas, y que a lo largo de cientos de millones de años de mutaciones casuales, este accidente biológico dio lugar a los primeros seres humanos”. Visto de ese modo el hombre no posee más valor que un perro ni más trascendencia que una roca. Ni siquiera podríamos decir que los seres humanos son animales más desarrollados, porque no tendríamos parámetro alguno para definir el progreso. Para hablar de “progreso” necesitamos un punto fijo que sirva de referencia para saber si nos alejamos o nos acercamos del ideal. De manera que el evolucionismo nos deja sin una base racional para defender la dignidad humana y a merced de una cultura de muerte que sirve de telón de fondo a la legalización del aborto y de la eutanasia. Tan pronto se asume que el feto es una cosa y no una vida humana en desarrollo, también se asume que se puede disponer de él a conveniencia.

Ahora bien, si se puede disponer de la vida de un niño antes de su nacimiento, ¿qué impide que se disponga de él después que nazca? No debe extrañarnos que unos meses después de la legalización del aborto en Estados Unidos, en 1973, el Dr. James Watson, laureado con el Nóbel en Fisiología y uno de los que descubrió la estructura del ADN, afirmó que debía considerarse la idea de privar al recién nacido de personería jurídica hasta tres días después de nacer, ya que “la mayor parte de los defectos (de los infantes) no son descubiertos hasta el momento mismo del nacimiento”. Así los padres tendrían la oportunidad de decidir si el niño vive o muere. Y Peter Singer, profesor de bioética de la Universidad de Princeton, opina que debería permitirse la eliminación de niños con cierta condición de discapacidad ¡hasta los 28 días de nacidos! Tampoco debe extrañarnos que unos años después el tema de la eutanasia tenga tanta vigencia. Tal parece que la ancianidad y las enfermedades crónicas tienen cada vez menos cabida en nuestra sociedad, donde la valía y dignidad de los seres humanos se mide en función de su utilidad y fortaleza vital. Y es que fuera del marco conceptual de la cosmovisión bíblica, que nos presenta al hombre como un ser creado a la imagen y semejanza de Dios, es imposible de probar que la vida humana posee valor intrínseco.

© Por Sugel Michelén. Todo pensamiento cautivo. Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.

¿Es el feto una persona humana?

Por Sugel Michelén

En el famoso caso de Roe versus Wade, que concluyó con la legalización del aborto en los 50 estados de E.E.U.U., la Corte Suprema admitió que “Si es establecida la sugerencia de personalidad (del no-nacido), el caso apelante (pro-aborto), se derrumba”; en otras palabras, si podemos determinar que el embrión posee personalidad, el derecho a la vida del feto prevalece sobre el derecho de la madre a decidir si pone término a su embarazo por medio de un aborto. No obstante, la Corte Suprema falló a favor del derecho de la mujer, basándose en una distinción semántica entre “humano” y “persona”; concluyeron que la naturaleza humana del feto no determina su personalidad.

Desde entonces, algunos defensores de la libre elección de la mujer han estado haciendo lo mismo; por un lado afirman que el embrión es una vida humana en desarrollo, pero por el otro lado niegan su personalidad. Pero tal distinción es, sencillamente, absurda. Como bien señala Randy Alcorn: “Los diccionarios definen ‘persona’ como un ‘ser humano’, ‘individuo humano’, o ‘miembro de la raza humana’. Lo que hace perro a un perro es que provino de perros. Su padre fue un perro y su madre una perra, por consiguiente él es un perro. Lo que hace humano a un humano es que se originó de humanos. Su padre fue una persona humana y su madre otra, así que él no puede ser algo diferente a una persona humana”.


Y el Dr. Roland M. Nardone añade: “La asignación de un ser vivo a una especie está determinada, no por la etapa de desarrollo, sino por la suma total de sus características biológicas, reales y potenciales, las cuales son determinadas genéticamente… Si decimos que (el feto) no es humano, es decir, un miembro del Homo Sapiens, debemos decir que es miembro de otra especie. Pero esto no puede ser”. 


Ampararnos en un juego semántico no elimina la realidad de que el aborto es un crimen perpetrado contra una persona humana. Por más que se empeñen en decir lo contrario, la naturaleza del embrión en gestación no es un misterio; ésta se determina fácilmente respondiendo las siguientes preguntas formuladas por Alcorn:


1. ¿Es humano? Es decir, ¿provino de seres humanos?

