"El sabio puede cambiar de opinión. El necio, nunca" Immanuel Kant

martes, 30 de marzo de 2010

UN SUSTITUTO INDISPENSABLE

Algunas personas arguyen: ¿Cómo podían ser suficientes los sufrimientos de un solo justo en unas pocas horas para pagar las culpas y delitos de millones de seres humanos incluyendo en algunos casos hasta crímenes horrendos?


Los que hacen tales preguntas tienen un concepto equivocado de los sentimientos divinos y del verdadero significado del sacrificio de Cristo. La obra de Cristo no tenía por objeto aplacar a un Dios colérico e indignado contra el pecado de los hombres, por medio de una cantidad de sufrimientos. Su sacrificio no era cuantitativo, sino cualitativo…; no se trataba de producir una cantidad determinada de dolor físico, sino de demostrar la grandeza del amor de Dios y de vindicar las leyes divinas ante el Universo.


Podemos decir que la cruz del Calvario no fue sino la culminación, el coronamiento del sacrificio que el Verbo de Dios llevara a cabo con su encarnación. Es imposible hacernos cargo de la condescendencia que significó de parte de aquel Ser que existía con Dios desde la eternidad el asumir nuestra naturaleza, aceptando temporalmente nuestras limitaciones, para identificarse con una humanidad de seres caídos, a fin de que pudieran ser levantados por su gracia, los que a ella se acojan. Para realizar un propósito tan admirable, mostrando la justicia de Dios al par que su misericordia, el Verbo eterno quiso sujetarse no tan sólo a las limitaciones de la naturaleza humana, sino a la muerte más cruel que se daba a los malhechores durante el período de su estancia física sobre la tierra: la muerte de cruz. El sacrificio de su humillación y encarnación no habría bastado para hacer patente de un modo muy vivo a todos los seres del universo, la gravedad del pecado y la grandeza del amor de Dios; ni para despertar en los corazones humanos los efectos de amor y gratitud indispensables para permitir al Espíritu Santo realizar en los corazones de los hombres el maravilloso fenómeno de la conversión.


Por esto quiso Jesucristo apurar las heces del dolor con una muerte espectacular y cruenta. Lo voluntario de este sacrificio, al par que la grandeza de quien lo realizó, lo enaltece hasta lo sumo, haciéndolo digno de nuestra más profunda admiración, adoración y eterna gratitud. Permítasenos dar un ejemplo de contraste, para ilustrar este punto. En días de persecución, cuando los cristianos eran condenados a muerte por afirmar que Jesucristo era Hijo de Dios y no someterse a rendir culto a dioses paganos, cierto cristiano, al ser llevado a la hoguera, elevó una oración expresando el gozo que sentía por tener el privilegio de sellar el testimonio de su fe con su propia vida. —Te doy gracias, Señor –decía el mártir –, porque hoy es el día de mi victoria, hoy mismo te veré y estaré contigo por todos los siglos.


El verdugo, conmovido y atento a las palabras del noble testigo de Cristo, dejaba bastante flojas las cadenas que ataban a éste al poste de la ejecución. Entonces el cristiano, bajando la cabeza, exclamó: —Sin embargo, amigo lector (este es el nombre que se daba a los jueces y ejecutores en la antigua Roma), sujeta bien las cadenas. ¿Por qué hizo tal advertencia el noble mártir? Porque aun cuando el espíritu estaba presto, sabía que la carne era débil y temía que cuando el fuego le produjese intenso dolor, no pudiendo aguantarlo, el instinto de conservación le hiciera saltar de las llamas y quizá realizara en tal hora de prueba lo que tantas veces había rehusado, apostatar de su fe para obtener por medio de una abjuración el perdón y la vida de parte de sus perseguidores. ¿Pero qué cadenas ataban a Jesucristo cuando murió en la cruz por nosotros? Cuando los criados de Caifás fueron a prenderle en el huerto de Getsemaní, tres veces cayeron en tierra, con lo cual Cristo dio una prueba de su poder sobrenatural; sin embargo, se dejó prender y atar con toda mansedumbre, y no se resistió cuando le azotaron, ni cuando le pusieron la corona de espinas, ni cuando clavaron al madero sus manos y sus pies. —Baja de la cruz y demuestra tu poder –le decían burlonamente sus enemigos. —Baja de la cruz, y sálvanos también a nosotros, si eres Hijo de Dios –clamaba uno de sus compañeros de suplicio. — Bájate de la cruz –le aconsejaban e incluso exigía, como podemos comprender, su propia naturaleza humana ante aquel dolor que parecía irresistible. Pero según nos refieren los testigos de su muerte Él renunció a todo lenitivo y calmante, y sobrellevó los sufrimientos materiales y morales hasta dar su vida, porque sabía que ello era indispensable para la redención de millones de criaturas humanas. Podemos decir, pues, que lo que sujetaba a Cristo a la cruz del Calvario no eran ni clavos ni cuerdas materiales, que nada significaban para su omnipotencia, sino las cuerdas de su profundo amor a cada uno de nosotros, necesitados pecadores.


Podemos imaginarnos a Cristo como oyendo en su sapiencia divina los voces de millones de redimidos, del pasado y del futuro, decirle: «Sufre por nosotros sublime Hijo de Dios, cumple la redención y te amaremos, te glorificaremos, te serviremos y seremos fieles testigos de tu amor todos los años de nuestra vida terrestre, y después por todos los siglos de la eternidad». En efecto, la reacción que el gran sacrificio del Hijo de Dios ha de producir y produce en los corazones humanos, se halla admirablemente expresada en las grandes palabras del apóstol Pablo: «El amor de Cristo nos constriñe, pensando esto, que si uno murió por todos, luego todos son muertos; y por todos murió, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para Aquel que murió y resucitó por ellos» (2ª Corintios 5:14, 15). Y refiriéndose a su propia experiencia, declara Pablo: «Con Cristo estoy juntamente crucificado y vivo no ya yo, mas Cristo vive en Mí y lo que ahora vivo en la carne la vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y me entregó a sí mismo por mí». He aquí el objeto y eficacia del sacrificio de Cristo. El reconocimiento de que el Hijo de Dios murió por nosotros, produce un cambio absoluto de actitud y de sentimientos en nuestros corazones hacia Dios y hacia la misma vida humana. Desde el mismo momento en que reconocemos al Hijo de Dios como nuestro propio Salvador personal y le entregamos nuestras vidas, Dios ya no es meramente el Supremo Creador a quien debemos gratitud por el beneficio de la existencia. Es mucho más; sentimos que es nuestro propio Padre, que nos ama de un modo profundo y personal, de modo que nuestro propio amor paterno y materno no es sino un débil ejemplo y caricatura del suyo.


Es el juez inflexible, pero sumamente benigno que ha pagado la deuda de nuestras faltas y pecados. Es el Dios justo y salvador que anunciaron los profetas de la antigüedad. (Véase Isaías, capítulo 53.) El sacrificio del Verbo de Dios hecho hombre transforma todos nuestros pensamientos con respecto al Supremo Hacedor; lo acerca a nosotros, nos hace entrar en una nueva vida de relación filial, amante, agradecida y gozosa con Aquel que por su inmensa grandeza parecía tan lejos de nuestros espíritus. Por su encarnación y por su sacrificio expiatorio, el Verbo de Dios se convierte en el Salvador amante que ha conquistado nuestras almas, como Él mismo declaró: «Yo si fuere levantado de la tierra a todos atraeré a mí mismo». ¿Podríamos esperar nada mejor del Autor de nuestros espíritus que ha impreso en ellos las ansias de inmortalidad y de felicidad y de justicia que todos tenemos? Ciertamente, el Evangelio responde, tanto a las exigencias de la ley divina como a las necesidades de nuestra conciencia. Lo que el Supremo Hacedor nos ha dado con la venida de Cristo y lo que nos ha hecho sentir con motivo de su muerte, es precisamente lo que necesitábamos tener y sentir; es lo mejor que podía hacerse para lograr los resultados morales que se propuso levantar en los corazones humanos desde antes que el mundo fuese. Por esto exhortamos a nuestros amigos que, al considerar la muerte de Jesucristo, no se limiten a lamentarse sobre Jesús como un mártir de la injusticia humana. No se trata tanto de llorar diciendo: «¡Pobre Señor Jesús, lo que le hicieron padecer aquellos malvados!», sino de decirle de todo corazón: «Gracias, Jesús mío, pues todo esto lo sufriste por mí, te humillaste haciéndote un hombre de carne y huesos siendo el Dios Todopoderoso e infinito para poder sufrir por nosotros; yo te acepto y lo agradezco, Señor mío, como si lo hubieses sufrido exclusivamente por mí. Aplícame el valor de este sacrificio, porque yo creo en Ti y te agradeceré esta ofrenda de amor, no solamente en este breve tiempo que me tengas sobre la tierra, sino “por los siglos de los siglos”». Como dice san Pablo en la carta a los Efesios, «los que antes esperamos en Cristo, hemos de ser para la honra y la gloria de su gracia entre principados y potestades en los cielos por toda la eternidad»; pero para poder hacerlo entonces, debemos empezar ahora.



SAMUEL VILA ¿ES RAZONABLE LA FE CRISTIANA? Pags.41 al 47

lunes, 29 de marzo de 2010

Todo lo que sabes de la evolución está equivocado (otra vez)

21 marzo 2010 — Existe un género de reportajes científicos que se caracteriza por señalar cosas en que Darwin se equivocó. Y no se trata de artículos escritos por creacionistas, sino escritos por periodistas seculares y por biólogos evolutivos. Parece que quieren superar a Darwin proponiendo nuevas teorías que mejoren la propuesta evolutiva. Generalmente no van tan lejos como para descartar del todo a Darwin, pero algunos se aproximan a ello. Un par de reportajes de este género salieron hace poco a la luz pública.

Saltamontes pigmeo, familia Tetrigidae.
Fotografía:
Olaf Leillinger

«La evolución va más rápida de lo que creía Darwin», según anunciaba el titular de un reportaje en Science Daily. Quizá esta sea una buena manera para que un estudiante graduado que está escribiendo su tesis pueda llamar la atención. Magnus Karlsson, candidato al doctorado en la Universidad de Linnaeus en Kalmar, estudió saltamontes pigmeos y descubrió que cambian de color mediante la selección natural, probablemente debido a la depredación. Esta es una conclusión muy parecida a la estándar de la polilla del abedul. «Pero la parte más importante de la disertación es que he demostrado que la evolución procede a veces con una increíble rapidez», decía: «Esto es algo gordo». ¿Cómo de gordo? Algunas variaciones de color aparecen en una generación. Karlsson ha batido el record de velocidad de las polillas del abedul, y ha superado al mismísimo Sr. Lento-y-gradual, Charles Darwin.

Oliver Burkeman va más allá en su intento de superar a Darwin. Su reportaje en The Guardian da un titular realmente sensacionalista: «Por qué todo lo que te han dicho sobre evolución está equivocado.» El subtítulo añadía: «Los conceptos evolucionistas están experimentando una revolución». No se trata de que la evolución misma sea una equivocación, explica Burkeman, sino que hay una especie de avivamiento lamarckiano. «¿Qué hay si tu manera de vivir afecta a la expectativa de vida de tus descendientes?», era la pregunta que planteaba el subtítulo. Primero, Burkeman ridiculiza a los creacionistas para disociarse de ellos, presentando el viejo mito urbano presente en internet de NASA y el día de Josué para desacreditarlos por asociación, y usando las usuales citas alarmistas de adversarios del diseño inteligente. Pero luego su sensacional contenido viene con la misma línea de «esto es algo gordo» que había usado Karlsson:

Naturalmente, este tipo de planteamiento podrá enfurecer a los biólogos evolutivos, o, en el caso de Richard Dawkins, a más furia de la que es usual en él. Y tienen razón hasta cierto punto: nadie quiere proporcionar munición a los proponentes del creacionismo o del «diseño inteligente», y es cierto que unos cuantos de los estudios que ahora están llegando a la luz pública como importantes son así de revolucionarios para los expertos. Pero en la cultura en general puede que estemos al borde de un giro fundamental de perspectiva, con enormes implicaciones acerca de cómo la mayoría de nosotros pensamos acerca de cómo la vida llegó a ser como es. Como lo expresaba el escritor científico David Shenk en su nuevo libro The Genius in All of Us [El genio en cada uno de nosotros], «Esto es algo gordo, gordo —quizá los [descubrimientos] más importantes en la ciencia de la herencia desde el gen».

Esto sería ciertamente algo gordo, pero parece que Shenk y Burkeman subestiman la capacidad de acomodación de los teóricos darwinistas ante observaciones que pudieran potencialmente refutar su tesis. Sus propuestas crisis del darwinismo giran en torno a la epigenética y a la definición de organismo. Burkeman describe también los problemas que Jerry Fodor está causando con su libro What Darwin Got Wrong [Lo que Darwin no comprendió].

Sin embargo, al final Burkeman acude al rescate de Darwin afirmando que Charles Darwin nunca pretendió poseer el único mecanismo mediante el que actúa la evolución. «Darwin, escribiendo antes del descubrimiento del ADN, sabía muy bien que su obra anunciaba el comienzo de un viaje para comprender el origen y el desarrollo de la vida», decía Burkeman para concluir, descartando milenios de creencia en la creación. «Todo lo que podemos estar descubriendo ahora es que permanecemos más cercanos al comienzo de aquel viaje de lo que hemos llegado a creer». Así, a pesar del conflicto y de los reveses sufridos, al final de esta novela de intriga, el protagonista queda a salvo, y Darwin vive feliz para siempre.

Estas historias aparecen de vez en cuando; se trata de una especie de misiles falsos para despistar al enemigo. Pretenden que unas tensiones internas están a punto de llevar al derrumbamiento del Imperio Darwinista, pero, al final, nunca intentan realmente destronar a Darwin. No les interesa. Se reservan a fondo para el enemigo común: los creacionistas. ¿Qué tienen los creacionistas que les lancen tales invecticas llenas de veneno? ¿Será que están diciendo la verdad, una verdad que no gusta?



Fuente: Creation·Evolution HeadlinesEverything You Know About Evolution Is Wrong (Again)
21/03/2010
Redacción: David Coppedge © 2010 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2010 - www.sedin.org

jueves, 25 de marzo de 2010

LOS DIEZ MANDAMIENTOS

La mayoría de las personas saben que en los Estados Unidos, la Corte Suprema
ha dictaminado que los Diez Mandamientos no pueden ser exhibidos en ninguna de las cortes de justicia gubernamentales. Esta decisión histórica ha sido cubierta muy extensamente por los medios de comunicación. Pero, ¿qué significa en realidad este dictamen?