2. ¿Es un individuo genéticamente único?

3. ¿Está vivo y creciendo?

Si respondemos afirmativamente cada una de estas preguntas, entonces no hay más preguntas que hacer: estamos hablando de un “alguien” cuya vida tiene derecho a ser protegida como la de cualquier otra persona humana.

© Por Sugel Michelén. Todo pensamiento cautivo. Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.

jueves, 21 de febrero de 2013

El problema esencial del aborto


Teenage girl with pregnancy test
Sabemos que el tema del aborto tiende a generar fuertes emociones, y no puede ser de otra manera, ya que anualmente se realizan en el mundo más de 60 millones de abortos, cerca de millón y medio sólo en EUA. Si se trata de la destrucción de vidas humanas, estamos hablando del más grande genocidio de la historia. Es imposible abordar este tema sin que nuestras emociones se vean envueltas.
Sin embargo, las cuestiones éticas no pueden decidirse en base a argumentos emocionales, ni tampoco por consenso. Lo que debe debatirse es si el aborto es o no un atentado contra la vida de un ser humano. Ése es el centro de esta cuestión. Sospecho que si los más ardientes defensores de la libre elección de la mujer se convencieran de que el feto es una persona humana viva, probablemente muchos de ellos cambiarían su posición.
Ahora bien, ¿cómo vamos a determinar la naturaleza del nonato? ¿Quién define  el momento en que una vida humana comienza a ser sagrada y digna de protección? Todos sabemos que cuando un óvulo humano es fecundado por un espermatozoide humano, el fruto resultante es un ser humano. El cambio de cosa a persona no ocurre en el momento del parto, ni en ninguna otra etapa del embarazo, sino en el momento en que el óvulo es fecundado y comienza ese proceso de desarrollo que, de hecho, no concluye en el nacimiento. Y las evidencias al respecto son muy contundentes. En el momento de la concepción 46 genes se combinan, 23 de la madre y 23 del padre, para el inicio del desarrollo de un individuo único. Después de 2 semanas se pueden escuchar los latidos del corazón, que hace circular la sangre dentro del embrión; y no es la sangre de la madre, sino la sangre que ha producido el bebé. Después de 6 semanas el embrión tienen menos de 1 pulgada de largo, pero ya tiene un desarrollo considerable. Los dedos se han formado en las manos. A los 43 días tiene ondas cerebrales detectables. A las 6 semanas y medio el embrión se está moviendo, aunque tales movimientos no pueden ser percibidos aun por la madre.
Al final de las 9 semanas el feto ha desarrollado unas huellas dactilares únicas. En este momento el sexo del niño se puede distinguir. Los riñones también se han formado y están funcionando, así como la vesícula biliar al final de la décima semana. Todos los órganos del cuerpo están funcionando a finales de la doceava semana, y el niño ya puede llorar. Todo esto ocurre durante los primeros 3 meses del embarazo. Y sin embargo, luego del caso de Roe v. Wade, en los EUA se le permite a la madre decidir si desea ponerle fin a su embarazo en ese primer trimestre, aunque la vida de la madre no corra peligro, simplemente porque no desea tener ese bebé.
Ahora, supongamos que alguien tuviese una duda razonable en cuanto al momento en que comienza la vida  humana, ¿no debiera la duda movernos a preservar al embrión en vez de destruirlo? Si un cazador ignora lo que hay detrás de un arbusto en movimiento ¿su incertidumbre le lleva a disparar o a no hacerlo? ¿No deberíamos dar a la vida el beneficio de la duda?
Uno de los argumentos que aducen los partidarios del aborto es que la mujer tiene derecho sobre su cuerpo y, por ende, sobre la continuación o término de su embarazo. Pero este argumento se sostiene o cae dependiendo de lo que pensemos acerca de la naturaleza del embrión. La vida humana es el bien jurídico supremo y trasciende al derecho de la privacidad. Es erróneo pensar que, por el hecho de que se encuentre geográficamente en el vientre de su madre, el feto sea parte esencial de su cuerpo como su riñón o su páncreas. Otros argumentan que su ilegalidad obliga a muchas mujeres a abortar en circunstancias de alto riesgo, poniendo en peligro sus vidas. Pero lo cierto es que el aborto siempre es arriesgado, tanto física como sicológicamente, y mientras más personas aborten mayor será el riesgo. Y en lo que respecta a los niños en gestación la mortalidad en caso de aborto siempre es de un cien por ciento. Así que el problema ético sigue siendo el mismo: Los seres humanos que son privados de su vida antes de nacer.
Otros consideran el aborto como un mal menor en comparación con otros males mayores, como, por ejemplo, la mala calidad de vida que pudiera tener en el futuro un niño no deseado. Pero una vez más estamos poniendo a un lado el problema ético central de este debate. Es ilógico tratar de “proteger” a un niño de posibles abusos futuros quitándole la vida, porque esa acción constituye en sí misma un abuso irreparable.
Y ¿qué del aborto terapéutico? ¿Acaso no deberíamos permitir el aborto en aquellos casos en que la vida de la madre corre peligro? El Diccionario de la Real Academia define “terapéutico” como: “Parte de la medicina que enseña los preceptos y remedios para el tratamiento de las enfermedades”. Como el aborto no cura ninguna enfermedad, no puede ser designado “terapéutico” en ningún caso. No obstante, en respuesta a la inquietud planteada sobre la vida de la madre, debemos tomar en cuenta lo siguiente:
1) Los casos en que hay que escoger entre la vida de la madre y la del bebé son extremadamente escasos (menos de 1% de los abortos se llevan a cabo por esa razón).
2) Con el avance actual de la medicina casi siempre es factible salvar la vida de ambos.
3) Para tratar con estas situaciones difíciles no hay que aprobar el aborto, ya que en la República Dominicana, al menos, no se penaliza al médico que, intentando salvar la vida de la madre, provoque indirectamente la muerte del feto.
Tan pronto el aborto es despenalizado o castigado con una pena menor que las que se aplican en otros casos de homicidio, hemos comenzado a transitar por un camino que no sabemos dónde nos llevará. Si se puede disponer de la vida de un niño antes de su nacimiento, ¿qué impide que se disponga de él después que nazca, como algunos abogan ya? Unos meses después de la legalización del aborto en Estados Unidos en 1973, el Dr. James Watson, laureado con el Nobel en Fisiología, afirmó que debía considerarse la idea de privar al recién nacido de personería jurídica hasta tres días después del nacimiento, ya que “la mayor parte de los defectos (de los infantes) no son descubiertos hasta el momento mismo del nacimiento.” Así los padres tendrían la oportunidad de decidir si el niño vive o muere. Y Peter Singer, profesor de bioética de la Universidad de Princeton, opina que debería permitirse la eliminación de niños con cierta condición de discapacidad ¡hasta los 28 días de nacidos! No es de extrañarse que unos años después, el tema de la eutanasia tenga tanta vigencia. Tal parece que la ancianidad y las enfermedades crónicas tienen cada vez menos cabida en nuestra sociedad, donde la valía y dignidad de los seres humanos se mide en función de su utilidad y fortaleza vital. Pero el ser humano posee una dignidad intrínseca por el hecho de haber sido creado a la imagen y semejanza de Dios, el dador de la vida. El aborto es un crimen, un crimen perpetrado contra un ser humano indefenso a quien estamos llamados a defender, no a dañar. Legalizar el aborto y despenalizarlo no es otra cosa que tomarnos atribuciones divinas que no nos corresponden.