Una corte de justicia es donde se hacen cumplir las leyes. Los Diez Mandamientos representan las leyes morales de Dios, las cuales nunca se mueven ni cambian. Están fijas al igual que la ley de la gravedad. Si usted desobedece esa ley, es como que se lanzara de un edificio alto. Usted puede
negar que la ley lo vaya a afectar, pero seguro que sufrirá las consecuencias.

Para ponerlo de una manera simple, los Diez mandamientos son leyes eternas diseñadas por Dios para que la sociedad no se destruya a sí misma. Pero sorprendentemente, muchos obreros están ahora removiendo esos Mandamientos – al igual que el nombre de Dios- de cada corte de justicia donde han sido inscritos en mármol o concreto.

¡Qué situación reveladora del estado de nuestra sociedad! Estas leyes incambiables fueron originalmente grabadas en piedra por el mismo dedo de Dios. Y ahora están siendo borrados de las piedras por las leyes de los hombres.

Algunos Cristianos están diciendo, “¿Por qué darle tanta importancia? Ya no estamos bajo la ley. ¿Por qué hacer de esto un dilema?” No, nosotros no estamos bajo la ley Hebrea, es decir los 613 mandamientos adicionales añadidos por los rabinos Judíos. Pero cada Cristiano está bajo la autoridad de las leyes morales de Dios, las cuales están resumidas en los Diez Mandamientos.

Me pregunto qué pensará Dios mientras se borran sus leyes para que nuestros ojos no las vean. Algunos creyentes dicen, “Nosotros no necesitamos este despliegue de los Mandamientos. Todo lo que realmente es necesario es que estén escritos en nuestros corazones.” Esto no es lo que dice la Palabra de Dios. Considere lo visible que Dios quería que estén sus Mandamientos cuando
se los entregó a su pueblo:

“Estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón. Se las repetirás a tus hijos, y les hablarás de ellas estando en tu casa y andando por el camino, al acostarte y cuando te levantes. Las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas” (Deuteronomio 6: 6-9).

Por: David Wilkerson

miércoles, 24 de marzo de 2010

¿La macro-evolución es un montón de micro-evoluciones?

Tal punto de vista es sencillamente insostenible, ya que denota una completa falta de comprensión de la función de la naturaleza. Macro-evolución, en todos sus posibles significados, implica la aparición de nuevas funciones complejas. Una función no es la suma simple de un gran número de "primarias" sub-funciones: las sub-funciones tienen que ser una interfaz integrada y coherente para dar un buen rendimiento general. De la misma manera, la macro-evolución no es la mera suma de acontecimientos micro-evolutivos elementales.


Un programa de ordenador, por ejemplo, no es la suma de instrucciones simples. Incluso si está compuesto en última instancia de las instrucciones mas simples, la capacidad de procesamiento de información de los programas depende de un orden especial y complejo de esas instrucciones. Usted nunca obtendrá un complejo programa informático montando por azar instrucciones elementales o los módulos de tales instrucciones.


De la misma manera, la macro-evolución no puede ser una acumulación lineal, simple o al azar de los pasos micro-evolutivos.


Micro-evolución, en todos sus ejemplos más conocidos (resistencia a los antibióticos, y similares) es el fruto de variaciones simples, que son seleccionables para la ventaja inmediata unida (conectada) a ellos. Sin embargo, una proteína funcional nueva no puede ser construida por simples variaciones seleccionables, no más que un poema puede ser creado por las variaciones aleatorias de letras individuales, o un software escrito por una secuencia de bits elementales como variaciones al azar, cada uno de ellos mejorando la "función" del software.


Las funciones simplemente no trabajan de esa manera. La función se deriva de los niveles superiores de orden y conexión, que no pueden surgir de una acumulación aleatoria de micro-variaciones. Como la complejidad (número de bits) de los aumentos de la secuencia funcional aumenta la búsqueda de espacio de manera exponencial, rápidamente negando cualquier posibilidad de la exploración aleatoria del espacio mismo.


Traducción: Edgar Ramírez Fuente: Macro-evolution is nothing but lots and lots of “micro-evolution” http://www.uncommondescent.com/faq/#macroismic

martes, 23 de marzo de 2010

Evolución en 65.5 millones de años ¿Es posible?

Después que en este mes (marzo de 2010) revistas científicas y otros medios de divulgación científica han confirmado la extinción en masa de la gran mayoría de seres vivos en el planeta después del impacto de un meteorito en Yucatán; me surge la gran pregunta ¿Es capaz la evolución de crear miles de especies distintas y tan bien definidas partiendo de unas pocas especies supuestamente sobrevivientes, en 65 millones de años aunque muchos argumentos evolutivos se remontan algunos cientos de años antes de esta colisión, por ejemplo el supuesto salto de una especie del agua a la tierra hace de 385 a 400 millones de años? ¿Es posible que si le restamos unos cientos millones de años al proceso de evolución, este se reinice desde cero o con tan pocas especies evolucionen a las miles de hoy en día?


Los escenarios contrarios a la vida en la historia del planeta están siendo confirmados. Un equipo internacional de 41 científicos, en el que participa la Universidad de Zaragoza (UNIZAR), confirma que la extinción masiva producida hace 65,5 millones de años, que acabó con la era de los dinosaurios, fue provocada por el impacto de un asteroide de 12 kilómetros de diámetro en la Península de Yucatán (México). El estudio aporta nuevas evidencias geológicas que fortalecen esta hipótesis.

El impacto de un gran asteroide contra los sedimentos ricos en azufre presentes en Chicxulub sigue siendo la causa más plausible de la extinción en masa en el límite K-T. Mapa de gravedad en 3D del cráter de Chicxulub (México). Mapa: David A. King / USRA / LPI.

En los años ’80 se realizaron los primeros estudios sobre la hipótesis de que un meteorito de grandes dimensiones se había estrellado contra la Tierra hace 65 millones de años, y había afectado a cerca del 70% de las especies animales y vegetales del planeta. En 1991 se descubría en Yucatán (México) el cráter de Chicxulub de más de 200 kilómetros de diámetro que coincidía con las extinciones. A pesar de las evidencias científicas, algunos sectores de la comunidad científica cuestionaban esta hipótesis del asteroide.

Para confirmarla, un grupo de 41 expertos de Europa, EE UU, México, Canadá y Japón presentan en el último número de la revista Science (ver también ScienceDaily 4 de marzo 2010) nuevos datos a partir del estudio de las perforaciones submarinas y de sitios continentales, así como del análisis de la literatura científica sobre el tema. Según los investigadores, las hipótesis alternativas no explican la abrupta extinción en masa.

“Tras combinar todos los datos disponibles a partir de diferentes disciplinas científicas, hemos concluido que un asteroide de gran tamaño que colisionó hace más de 65 millones de años en lo que es hoy México fue el principal causante de las extinciones en masa”, es decir del 75% de las especies de animales y plantas de la superficie del planeta y el 50% de las especies marinas. Confirma Peter Schulte, autor principal del estudio y profesor adjunto en la Universidad de Erlangen (Alemania).