La ciencia puede perpetuar mitos

Evolution News & Views  2 de enero de 2013 | Permalink
En un nuevo artículo en Perspectives on Psychological Science (PDF de acceso abierto), John P. A. Ioannidis, del Centro de Investigación de Prevención de Stanford explica «Por qué la ciencia no es necesariamente autocorrectora». Su centro de atención principal recae en los defectos de la investigación psicológica, pero los principios que analiza son de aplicación a todos los campos científicos:

La capacidad de autocorrección se considera como un auténtico sello de la ciencia. Sin embargo, la autocorrección no siempre sucede con la evidencia científica por defecto. La trayectoria de la credibilidad científica puede fluctuar con el tiempo, tanto para campos científicos concretos como para la ciencia en general. La historia sugiere que desafortunadamente son posibles grandes cataclismos en la credibilidad científica, y que el argumento de que «es evidente que se hace progreso» es débil. (Énfasis añadido.)

La autocorrección es un ideal que no siempre se alcanza en el mundo de la ciencia, y ello por numerosas razones. Consideremos, por ejemplo, la suerte que padece un artículo de investigación típico. En primer lugar, las conclusiones del artículo pueden ser correctas o incorrectas. Segundo, hay tres formas en que se puede recibir el artículo, lo que lleva a seis posibles resultados:
  1. Si es correcto, el trabajo podría ser reproducido y confirmado. Este es el ideal.
  2. Si es correcto, el intento de repetición podría incorrectamente presentarlo como incorrecto («no reproducción falsa»).
  3. Si es correcto, pudiera no ser repetido en absoluto, llevando a un «descubrimiento genuino no confirmado».
  4. Si es incorrecto, un intento de repetición pudiera exponer que es incorrecto. Este es otro ideal.
  5. Si es incorrecto, un intento de repetición pudiera no exponerlo como incorrecto, y llevar a una «falacia perpetuada».
  6. Si es incorrecto, pudiera no ser reproducido en absoluto, llevando a una «falacia no impugnada».
Los únicos resultados deseables son el n.º 1 y el n.º 4, mientras que el n.º 3 es tolerable. Los demás resultados colisionan con el ideal de la autocorrección. Pero, ¿con cuánta frecuencia se dan? Ioannidis expone que la inmensa mayoría de artículos nunca son objeto de repetición, lo que significa que algunos descubrimientos nunca son confirmados de manera independiente, y que algunas investigaciones «erróneas» nunca son contrastadas, con lo que se perpetúan falacias.

En ausencia de esfuerzos de repetición, uno se queda con descubrimientos no confirmados (genuinos) y con falacias no impugnadas. En diversos campos de investigación, incluyendo muchas áreas de la ciencia psicológica, las falacias perpetuadas y no impugnadas pueden constituir la mayor parte de la evidencia que circula.

En cualquier instante, razona él, la credibilidad de la investigación está fluctuando. Sería ingenuo suponer una tendencia hacia la autocorrección con el paso del tiempo. Además, la credibilidad puede variar entre campos de la ciencia.

Incluso si creemos que una ciencia llevada a cabo de forma adecuada tenderá asintóticamentee hacia una credibilidad perfecta, no hay garantía alguna de que la credibilidad científica mejora continuamente y que no hay períodos vacíosdurante los que la credibilidad científica cae o se hunde (ligera o espectacularmente). La credibilidad de nuevos resultados y la evidencia total están en un flujo continuo. Puede mejorar o empeorar. ...

Además, incluso cuando observamos una mejora general, es probable que haya una heterogeneidad sustancial a través de los campos de la ciencia: la credibilidad puede aumentar en algunos campos, pero puede bajar en otros. Si unos campos con una baja credibilidad se vuelven prolíficos en su productividad y se hacen predominantes (p. ej., atraen muchos investigadores, financiación y atención editorial y pública), entonces pueden rebajar la credibilidad general del contenido global científico, incluso si se realizan progresos importantes en muchos otros campos.

Ioannidis proporciona ejemplos de la historia, como la frenología y la eugenesia, que muestran que «son posibles grandes caídas en credibilidad en amplios campos o incluso a través del continuo científico».

¿Cómo le va a la ciencia actual? Obviamente, vemos grandes logros en tecnología, en la capacidad de las mediciones y en la cantidad e incluso a veces en la calidad de los datos. Sin embargo, el estado de la evidencia necesita una evaluación cuidadosa. Podría ser que la credibilidad de algunas disciplinas está aumentando, mientras que algunas otras puedan estar enfrentándose a tiempos difíciles con una credibilidad disminuida. No es posible excluir siquiera la posibilidad de que puedan suceder o estén dándose caídas enormes en la credibilidad.

El incendio de la Biblioteca de Alejandría demuestra que también es posible la destrucción masiva de datos. Damos falsamente un suspiro de alivio de que ya no quemamos grandes bibliotecas. Pero consideremos esto: «¿Es posible que estemos haciendo frente a una situación en la que haya una destrucción masiva de datos?», pregunta él. «A primera vista, esto parece extraño, por cuanto la ciencia actual es aparentemente tan tolerante». ¿Quién podría realmente creer que en nuestros días «una Biblioteca de Alejandría realmente desaparece cada pocos minutos»?