Vale aclarar que a consecuencia de un cambio radical contrario para la vida; esta (vida) no puede gradualmente tornarse diferente, o acomodarse para su supervivencia; pues se supone que el cambio es gradual no es que de la noche a la mañana cambie un organismo. Un cambio climático brusco y repentino, u otro tipo de cataclismo. Imagine por un momento lo que implica solamente un cataclismo, pensemos en la caída de este meteorito en Yucatán de mas de 10 kilómetros de diámetro a la tierra, como lo afirman muchos científicos. Los modelos sugieren que el impacto en Chicxulub desató una energía un millón de veces superior a la de la mayor bomba nuclear jamás detonada. Un impacto de esta dimensión habría eyectado material a altas velocidades por todo el mundo y provocado terremotos superiores a 10 en la escala Richter, así como el colapso de plataformas continentales, deslizamientos de tierra, corrimientos, movimientos en masa y tsunamis. También habría creado una secuencia de depósitos gruesa y compleja cerca de Chicxulub.

Según Sean Gulick y Gail Christeson, investigadores en el Instituto de Austin de Geofísicas de la Universidad de Texas (EE UU), el asteroide habría aterrizado a más profundidad en el agua de lo que se pensaba hasta el momento, liberando más vapor de agua y aerosoles sulfúricos a la atmósfera.

“Esto podría haber incrementado la letalidad del impacto de dos formas: alterando el clima (los aerosoles sulfúricos en la capa atmosférica superior pueden ejercer un efecto de enfriamiento) y provocando una lluvia ácida (el vapor de agua puede facilitar la liberación de los aerosoles sulfúricos de la capa atmosférica inferior)”, asevera Gulick.

Imagine la temperatura inmediata a la que se elevaría la superficie de el planeta; algunos cálculos han sugerido que la temperatura se elevaría a tal grado que el mar cercano al impacto, herviría en su propio lecho y lo mas probable es que el resto de la superficie experimentaría por lo menos unos 500 grados centígrados, la esperanza de que una especie terrestre sobreviva en una cueva es prácticamente nula; pero como no se trata únicamente de sobrevivir al impacto; pues después hay que alimentarse para seguir sobreviviendo; sin embargo afuera de los supuestos refugios, ya no existirían alimentos. A estos seres prehistóricos no les queda mas que la extinción puesto que luego el enfriamiento del planeta con llevaría a otro problema y de allí la no existencia de un proceso gradual que necesitaría millones de años para darse lo cual descarta la gran parte de argumentos evolutivos.


Únicamente una inmensa imaginación descabellada, puede concebir que las pretensiones darwinistas sean ciertas o al menos probables, sin ninguna prueba concluyente seria y rigurosa que los respalde en este sentido.

El registro fósil ha demostrado que un evento de extinción en masa, denominado límite K-T, tuvo lugar a lo largo y ancho del planeta hace unos 65,5 millones de años. Los geólogos lo utilizan para marcar el fin del periodo Cretácico y el inicio del periodo Paleógeno (antes conocido como el periodo Terciario).

Los tres investigadores de la Universidad de Zaragoza (UNIZAR) que han participado en este estudio son Laia Alegret, Ignacio Arenillas y José Antonio Arz, especialistas en el estudio de fósiles microscópicos (los foraminíferos) que ayudan a datar las rocas sedimentarias marinas que los contienen y a conocer sus ambientes de depósito. Los tres científicos han contribuido a la datación de las unidades sedimentarias relacionadas con el impacto meteorítico en el Golfo de México y el Caribe.

“Nuestra investigación se ha centrado en cuatro líneas: la datación precisa de los sedimentos ligados al impacto de Chicxulub y su correlación con el límite K-T; la intensidad y velocidad de las extinciones en torno al límite K-T (es decir, si la extinción fue catastrófica o gradual); la caracterización ambiental de los depósitos generados por el impacto de Chicxulub; y los bruscos cambios ambientales y climáticos que condicionaron la posterior radiación evolutiva de nuevas especies”, explica a SINC Ignacio Arenillas, uno de los autores españoles e investigador en el Departamento de Ciencias de la Tierra (Paleontología) de la UNIZAR.

Para corroborar la teoría impactista, la investigación española recogió resultados obtenidos en Europa, Sudamérica, el norte de África y en diversos sondeos oceánicos, desde la respuesta de las comunidades marinas a los cambios ambientales desencadenados, incluyendo la intensidad de las extinciones, hasta la radiación evolutiva posterior de nuevas especies.

“El estudio de los foraminíferos nos ha permitido correlacionar el impacto de Chicxulub y la extinción en masa del límite K-T. Además, hemos corroborado que su extinción fue catastrófica, es decir, acontecida en un intervalo de tiempo geológicamente instantáneo, y que por tanto sólo es explicable por la teoría impactista”, señala Arenillas.

Según los científicos españoles, la extinción se produjo “bruscamente” en un intervalo de tiempo 'geológicamente instantáneo' (en menos de uno o dos años). “Los principales cambios ambientales y climáticos, así como las radiaciones evolutivas, se produjeron tras el impacto meteorítico en el límite K-T y no antes, como sugerían algunas de las hipótesis rivales”, afirma el paleontólogo.

Ante la complejidad de demostrar los datos, Alegret, Arenillas y Arz confiesan que se encontraron con ciertos obstáculos como la adecuada interpretación de los datos geológicos y paleontológicos: “Había discrepancias de interpretación entre los partidarios de ambas hipótesis en torno a la naturaleza de los sedimentos ligados al impacto de Chicxulub en el Golfo de México, a su edad y, sobre todo, a la velocidad de las extinciones”.

Los tres micropaleontólogos españoles señalan a SINC que aportar evidencias “inequívocas” y datos clave que confirmaran definitivamente la teoría impactista fue “la labor más difícil”.

A lo largo de la historia la comunidad científica ha propuesto muchas hipótesis que han intentado explicar el evento de la extinción masiva. “La que más eco ha tenido es la de las causas múltiples, que no negaba la existencia de impactos meteoríticos o de otros factores de extinción (por ejemplo, descensos del nivel del mar), y proponía como principal causa el incremento de la actividad volcánica en el área del Deccan (en la actual India), hacia finales del Cretácico”, apunta Arenillas. La hipótesis del impacto de Chicxulub quedaba en un segundo puesto, ya que sugería que habría ocurrido hace 300.000 años antes de la extinción del límite K-T.

Según la hipótesis de causas múltiples, las Trampas de Deccan (volcanes inusualmente activos) provocaron un enfriamiento global y una lluvia ácida, principales causantes de la extinción en masa, y no el impacto de un gran meteorito en Chicxulub (México).

Sin embargo, para el equipo internacional esta teoría no es viable. La caracterización ambiental de los sedimentos producidos por el impacto en Chicxulub ha permitido demostrar que algunos mecanismos propuestos por la hipótesis multicausal, como el descenso de 1.000 metros en el nivel del mar en un corto espacio de tiempo, son "técnicamente imposibles”, asegura el paleontólogo.

Independientemente de lo que se diga del tema, lo importante es la evidencia que el planeta fue azotado por cataclismos una y otra vez, desde mucho antes de los 65.5 millones de años y probablemente también después de ellos el planeta haya experimentado cambios bruscos climáticos y todo ello son factores que no favorecen los argumentos evolucionistas sino que los complican aun, mas. En definitiva nuevamente surgen mas dudas razonables para confrontar las ideas evolutivas.

Autor: Edgar Ramírez

Para www.culturacristiana.org Notas: Confirmado: el impacto de un asteroide en la Tierra acabó con los dinosaurios http://www.plataformasinc.es/index.php/esl/Noticias/Confirmado-el-impacto-de-un-asteroide-en-la-Tierra-acabo-con-los-dinosaurios Asteroid Killed Off the Dinosaurs, Says International Scientific Panel http://www.sciencedaily.com/releases/2010/03/100304142242.htm

miércoles, 17 de marzo de 2010

Evidencias de una vida renovada en Cristo


Venid luego, (pronto sin dilatación, rápido) dice Jehová, y estemos a cuenta: (encontrarnos para ponernos al día en nuestras responsabilidades como hijos de Dios) si vuestros pecados fueren como la grana, (color rojo) como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana. Isaías 1.18


INTRODUCCIÓN


El color blanco representa, pureza, inocencia, optimismo; el texto antes citado contiene una clara paradoja: Figura de pensamiento que consiste en emplear expresiones o frases que envuelven contradicción. Por un lado los pecados pueden llegar a representar el color rojo, y por otro lado el rojo de la sangre de cristo sabemos que es la única que puede trasformar esos pecados. Dios espera de nosotros que después del arrepentimiento y de alcanzar la gracia de Dios por medio del sacrificio y la sangre de cristo podamos practicar una vida santa, y pura como testimonio de nuestra nueva vida delante de Dios, pues esto básicamente significa renovar nuestra vida o nacer de nuevo; es decir ya no ser el mismo con la ayuda de Dios. Nuestra gran responsabilidad como hijos de Dios es presentar delante de sus ojos una vida justa, santa y pura. Lo cual se representa con el color blanco.


Una vida santa y pura:


No es suficiente responder “Soy miembro de una iglesia; supongo que soy cristiano”. Miles de cristianos nominales (que tienen un titulo) no muestran señal alguna de llevar una vida santa y pura, en otras palabras no muestran señales de haber nacido de nuevo, evidencias que se mencionan en las Sagradas Escrituras, principalmente en la Primera Epístola de Juan. Una persona renovada por la gracia de Dios evidencia las siguientes características.


Una persona arrepentida y limpiada del pecado no practica el pecado



En primer lugar, el apóstol Juan escribió: “Todo aquel que es nacido de Dios no comete pecado” (1 Juan 3:9). “Todo aquel que ha nacido de Dios no practica el pecado” (5:18).


Aquella persona que ha nacido de nuevo, que ha sido regenerada, habitualmente no comete pecado. No exhibe una inclinación total hacia el pecado. Probablemente hubo algún tiempo en que dicha persona no se detenía a pensar si sus acciones eran pecaminosas o no, y no siempre sentía aflicción tras hacer el mal. No había una lucha entre el y el pecado; ambos eran amigos. Pero un verdadero cristiano odia el pecado, huye de el, lucha en su contra, lo considera su mayor calamidad, resiente la carga de su presencia, sufre cuando cae bajo su influencia, y anhela liberarse completamente de el. El pecado ya no le place; se ha convertido en algo horrible y que odia. Sin embargo, no puede eliminar su presencia dentro de el.


Una persona perdonada y restaurada cree fervientemente en Cristo



En segundo lugar, San Juan escribió: “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios” (1 Juan 5:1).


Un hombre que ha nacido de nuevo, que ha sido convertido, cree que Jesucristo es el único Salvador que puede perdonar su alma, que El es la persona divina designada por Dios Padre para dicho propósito, y que fuera de El no hay salvación alguna. En sí mismo no encuentra valor alguno. Pero tiene confianza plena en Cristo, en que todos sus pecados le han sido perdonados. Puesto que ha aceptado la obra completa y muerte de Cristo en la cruz, el cree que es considerado justo delante de Dios, y puede esperar la muerte y el juicio final sin miedo.


Una persona renovada por el espíritu santo Hace justicia



En tercer lugar, Juan escribió: “Todo el que hace justicia es nacido de El” (1 Juan 2:29).

El hombre que ha nacido de nuevo, o se ha regenerado, es un hombre santo. El busca vivir acorde a la voluntad de Dios, hacer las cosas que agradan a Dios y evitar aquellas que Dios aborrece. El desea mirar continuamente a Cristo como ejemplo a seguir y como su Salvador, y demostrar ser su amigo guardando sus mandamientos. El sabe que no es perfecto. Es consciente de su corrupción inherente. Percibe un principio de maldad dentro de si mismo que lucha constantemente por separarle de la gracia de Dios. Pero el no lo consiente, aunque no puede prevenir su presencia.


Una persona renovada en el señor ama a otros cristianos



En cuarto lugar, Juan escribió: “Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida en que amamos a los hermanos” (1 Juan 3:14).


Un hombre que ha nacido de nuevo tiene un amor especial por todos los discípulos verdaderos de Cristo. Ama a todos los seres humanos con gran amor general, pero tiene un amor especial por quienes comparten su fe en Cristo. Al igual que su Señor y Salvador, el ama a los peores pecadores y se aflige por ellos; pero el siente un amor peculiar por aquellos que son creyentes. Nunca se siente tanto en casa como cuando se encuentra en su compañía.


Una persona renovada en el espíritu vence al mundo



En quinto lugar, Juan escribió: “Todo lo que es nacido de Dios vence al mundo” (1 Juan 5:4). Un hombre que ha nacido de nuevo es cuidadoso de su propia alma. No solo intenta evitar el pecado sino también todo aquello que pueda conducirle a el. Es cuidadoso respecto a quienes les acompañan. El sabe que la comunicación perversa corrompe el corazón y que la maldad atrae más que la bondad, así como la enfermedad es más contagiosa que la salud. Es cuidadoso sobre el empleo de su tiempo; su principal deseo es usarlo en forma provechosa.


Conclusión



Estas son las cinco características principales de un cristiano renovado (que ha nacido de nuevo.) La notoriedad de las mismas es muy variable entre diferentes personas. En algunas apenas son perceptibles. En otras son muy marcadas, inequívocas, de tal manera que todos pueden percatarse de ellas. Algunas de estas características sobresalen más que otras en diferentes individuos. Es raro que sean igualmente evidentes en cualquier persona.


Edgar Ramírez

Tomado y adaptado de los sermones de J. C. Ryle

Documental: Planeta Privilegiado

En esta ocasión quiero compartir un excelente documental. El Instituto Discovery nos provee de más evidencias científicas que apuntan a una mente diseñadora, no solo diseñadora de la vida en el planeta sino también diseñadora del mismo planeta tierra.

Nuestro planeta visto desde los confines del sistema solar no es más que un puntito, sin embargo a pesar de eso no se compara con ningún otro; ni nosotros sus habitantes. Si nuestro planeta no es más que un pequeñísimo punto en el universo, imagine lo que somos nosotros.