Actualmente, hay petabytes de información científica que se producen a diario y millones de artículos que se publican anualmente. En la mayoría de los campos de la ciencia, la inmensa mayoría de los datos recolectados, protocolos y análisis no están disponibles y/o desaparecen poco después o incluso antes de la publicación. Si alguien trata de identificar los datos brutos y los protocolos reales de artículos publicados hace sólo 20 años, es probable que quede bien poco actualmente disponible. Incluso en el caso de artículos publicados esta semana, encontrar datos brutos, protocolos y códigos de análisis sería más bien la excepción que la regla. La gran mayoría de los artículos que se publican actualmente sonmayormente anuncios sinópticos de la investigación realmente hecha. Uno no puede incluso tratar de reproducir los resultados sobre la base de lo que está disponible en el artículo publicado.

Ahora que ya nos sentimos suficientemente alarmados, Ioannidis eleva el listón:

Además, ¿será posible que estemos actualmente ante una situación en la que hay una masiva producción de información errónea o de distorsión de información? Por ejemplo, ¿podría ser que el advenimiento de campos de investigación en los que el principal motivo y el mayor esfuerzo es conseguir nuevos descubrimientos y captar significancia estadística a toda cosa haya erosionado la credibilidad de la ciencia y que la credibilidad esté disminuyendo con el tiempo?

Estas son, desde luego, preocupaciones fundamentales, pero para basarlas más allá de una posibilidad de «¿y si ...?» o de un mero grito de alarma de que el cielo se cae, Ioannidis necesita proporcionar pruebas de que está realmente sucediendo. Y comienza con algunos estudios previos:

Datos empíricos procedentes de campos diversos sugieren que cuando se llevan a cabo esfuerzos para repetir o reproducir investigaciones publicadas, la repetibilidad y la reproducibilidad son deprimentes (Begley & Ellis, 2012; Donoho, Maleki, Rahman, Shahram, & Stodden, 2009; Hothorn & Leisch, 2011; Ioannidis et al., 2009; Prinz, Schlange, & Asadullah, 2011). No es sorprendente que incluso los fondos de riesgo no se animan mucho a invertir en resultados científicos publicados (Osherovich, 2011).

Ioannidis guía al lector por una excursión mental a un planeta imaginario al que llama F345, donde la ciencia la llevan a cabo investigadores jóvenes que estudian enormes bases de datos, buscando ejemplos de alta significación siguiendo una norma arbitraria. Les enseñan en una edad temprana que lo que importa es «hacer nuevos descubrimientos y encontrar resultados estadísticamente significativos a toda costa». Siempre que encuentran algún resultado estadístico «suficientemente extraordinario», lo muestran al investigador en jefe, que permite que sólo los casos más extravagantes sigan adelante —porque esto es todo lo que quieren las revistas, las instituciones financieras y los rectores universitarios. ¿Reproducción de los estudios? Un aburrimiento. «Los investigadores ascienden si presentan resultados más extremados y extravagantes y con ello publican resultados extravagantes, lo cual les consigue más financiación incluso si casi todos ellos son incorrectos.» Los ciudadanos de F345 son bombardeados por los medios de comunicación de masas a diario con anuncios de nuevos descubrimientos, «aunque en F345 no se ha realizado ningún descubrimiento sólido desde hace muchos años».

Una situación tan «horrorosa» puede sucedir cuando la ciencia pierde de vista su propósito: la búsqueda de la verdad acerca del mundo. La búsqueda de la verdad exige libertad de palabra, reflexión crítica e instituciones democráticas. Además, el precio de la buena ciencia, lo mismo que de la libertad, es la de una constante vigilancia:

No quiero ni pensar que la Tierra en 2012 d.C. sea una réplica de F345 en el año 3045268. Sin embargo, hay algunos factores en los que nuestros actuales modos de consecución, comunicación y reproducción (o de no reproducción) de resultados científicos podría parecerse a esta horrenda pesadilla. Más importante, podemos evolucionar fácilmente haciael paradigma del F345 excepto si salvaguardamos continuamente los principios científicos. La salvaguarda de los principios científicos no es algo que pueda hacerse de una vez por todas. Es un reto que tiene que ser afrontado con éxito a diario tanto por los científicos individualmente como por todo el establecimiento científico. Bien puede ser que la ciencia sea la más noble conquista de la civilización humana, pero esta conquista no es irreversible.