Con cuanta razón David proclama en el salmo 143.3 Oh Jehová, ¿qué es el hombre, para que en él pienses, O el hijo de hombre, para que lo estimes?














viernes, 12 de marzo de 2010

Confirmado: Ida no es antepasado de los humanos

3 marzo 2010 — No, la princesa Aída no era descendiente de Ida. Todo el bombo propagandístico con el que el año pasado los medios de comunicación presentaron a Ida (Darwinius masillae) como una distante antepasada de Aída y de los seres humanos en general ha quedado desacreditado. «Muchas líneas de evidencia indican que Darwinius no tiene nada que ver con la evolución humana», decía Chris Kirk (Universidad de Texas) en un artículo aparecido en Science Daily. Los investigadores, en la publicación de su análisis en la revista Journal of Human Evolution, acusaron a la campaña de ignorar décadas de investigación y un inmenso cuerpo de literatura acerca de la evolución de los estrepsirrinos, un grupo de primates que incluye los lémures y los lorinos. El descubridor de Ida afirmó que tenía unas características que sugerían una conexión con los haplorrinos: «Sin embargo, Kirk, Williams y sus colegas observan que se sabe que los hocicos cortos y las profundas mandíbulas han evolucionado en múltiples ocasiones entre los primates, incluso varias veces dentro del linaje lémur/lorino», decía el artículo. «Razonan además que Darwinius carece de la mayoría de las características anatómicas que podrían demostrar una estrecha relación evolutiva con los haplorrinos vivientes (simios, monos, humanos y tarseros)».
Interpretación artística de los restos de Ida (Darwinius masillae). Dibujo por Bogdan Bocianowski


La campaña publicitaria acerca de Ida incluyó un libro, un documental de History Channel y una exhibición en el Museo Americano de Historia Natural. El alcalde Michael Bloomberg desveló el espécimen en una rueda de prensa en la ciudad de Nueva York. El autor principal de este nuevo artículo observa: «El mero hecho de que se trate de un fósil nuevo y bien conservado no significa que tenga que revolucionar todas nuestras ideas».

Está muy bien cuando aparecen unos científicos para criticar las pretensiones desmesuradas de otros científicos, Pero, ¿sirve para mucho cuando todo lo que se hace es presentar una falsedad para desplazar otra? Es cierto que Ida no tiene nada que ver con la evolución humana, pero también es cierto que no tiene nada que ver con la macroevolución. Un mamífero bien diseñado vivió y se extinguió. Existieron algunas variaciones entre clases coetáneas de primates. Esto es todo lo que un empirista estricto podría decir acerca de los datos. El lector habrá observado la manipulación que el nuevo equipo tuvo que hacer, apelando a la convergencia evolutiva. Dicen que «se sabe» que ciertos rasgos «han evolucionado en múltiples ocasiones entre los primates, incluso varias veces dentro del linaje lémur/lorino». ¿Se sabe? ¿Lo dirían bajo juramento de decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad? La verdad no conseguirá un libro en una editorial de best sellers, ni un documental en History Channel, pero tiene una gran ventaja sobre la alternativa: es verdad.


Fuente: Creation·Evolution HeadlinesIda Not a Human Ancestor
3/03/2010 Redacción: David Coppedge © 2010 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2010 - www.sedin.org

miércoles, 10 de marzo de 2010

Diseño inteligente: ¿El desafío bioquímico a la evolución darwiniana?

Diseño inteligente: ¿El desafío bioquímico a la evolución darwiniana?

"Porque lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de sus obras: su poder eterno y su divinidad, de forma que son inexcusables [los que los ignoran]" (Romanos 1:20, Biblia de Jerusalén).

El tema del origen de la vida en este planeta es fascinante. ¿Comenzó la vida en la superficie de un planeta en proceso de enfriamiento, atormentado por violentos relámpagos y actividad volcánica? ¿Floreció la vida en la tierra después de haber sido transportada mediante organismos semejantes a bacterias profundamente incrustadas en las grietas de un meteoro? ¿O es la vida el producto de una inteligencia que la originó por diseño y una cuidadosa planificación? ¿Hay evidencia de ese diseño en la naturaleza? ¿Puede ser usada esa evidencia para inferir la existencia de un Creador, como enseña la Biblia?

Diseño en la naturaleza

Teólogos y científicos han argumentado durante siglos que ciertas características naturales de nuestro mundo son difíciles de explicar sencillamente en términos naturalistas. El argumento de diseño más famoso es el del relojero de Paley. Si tú encontraras un reloj mientras cruzas un campo, ¿que supondrías acerca de los orígenes del reloj? ¿Pensarías que todas las piezas se reunieron por azar, o creerías que el reloj es producto del trabajo de un relojero, que alguien dejó caer el reloj al pasar?

Paley argumenta que debido al diseño intrincado y la función precisa del reloj tiene que haber habido un diseñador "que lo formó con un propósito que podemos discernir, y que entiende su construcción y diseñó su uso". 1

La caja negra de Darwin

Una nueva era en los argumentos de diseño amaneció en 1996 con la publicación originalmente en inglés de La caja negra de Darwin. El reto de la bioquímica a la evolución, de Michael Behe, profesor de bioquímica en la Universidad Lehigh, Pennsylvania. En los días de Darwin, los biólogos sabían muy poco de la compleja bioquímica de los organismos vivientes. Lo que hemos aprendido desde entonces acerca de los sistemas bioquímicos altamente elaborados hace pensar en un nivel de sofisticación que desafía una explicación para su existencia por mecanismos evolutivos.

Hasta ahora no les fue bien a las teorías de diseño en los círculos académicos, en parte porque los creacionistas no han desarrollado teorías que pudieran ser probadas empíricamente y examinadas por la comunidad científica. Para que un paradigma científico sea desplazado, tiene que haber otro paradigma que ocupe su lugar. Ahora se están desarrollando nuevos paradigmas, y los argumentos de diseño son apoyados cada vez más por argumentos científicos convencionales.

Behe comienza su examen de sistemas bioquímicos con una ilustración inusual: una ratonera.

La trampa de cazar ratones consiste de cinco partes: una base de madera, un resorte, un cepo (para quebrar el lomo del ratón), un seguro sensible (que se libera cuando se aplica una leve presión) y una barra de metal (que se conecta con el seguro y retiene el cepo cuando se arma la trampa). 2 Este simple sistema mecánico es un ejemplo de lo que Behe llama un sistema irreductiblemente complejo ya que todos los componentes deben estar presentes para que funcione como fue diseñado.

Evidencia de diseño en sistemas bioquímicos y moleculares

La biología molecular investiga el universo que está dentro de la célula. En tiempos recientes se han hecho adelantos extraordinarios en la comprensión de la estructura y función de la célula al nivel molecular. Las células de un organismo dependen de su bioquímica para funcionar. El metabolismo (la secuencia de reacciones químicas de las que depende la vida) es extremadamente organizado y determinado; muchas veces los eventos químicos están organizados en reacciones escalonadas, o secuencias. Una clase especializada de moléculas proteicas llamadas enzimas sirven de intermediarias en la conversión de una molécula determinada (sustrato químico) en otra, en la que a su vez actúa la siguiente enzima en la secuencia. Estas secuencias parecen una línea de montaje de una fábrica; cada operaria a lo largo de la línea únicamente modifica el producto que está siendo montado. Así cada enzima u operaria de la línea de montaje, depende de la anterior para su actividad. El eliminar o inutilizar una enzima en una vía bioquímica efectivamente clausura esa vía, ya que no se producirán más moléculas para la siguiente enzima en la secuencia. Esas vías son irreductiblemente complejas, muy semejantes a la ratonera de Behe. Es difícil imaginarse cómo tales vías podrían haber evolucionado, especialmente si el producto final de una vía es la energía requerida por la célula para funcionar. Como afirma Behe, sistemas irreductiblemente complejos "serían un gran desafío para la evolución darwiniana. Como la selección natural sólo puede escoger sistemas que ya estén funcionando, si un sistema biológico no se puede producir gradualmente tendría que surgir como una unidad integrada, en bloque, para que la selección natural pudiera obrar". 3

El ácido desoxirribonucleico o ADN, el material genético, es como el disco duro de una computadora, que contiene todos los programas y la información necesaria en distintos momentos de la vida de una célula. Un tipo de enzima, ARN polimerasa, lee el código químico de una sección del ADN (un gen) poniendo en movimiento una cadena extremadamente compleja de eventos, culminando en la formación de una molécula de proteína derivada de esa información.