¿Pero acaso el claro progreso en teléfonos móviles, aviones a reacción y una esperanza de vida más prolongada no son indicaciones de la buena salud de la ciencia? «Está claro que se realiza algún progreso», asiente él, de modo que la situación no puede ser tan mala, podría aducir un crítico. «Este argumento es muy débil», replica él. Para empezar, esto no significa que la ciencia no debería estar haciéndolo mucho mejor. «Supongo que algunos principales sacerdotes de los egipcios podrían también haber afirmado que su ciencia era perfecta y óptima porque habían descubierto el fuego y la rueda — ¿qué más se podía esperar?» Por otra parte, incluso si algunos resultados correctos «funcionan» de alguna manera práctica, los resultados incorrectos podrían proliferar más rápidamente que los correctos. Finalmente, dice él, podemos atribuir el progreso a un factor equivocado. Por ejemplo, una esperanza de vida más larga en países en desarrollo podrían deberse más a las iniciativas de conseguir agua limpia y de prácticas de higiene que a la medicina.

Al llegar a este punto, Ioannidis considera datos empíricos reales procedentes de la investigación psicológica que muestra que la mayor parte de la misma nunca se reproduce. La repetición, de hecho, es «sumamente infrecuente», lo que significa que se tiende a perpetuar verdades no confirmadas o mitos no confirmados. Las falacias perpetuas pueden ser lo más común: «Los esfuerzos de repetición, aunque infrecuentes, son realizados primordialmente por los mismos investigadores que proponen los descubrimientos originales». El sesgo de confirmación puede ser la regla. Ioannidis da una lista de una docena de impedimentos para una repetición válida, incluyendo fallos en la comunicación, sesgo de publicación y «correlaciones ilusorias» —aparentes relaciones que puedan cumplir una norma estadística de significación pero que en realidad son falsas. En todo caso, «los pretendidos descubrimientos que no tienen intentos publicados de reproducción parecen formar la inmensa mayor parte de la ciencia de la psicología».

Para que nadie crea que su crítica aborda sólo el campo de la psicología, prosigue diciendo: «Existe la posibilidad de caídas considerables de credibilidad en amplios campos o incluso transversalmente en el continuo científico. Puede haber caídas considerables de credibilidad debido a destrucción masiva de datos o producción masiva de evidencia incorrecta». ¿Quién sabe cuántos datos importantes se ocultan en los cajones de los escritorios de los investigadores, pasados por alto en su precipitación por publicar lo que consideran más interesante?

Para finalizar con una nota más positiva, Ioannidis da un consejo para mejorar la credibilidad científica. En su conclusión «Incentivos para la reproducción y corrección de resultados erróneos» da una lista de pasos prácticos, como desafiar la atención que se impone sobre investigaciones de «alto impacto», mejorar la métrica para la reproducción, y separar las tareas de investigación exploradora y de confirmación. Pero bien por encima de estos consejos hay un principio general sin el que ninguna ciencia puede esperar tener éxito:

... la ciencia es acerca de aproximarse tanto a la verdad como sea posible y no acerca de conseguir resultados espectaculares, pero equivocados. Algunos de los pasos propuestos pueden incluso perjudicar la credibilidad de la ciencia a no ser que la búsqueda de la verdad tenga la mayor prioridad. ...

Sin embargo, en última instancia, con independencia de qué cambios se lleven a cabo, la credibilidad científica puede no llegar a mejorar a no ser que la búsqueda de la verdad permanezca como nuestro principal objetivo en nuestra tarea como científicos. Esta es una misión nobilísima que tiene que ser una y otra vez reafirmada.



Fuente: Evolution News – Science Can Perpetuate Myths 2/01/2013
Redacción: Evolution News & Views © 2013 - www.evolutionnews.org
Traducción y adaptación: Santiago Escuain, publicado en sedin-notas.blogspot.com.es
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Publicado en www.culturadelcristiano.com con permiso de SEDIN

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