El código leído por ARN polimerasa en el ADN determina el orden de los aminoácidos en la molécula de la proteína a ser elaborada, lo que a su vez determina su forma tridimensional y por lo tanto su función. En términos del fluir de la información genética, se puede considerar esta relación entre el código del ADN, el orden de los aminoácidos en la proteína, y la forma y función de la proteína misma, irreductiblemente complejos. Así, la información en el ADN determina la estructura, forma y función de las moléculas de las enzimas, las que determinan con qué sustrato químico interactuarán en una vía bioquímica. La interferencia con la transmisión de esta información en cualquier punto alterará dramáticamente el producto enzimático final y puede significar que la enzima producida no pueda ocupar su lugar en la línea de ensamblaje bioquímico para el cual es propuesta, o, en nuestra opinión, diseñada. La avería resultante en una vía bioquímica puede ser fatal para la célula.

El ADN también puede ser replicado completamente de modo que la información genética puede pasar a la célula hija en la replicación celular, y en mayor escala a un descendiente del organismo. El ADN almacena la información necesaria para sintetizar las enzimas necesarias para replicarse a sí mismo, un ejemplo perfecto de complejidad irreductible. De esta manera el ADN codifica para la enzima replicadora del ADN, el ADN polimerasa. El ADN polimerasa lee el código químico del ADN y fielmente crea otra molécula exactamente duplicada. Así, para su existencia, el ADN depende del ADN polimerasa, cuya existencia depende del propio ADN (ver la Figura 3).

Aparentemente hay ejemplos interminables de diseño en los sistemas moleculares. Behe analiza detalladamente un número de estos complejos sistemas, incluyendo el de la coagulación de la sangre, del flagelo bacteriano, y una variedad de otros sistemas bioquímicos. 4

Origen de la célula primordial

Pero, ¿cómo llegaron a existir los sistemas bioquímicos? En primer lugar, ¿cómo surgió la vida en este planeta? El trabajo de Stanley Miller y Harold Urey en la Universidad de Chicago a principios de la década del 50 establecieron las bases del concepto de la evolución química. 5 Sus experimentos replicaron lo que se postulaba haber sido la atmósfera de la Tierra primitiva. Ellos sometieron una mezcla de gases a descargas de alto voltaje simulando rayos.

Todas las moléculas orgánicas producidas fueron recogidas y separadas del sistema de reacción para ser analizadas. Al detectarse una pequeña variedad de compuestos orgánicos simples, se postuló que eran los precursores de las macromoléculas biológicas que formaron la estructura de la primera célula primordial. La validez y significado de esos experimentos están ahora bajo escrutinio. 6 La idea de formar estructuras biológicas a partir de elementos químicos inorgánicos por procesos naturalistas plantea enormes problemas. Klaus Dose comenta: "Mas de treinta años de experimentación con el origen de la vida en los campos de la evolución química y molecular han conducido a una mejor percepción de la inmensidad del problema del origen de la vida en la Tierra, más que a su solución. Actualmente todas las discusiones sobre las principales teorías y experimentos en dicha especialidad terminan en tablas o en una confesión de ignorancia. Deben probarse nuevas líneas de pensamiento y de experimentación". 7

Dejando de lado los problemas técnicos de semejante química, ¿qué necesitaría una célula primordial para sobrevivir, replicarse, y así poner en marcha la rueda evolutiva? Primero, un método para capturar energía (p. ej.: organismos fotosintéticos que produzcan su propio alimento) o un mecanismo para utilizar energía derivada de moléculas orgánicas preformadas.

Ambos métodos involucran una bioquímica muy compleja aun en organismos más simples. Segundo, una membrana para mantener separado del entorno exterior las reacciones metabólicas internas de la célula. Tercero, un sistema por medio del cual pueda ser almacenada y accesible la información genética (ADN). Cuarto, un mecanismo para convertir esa información en herramientas moleculares que la célula requiere para funcionar. Finalmente, el más importante requisito para la división celular y la propia replicación: la información genética almacenada debe ser replicada y pasada a las células hijas para producir formas de vida descendientes.

Estos procesos son de una complejidad asombrosa pese a la aparente "simplicidad" de la primera célula primordial teorizada. Para que puedan existir tales células, los sistemas metabólicos deben funcionar y coordinarse con los otros sistemas. La célula primordial, como cualquier otra, dependería de su bioquímica generadora de energía para operar procesos metabólicos cruciales y sintetizar moléculas esenciales. La información para la síntesis molecular es almacenada en el ADN. La energía generada por la célula es requerida para la síntesis del ADN y la replicación celular. La síntesis del ADN depende de enzimas cuyo diseño está contenido en el ADN.

Ninguno de estos sistemas funcionaría si no fuera que la membrana celular separa las reacciones bioquímicas de la célula del entorno externo. En realidad, las enzimas codificadas por información en el ADN dirigen la síntesis de la propia membrana --complejidad irreductible por antonomasia.

Pocos mecanismos propuestos explican satisfactoriamente la evolución molecular de sistemas bioquímicos individuales, sin mencionar cómo tales sistemas independientes se desarrollarían de una manera coordinada con un objetivo común en mente: el desarrollo de una célula funcional.

En su libro, Behe analiza la literatura científica publicada sobre mecanismos de evolución molecular y bioquímica. También examina los trabajos publicados en el Journal of Molecular Evolution (JME) desde su fundación en 1971. Su conclusión: "Ninguno de los trabajos publicados en JME durante toda su existencia ha propuesto jamás un modelo detallado por el cual un sistema bioquímico complejo podría haber sido producido de manera gradual y darwiniana, paso a paso". 8

Detectando un diseño inteligente

El desafío bioquímico de Behe a la evolución darwiniana ha hecho un impacto significativo en la comunidad científica. Su libro fue reseñado en prestigiosas revistas científicas como Nature.

Aquí había un bioquímico bien informado, con un argumento que no podía ser rechazado fácilmente. Darwin había admitido que: "Si se pudiera demostrar la existencia de cualquier órgano complejo que no se pudo haber formado mediante numerosas y leves modificaciones sucesivas, mi teoría se desmoronaría por completo". 9

El argumento de diseño inteligente de Behe ha sido fortalecido por otro teórico del diseño, William Dembski. Una de las mayores críticas del libro de Behe era que, aun cuando los objetos vivientes pueden parecer diseñados, no hay manera científica de determinar si en realidad lo fueron. Los evolucionistas que tienen serias objeciones contra el movimiento del diseño inteligente aceptan que la naturaleza parece diseñada. Richard Dawkins afirma en su libro The Blind Watchmaker: "La biología es el estudio de cosas complicadas que tienen la apariencia de haber sido diseñadas con un propósito"; y "La selección natural es un relojero ciego, ciego porque no ve delante, no planea consecuencias, no tiene un propósito en vista. Sin embargo, los resultados vivientes de la selección natural de modo arrollador nos impresionan con la apariencia de diseño como hecho por un maestro relojero, nos impresionan con la ilusión de diseño y planificación". 10

Dembski ha propuesto un método científico para detectar el diseño inteligente. El afirma que esto no es nuevo para la ciencia, ya que los científicos forenses usan un método tal para distinguir entre eventos fortuitos y la actividad criminal. Los científicos, en su búsqueda de vida extraterrestre, tienen que distinguir entre las señales emitidas al azar y las que podrían transportar mensajes codificados desde el espacio exterior. Dembski afirma que el diseño inteligente es empíricamente detectable. Su método de detectar diseño inteligente toma la forma de un filtro explicativo en tres fases. 11

El filtro formula tres preguntas ordenadas en relación al evento observado. ¿Es explicado mejor por una ley natural, por casualidad, o por diseño?

Si hay una elevada probabilidad que el evento ocurra, es probable que sea el resultado de una ley científica (p. ej.: un objeto cae por influencia de la gravedad). Si hay solamente una probabilidad intermedia que ocurra el evento, será explicado mejor por casualidad. Sin embargo, si hay una pequeña probabilidad que ocurra el evento, nos movemos al siguiente nivel del filtro explicativo: el diseño. No todos los eventos de ese tipo requieren un diseño inteligente, y eventos extremadamente únicos pueden ocurrir naturalmente. Pero situaciones complejas, como el desarrollo de una célula primordial auto-replicadora que requiere que ocurran muchísimos eventos casuales, se explican mejor por el diseño antes que por la casualidad.

Críticas al argumento de diseño

Mientras que la idea de la complejidad irreductible de Behe apela al nivel molecular de la vida, los problemas surgen cuando consideramos la vida al nivel de un organismo entero. Los sistemas bioquímicos irreductiblemente complejos también son la base de un depredador o un parásito.

Buena parte de la naturaleza está basada en un sistema de depredación, muerte y deterioro, de manera que nos tentamos a preguntar: "¿Qué clase de Dios crearía eso?" De acuerdo con lo que leemos en Romanos 1:20, el carácter de Dios es revelado en la naturaleza, ¿pero qué nos enseña un depredador como un león acerca de Dios? Darwin formuló las mismas preguntas y concluyó que sencillamente había "demasiada miseria en el mundo" como para aceptar el diseño: "No me puedo persuadir a mí mismo de que un Dios benéfico y omnipotente pudo haber creado por diseño los Ichneumonidae [avispas que capturan orugas y las paralizan para que sus larvas las parasiten y finalmente maten] con la expresa intención de alimentarlas dentro de los cuerpos vivos de esas orugas, o que un gato juegue con los ratones". 12

La respuesta de Dembski a esta crítica es que el diseño no tiene que ser perfecto. Podemos darnos cuenta de que el software o los sistemas operativos de computadora, tales como Windows, han sido diseñados, pero la mayoría de la gente sabe que no son perfectos. Desde una perspectiva científica, Dembski argumenta que precisamente porque la naturaleza no parece ser perfecta, eso no significa que el diseño no pueda ser detectado. La teología nos dice que el mal entró en este mundo y lo que vemos ahora no es lo que Dios creó al principio, de manera que esperaríamos ver una creación que muestre evidencias de un buen diseñador, pero también evidencias de haber sido pervertida por el mal.

Conclusión

Entonces, ¿qué nos enseñan los desarrollos recientes del argumento de diseño? Para muchos observadores, una hermosa puesta de sol, un arroyo entre rocas, o el vuelo de un ave, serán suficiente evidencia de que Dios existe. Para nosotros, nuestro estudio de biología continúa inspirándonos un gran asombro ante la extraordinaria complejidad y hermosura de la vida. Estamos de acuerdo con el autor de Romanos de que Dios es revelado adecuadamente en la naturaleza. Pero, aunque los cristianos están convencidos de que el diseño en la naturaleza señala a un Creador, las científicos en general no han sido persuadidos. Tal vez una cantidad mayor de estudios científicamente respetables sobre el diseño inteligente, de la clase hecha por Behe y Dembski, animarán a los científicos evolucionistas a mirar más allá de los mecanismos puramente naturalistas para explicar la complejidad y el sentido de la vida. Si los científicos evolucionistas están convencidos de que el naturalismo es limitado en su poder explicativo y que hay evidencias de una inteligencia detrás del universo, tal vez entonces estarán dispuestos a considerar que esa inteligencia es el Dios del universo que anhela tener una relación profunda y personal con su máxima obra maestra creada: el ser humano.

Ewan Ward (Ph.D., New South Wales University) y Marty Hancock (Ph.D., Gri-ffith University) son profesores titulares en la Facultad de Ciencias y Matemáticas de Avondale College, Cooranbong, NSW, Australia. E-mail: ewan.ward@avondale.edu.au

Notas y referencias

1. W. Paley, Natural Theology (New York: American Tract Society, 1928), pp. 9, 10.

2. M. J. Behe. La caja negra de Darwin: El reto de la bioquímica a la evolución (Barcelona: Editorial Andrés Bello, 1999), pp. 63-65.

3. Íd., pp. 60-61.

4. Íd ., capítulos 4-7.

5. S. L. Miller y L. E. Orgel, The Origins of Life on Earth (Upper Saddle River, N. J.: Prentice-Hall, 1974); Miller, "Which Organic Compounds Could Have Occurred on the Pre-Biotic Earth?" Cold Spring Harbour Symp. Quant. Biol. 52 (1987): 17-27.

6. Behe, Opus cit., pp. 209-213; S. C. Meyer, "The Explanatory Power of Design: DNA and the Origin of Information", en W. A. Dembski (ed.), Mere Creation: Science, Faith and Intelligent Design (Downers Grove, Il.: InterVarsity Press, 1998), pp. 116-119; W. L. Bradley y C. B. Thaxton, "Information and the Origin of Life", en J. P. Moreland (ed.), The Creation Hypothesis (Downers Grove, Il.: InterVarsity Press, 1994), pp. 173-196.

7. K. Dose, "The Origin of Life: More Questions Than Answers". Interdisciplinary Science Reviews 13 (1988): 348-356.

8. Behe, Opus cit., p. 220.

9. C. Darwin, Origin of Species, publicado por primera vez en 1872; 6 a ed. (New York: New York University Press, 1988), p. 154.

10. R. Dawkins, The Blind Watchmaker (London: W. W. Norton, 1985), pp. 1, 21.

11. W. A. Dembski (ed.), Mere Creation: Science, Faith and Intelligent Design (Downers Grove, Il.: InterVarsity Press, 1998), pp. 98-108.

12. Charles Darwin, citado en W. A. Dembski, "Intelligent Design Is Not Optimal Design" 2000. Discovery Institute internet site: http://www.discovery.org.

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